Quema de los 389 kilos de cocaína incautados en la embajada rusa

La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, encabezó junto al embajador de Rusia en Argentina, Dmitry V. Feoktistov, y el jefe de la Gendarmería Nacional, Gerardo Otero, la destrucción de la cocaína secuestrada en febrero de este año.


La investigación del caso duró más de un año y resultó de la cooperación entre los Ministerios de Seguridad de Argentina y del Interior de Rusia, el juez Julián Ercolini, los fiscales Eduardo Taiano y Diego Iglesias y la Gendarmería junto con la Policía rusa.

Los 389 kilogramos de cocaína –de máxima pureza y sellados con el logo de una estrella- fueron incautados dentro de las instalaciones del Colegio Adjunto de la Embajada rusa en Argentina y posteriormente sustituidos con harina para una posterior entrega vigilada en Rusia.

Posteriormente, las valijas que contenían la droga fueron marcadas con dispositivos de rastreo interno y externo y fueron monitoreadas hasta diciembre de 2017, cuando partieron en un vuelo a Rusia.

Al arribar, las valijas fueron resguardadas en el Ministerio del Interior ruso mientras se aguardaba que se presentaran los integrantes de la banda a retirar la carga. Allí fueron detenidos dos hombres cuando se presentaron a retirar las valijas y, simultáneamente, se aprehendió a un tercer integrante en Moscú. En Argentina, fueron detenidos otros dos hombres clave en todas las maniobras realizadas en la embajada y a menos de un mes del operativo cayó el líder de la banda en Alemania, que estaba prófugo y con pedido de captura internacional.

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