Racismo. Una perspectiva intercultural en la aplicación de la Ley de Salud Mental

La Secretaría de Derechos Humanos organizó un conversatorio virtual para debatir acerca de los efectos del racismo sobre la subjetividad de las personas afro y la necesidad de impulsar un enfoque intercultural en el desarrollo del sistema de salud mental.


La actividad estuvo coordinada por el director nacional de Equidad Étnico Racial, Migrantes y Refugiados de la Secretaría, Carlos Álvarez Nazareno, acompañado por Leonardo Gorbacz, director nacional de Protección de Derechos de Grupos en Situación de Vulnerabilidad.

“Transitando la mitad del Decenio Internacional Afrodescendiente, es un compromiso de esta Secretaría comenzar a profundizar y poner en relieve esta temática en el marco de la aplicación de la Ley de Salud Mental”, señaló Álvarez Nazareno, quien transmitió el saludo a todos los participantes del secretario de Derechos Humanos de la Nación, Horacio Pietragalla Corti.

Por su parte Gorbacz destacó que, al cumplirse diez años de la sanción de la Ley de Salud mental, se torna necesario profundizar el trabajo en una perspectiva de interculturalidad en el campo de la salud mental: “la idea es que este conversatorio nos ayude a responder algunas preguntas y a pensar pautas para luchar contra el racismo”.

Seguidamente, Álvarez Nazareno presentó a los integrantes del panel de especialistas, conformado por Sergio Orlandini, psiquiatra y magister en políticas de migraciones internacionales de la UBA; Susana Villarrueta psicóloga y maestranda en estudios interdisciplinarios de la subjetividad de la UBA; y Angélica Machado Copete, médica psiquiatra y maestranda en salud mental comunitaria de la Universidad Nacional de Lanús.

“Celebro que la Secretaría de Derechos Humanos aborde la temática del racismo, y no solamente la visibilización que podría corresponder a un grupo étnico, sino cualquier manifestación de racismo”, señaló durante su intervención Orlandini. Además el especialista sostuvo que “en la salud mental el racismo está muy presente como patología, y en las personas que hacemos asistencia y también en las instituciones”. En este sentido, remarcó la necesidad de recuperar el vínculo humano, y de adoptar el concepto de “humildad cultural” en el campo de la medicina, para permitir que los profesionales puedan formarse en competencias interculturales, con el objetivo de trabajar de manera continua en la aceptación de la diversidad.

“En la Argentina hay un racismo estructural que es histórico y que ha construido imaginarios que hacen dificultosas las prácticas en salud”, sostuvo Susana VIllarrueta. Y agregó que esas situaciones ocasionan severos daños en las subjetividades de las personas afro, porque las formas de dirigirse de los profesionales de la salud, al nivel del lenguaje verbal y no verbal, “interpelan a la identidad, en un país en el que se considera que no hay negros”. “La salud mental nos involucra a todos, no solo a los profesionales sino a toda la sociedad en el reconocimiento de ese otro diferente”, reflexionó en el cierre de su intervención.

A su turno, Angélica Machado Copete habló acerca de la construcción histórica del estereotipo de la “mujer negra fuerte” y los efectos sobre la salud física y mental. Asimismo, la profesional hizo referencia a las barreras que existen en el acceso al servicio de salud mental para las personas afro: “esas barreras tienen que disminuir, tenemos que organizarnos para generar espacios y sanarnos entre todos”. “Agradezco este espacio de construcción donde las personas afro estemos siendo tenidas en cuenta, que nuestras narrativas y nuestras experiencias sean importantes a la hora de formular políticas públicas”, señaló al finalizar su exposición.

En el cierre de la actividad, los coordinadores invitaron a participar del próximo conversatorio acerca del impacto del racismo en niños, niñas y adolescentes y jóvenes desde la perspectiva de la salud mental