Podoroska y su cuarentena: cocina, filosofía y mucho tenis

La tenista argentina integrante del equipo de Fed Cup y que está clasificada para los próximos Juegos Olímpicos pudo volver a tiempo a Rosario, su ciudad, para pasar la cuarentena disfrutando de su familia aunque sin descuidar el entrenamiento y “con el deseo de volver a pisar una cancha pronto, aunque el tenis ya volverá… hoy la prioridad es la salud”.


Rápida de reflejos, como en las canchas de tenis del circuito, la rosarina Nadia Podoroska no dudó ni un instante cuando se desató la pandemia del coronavirus a nivel global y pegó la vuelta a casa. “Apenas se suspendió el torneo que estaba jugando en México, al día siguiente pude conseguir un vuelo para volverme primero a Buenos Aires y después a Rosario, para venirme a hacer la cuarentena con mi familia”, contó.

Podoroska, número 175 del ranking, se entrena en el hogar donde creció papá Marcelo, mamá Irene y su hermano Iván. “En casa hay que apelar un poco al ingenio para entrenar, se hace lo que se puede, hasta pongo un colchón contra la pared para hacer algunos ejercicios. Tengo un patio grande y algunas pesas para trabajar algo de fuerza, aunque lógico se extraña entrenar en una cancha”, confiesa.

La pasión por el deporte se respira en la familia donde, por ejemplo, su hermano Iván la secunda en algunas rutinas de entrenamiento. “Me ayuda para que no haga algún mal esfuerzo. El estudia ingeniería en electrónica, pero le apasiona el handball y me da una mano con lo que ´puede”, destaca.

“Me cuido como para no perder la forma, pero lógico que algún gusto me doy porque no estamos en plena competencia. Ahí si suelo ser más estricta. Ahora, estando en Rosario que es hermoso aprovecho para compartir momentos con la familia ya que la vida del tenis te lleva muchas veces a viajar mucho y verlos poco”, reflexiona.

Podoroska contó además que hace pocos días tuvo comunicación con Mercedes Paz, la capitana del equipo argentino de Fed Cup. “Me llamó para ver cómo estaba en el medio de toda esta situación extraordinaria. Ella tiene mucha experiencia y es bueno escucharla. Hablamos con las chicas también por whatsapp, nos mantenemos en contacto y nos damos apoyo emocional para seguir motivadas; hace poco charlábamos de que si no fuera por el coronavirus, ya hubiéramos jugado la serie de Fed Cup contra Kazajistán”, señala, en relación al duelo que estaba previsto para el 17 y 18 de abril, correspondiente al repechaje para determinar qué selección ingresa al Grupo Mundial.

Nadia se mantiene en contacto también con sus entrenadores Juan Pablo Guzmán y Emiliano Redondi, quienes la guían para establecer diferentes rutinas de entrenamiento. Y también con diferentes colegas del circuito, que viven en Europa. “Varias de ellas me cuentan que ya están pudiendo entrenar en las canchas, con expectativas crecientes más allá de que el circuito internacional está suspendido oficialmente hasta el 13 de julio y que seguramente esa fecha sea prorrogada, por todo lo que implican los viajes”, cuenta.

Podoroska reflexiona que “fue lo más coherente suspender los Juegos Olímpicos, porque nadie iba a poder hacer una preparación como corresponde” y confiesa que “todo este parate me cortó un poco la racha que llevaba este año que era muy buena, pero es una situación global y no me pongo mucho a pensar si me perjudicó o no”. Y remarca: “La situación es grave, con muchos problemas de salud para muchísima gente y lo primordial es que haya una situación sanitaria acorde. La competencia ya volverá”.

Además del entrenamiento, en cuarentena hay tiempo para la cocina y la lectura. “Me gusta cocinar un poco, también leer mucho y ahora estoy con algo de filosofía. Estudié relaciones internaciones, pero era una carrera muy exigente para mis tiempos. Me interesa mucho la sociología, la historia y la política. Creo que acá en nuestro país fueron acertadas las medidas y aprovechamos de tener la suerte de haber visto lo que había pasado en Europa previamente, aprendimos de los errores de ellos y se decidió una cuarentena obligatoria que priorizó la salud por sobre la economía, que es importante, pero no tanto como la salud”, afirma.