Reconocimiento Académico: pensar la formación con foco en el estudiante


Con más de 1000 trayectos reconocidos entre distintas universidades y familias de carreras, el Sistema Nacional de Reconocimiento Académico hoy abre un abanico de posibilidades en materia de innovación curricular y articulación entre instituciones impensado hasta el momento.

No solo está dejando atrás las trabas burocráticas con la que usualmente se encuentran los alumnos a la hora de necesitar cambiarse de universidad o carrera, sino que está modificando profundamente la forma de pensar nuestro sistema de educación superior. Así, conceptos como “recorridos formativos”, “carreras para armar” o “educación centrada en el estudiante” comienzan a emerger en medio de un contexto actual que exige respuestas superadoras a los desafíos educativos de la formación universitaria hoy.

¿Qué posibilita hoy?
En los campos de formación que ya firmaron los convenios de reconocimiento (Ingeniería, Arquitectura y Diseño, Informática, Agronómicas, Veterinarias y afines, Químicas, Biológicas y afines, Medicina y Odontología), existen trayectos que ya pueden ser utilizados por todos los estudiantes de las universidades que se adhirieron al sistema. Es decir, el alumno ya no tiene como única posibilidad de formación la carrera en la institución a la que pertenece, sino un abanico de posibilidades a nivel nacional que le permite realizar experiencias en orientaciones o tramos que no dictan en su institución pero sí en otra, con la certeza que al regresar su universidad se lo reconocerá.

“Llegar a esta instancia requirió más de 2 años de arduo trabajo mancomunado entre el Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología y las universidades. Desde principios de 2017 venimos realizando semanalmente reuniones regionales o interregionales de cada familia de carreras, lo que posibilita tanto la construcción o definición de los trayectos que se reconocerán mutuamente, como así también trabajar sobre problemas concretos tales como la permanencia, la rigidez curricular o la duración real de las carreras, haciendo foco en los estudiantes” , explica Mónica Marquina, coordinadora general del Programa de Calidad Universitaria de la Secretaría de Políticas Universitarias.

Sobre este punto, agrega que “permitió, por ejemplo, encontrar ciertas explicaciones a la demora de los estudiantes para recibirse, ya que en promedio, tardan media carrera más de lo estipulado. Es decir, un plan de estudios que tiene un tiempo teórico de 5 años, se realiza en 7 años y medio o más”. Hasta ahora, -añade-, se pensaba ligeramente que el problema estaba en el estudiante, cuando pudimos constatar que parte de las causas radican en la rigidez de los currículos y lo ajustado de sus contenidos”.

“En esto reside también la riqueza del debate, ya que si bien RTF no tuvo un efecto directo en modificar planes de estudio, sí permitió que los responsables de las carreras llevaran estas inquietudes a sus instituciones, y planeen posibles soluciones a estos conflictos que, en gran manera, afectan la permanencia y motivación de los estudiante”, valora.

“Este trabajo es una construcción de abajo hacia arriba, porque no fue iniciado a partir de decisiones de autoridades jerárquicas, sino de los propios docentes y responsables de carreras que día a día se preocupan y ocupan en la formación universitaria. Eso es lo que nos garantiza que este trabajo perdure en el tiempo, y que el idioma RTF comience a formar parte de la cultura de la vida universitaria”, concluyó Marquina.

Movilidades en marcha
En este marco, la SPU puso en marcha una convocatoria de apoyo a movilidades estudiantiles que está permitiendo que entre el segundo semestre de 2018 y el primero de 2019, 358 estudiantes de Ingeniería, Informática y Arquitectura y Diseño de 34 universidades, realicen experiencias temporales en instituciones diferentes a la suya.

También realizó el lanzamiento del portal RTF Simulador, un simulador web que contiene todos los trayectos formalmente reconocidos por el SNRA, y que permite a los estudiantes visualizar en qué universidades pueden continuar sus estudios y qué trayectos le serán reconocidos. (Los cuales se irán cargando a medida que se firmen los acuerdos entre las instituciones).

Asimismo, está proyectado presentar una propuesta de “carreras para armar”, una novedosa iniciativa para crear carreras que hoy no existen pero que se pueden construir entre tramos de distintas carreras e instituciones que ya los dictan.
RTF en números

Actualmente, están adheridas al Sistema Nacional de Reconocimiento Académico 86 universidades, y ya firmaron el reconocimiento de más de 1000 trayectos formativos las Ingenierías; Informáticas; Arquitectura y Diseños; Veterinarias, Agronómicas y afines; Biológicas, Químicas y afines; Medicina y Odontología, y ya comenzaron a trabajar las carreras de Matemática, Física, Geología y Paleontología. Hasta el momento los acuerdos involucran a 811 carreras, brindándoles esta posibilidad a 362 mil estudiantes de todo el país.