¿Qué aportan las Matemáticas en la lucha contra el Covid?

La información que permite a las autoridades planificar políticas públicas


Desde que comenzó la emergencia sanitaria, las universidades nacionales colaboran sostenidamente con el Estado y organismos de salud. En esta nota, te contamos sobre una red de investigadores que, a través de modelos matemáticos, aportan información que permite a las autoridades planificar políticas públicas para mitigar los contagios por coronavirus.

La red Covid19UNGS surgió por iniciativa de especialistas en matemática de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS), con el objetivo de sumar colegas y unificar el trabajo que se estaba realizando en distintas instituciones. Hoy, conforman este núcleo más de 25 profesionales pertenecientes a esta institución y las universidades nacionales de Luján, Mar del Plata, Tierra del Fuego y Córdoba, a las que se sumaron también investigadores de la Columbia University de Estados Unidos y la Universidad Católica del Maule, de Chile.

“Focalizamos el trabajo a nivel de municipios porque podemos prestar un servicio concreto a las autoridades locales o regionales y, además, porque tenemos la hipótesis de que las redes de contagio pueden ser diferentes en cada territorio y, por lo tanto, las medidas de control deben complementarse con otras”, explica el biólogo Fernando Momo, Secretario de Investigación del Instituto de Ciencias (ICI) de la UNGS y uno de los coordinadores de la red.

La experiencia previa fue fundamental. Si bien la mayoría de ellos no se dedicaba puntualmente a epidemiología, ya habían aplicado modelos matemáticos en procesos biológicos (por ejemplo, para analizar la dinámica de poblaciones), en temas de ecología (estudiando los efectos del cambio climático en las comunidades marinas de la Antártida), y en enfermedades como cáncer, dengue, chagas o zoonosis en general. “En definitiva, teníamos las herramientas y la situación nos convocaba a comprometernos”, asegura Fernando.

“Comenzamos buscando los datos que no teníamos. Primero, lo estrictamente médico (acerca de la enfermedad, su evolución y desarrollo); luego la información sobre el virus en sí (mecanismos de acción, mutabilidad, etc.) y, finalmente, conocimientos de las dinámicas territoriales. Por supuesto, también nos apoyamos en nuestras herramientas del oficio: modelado matemático, estadística, programación y estudios de simulación”, cuenta.

Actualmente, están trabajando a escalas de municipios y regiones sanitarias, entre las que se encuentran las regiones VII y VIII - que incluye algunos municipios de la zona oeste del Gran Buenos Aires - y otros de la Costa Atlántica. Además, están en tratativas de incorporar localidades de la zona rural bonaerense.

El Covid-19 analizado por “modelos matemáticos”

Para llevar adelante estos análisis, el grupo de investigación aplica modelos matemáticos que les permiten predecir y evaluar fenómenos y sus efectos. "En este momento, los estamos confeccionando con información con la que podamos contestar, por ejemplo, cuál es el tiempo entre el contagio y la aparición de síntomas, cuántos asintomáticos hay y qué papel están teniendo en la circulación del virus y en las tasas de contagio, qué errores en el valor promedio se pueden dar al hacer un análisis al azar como el que realizaron en las estaciones de trenes. A la vez, investigamos cómo disminuir el error de predicción, cuál es la arquitectura de las redes de contagio teniendo en cuenta que algunos contactos contagian y otros no, el tiempo mínimo para que el contagio se produzca, etc.”.

Sólo por dar un ejemplo, Fernando recurre a la imagen de una planta para explicar uno de los modelos que utilizan. “Pensamos los sucesivos contagios como ramificaciones de un árbol. Cada punto de ramificación representa una persona y cada rama un contacto y de esas ramas uno "pinta" con otro color las ramas que además de contacto representan un contagio. Eso permite ver cuántos contagios efectivos hay con respecto a los contactos y también seguir la cadena de contagios sucesivos”.

Una vez que se obtengan los resultados, los investigadores esperan que estos datos “ayuden a los municipios a mejorar la estimación de los casos y la planificación de la atención, corregir protocolos, predecir mejor los impactos de acuerdo a las edades en cada área y afinar las medidas del aislamiento social”.

Estos aportes, dicen, podrían aplicarse a futuro en otras temáticas. “Si como sociedad hemos podido responder adecuadamente a esta pandemia, en gran parte se debe a que existía un profundo conocimiento previo de la dinámica de otras epidemias y de las enfermedades infecciosas en general. Por eso estamos convencidos que los conocimientos de la ciencia son un patrimonio valioso para responder a futuros problemas que se nos puedan presentar”, concluyó Momo sobre este trabajo.