¿Por qué hablar de infancias trans?

El cambio de paradigma en materia de identidad de género y los derechos protegidos por la ley.


Quizás la pregunta debería ser “¿cómo no hablar de ellas?”. Muchas veces, sobrevuela en el imaginario colectivo la idea de que sólo existen personas trans adultas. Pero esto no es así. La identidad de género de una persona no comienza en la adultez, sino que es una vivencia interna e individual que se siente desde la infancia y se desarrolla a lo largo de toda la vida. Poco se habla de infancias trans, porque poco se las ha visibilizado. Por temor, por falta de información o por responder a un paradigma heteronormativo, biologicista y binario, del tema no suele hablarse. Y esto ha generado marginación, criminalización y patologización de esta población.

Hablar de las infancias trans, visibilizarlas y conocerlas nos permitiría eliminar las barreras que tienen estos niños, niñas o adolescentes. Ayudaría a evitar el sufrimiento de familias y, sobre todo, la discriminación y las violencias.

Como ya sabemos, las niñas, niños y adolescentes son sujetos de derechos y sus derechos son Derechos Humanos, reconocidos por tratados internacionales y legislación interna. Hablamos por ejemplo del derecho al desarrollo personal, al trato igualitario, al disfrute, a la educación, al acceso a la salud, al derecho a ser diferente, a la libertad de expresión y a la identidad (incluyendo la de género).

En ese marco y bajo dichos fundamentos, ha sido sancionada la Ley de Identidad de género de nuestro país (26.743), que -vale decir-, es pionera y vanguardista a nivel internacional, ya que despatologiza por completo y visibiliza la identidad trans en todas sus etapas, tanto en la adulta como en la infancia. En este sentido, incorporar la niñez trans ha sido uno de los aspectos distintivos del resto de las leyes de identidad de género promulgadas en el mundo.

Nuestra ley ha destacado el derecho al trato digno y ha brindado la posibilidad a las niñas, niños y adolescentes de acceder al cambio registral de su documento nacional de identidad, realizar tratamientos hormonales y hasta realizarse intervenciones quirúrgicas.

Una infancia reconocida, libre de prejuicios y estigma, con pleno goce y acceso a derechos, habla no sólo de niñas, niños y adolescentes que puedan desarrollarse sanamente y crecer libres, sino también de una sociedad más inclusiva, justa, equitativa e igualitaria.

¿Querés saber más?

Escribimos un artículo en el Capítulo de Argentina del “LGBTI. Compendio regional de buenas prácticas gubernamentales de garantía y protección del derechos”, compilado por el IPPDH. Para saber más, hacé click ACÁ