Pilotos de la Policía Bonaerense se entrenaron con la Armada Argentina en evacuación de aeronaves sumergidas


El Ministerio de Defensa informa que pilotos de la Policía Bonaerense realizaron un curso de evacuación de aeronaves sumergidas en el Centro de Adiestramiento de la Fuerza Aeronaval N°2 (CIFA), de la Armada Argentina, que funciona en la base Aeronaval Comandante Espora.

“Desde hace ya algunos años, personal de diferentes Fuerzas efectúan este curso en nuestras instalaciones. Ellos, por su tarea como pilotos de aeronaves de alas rotativas, presentan determinadas necesidades operativas volando sobre el mar –muy próximos a la costa– o sobre lagos o lagunas en el caso de que tienen que buscar personas pérdidas o siniestradas en esos lugares”, destacó el jefe del Centro, capitán de corbeta Ramiro Reyero.

Los cursantes arribaron a la base y recibieron una primera clase teórica, en la cual se le explicaron las técnicas básicas para abandonar y evacuar una aeronave siniestrada, cuáles son las normas de seguridad y los procedimientos estandarizados que tiene el Centro de Adiestramiento.

“Los procedimientos explicados y mostrados en las exposiciones tienen como finalidad reducir los riesgos al mínimo e incrementar de la mejor manera posible las probabilidades de supervivencia de una tripulación aérea a bordo, en este caso, de un helicóptero que se encuentra en el agua”, explicó el jefe del CIFA.

Luego, los cursantes y los instructores se dirigieron a la pileta cubierta del Centro y, posteriormente, a la cabina invertida, donde recibieron la instrucción por parte de los paracaidistas, nadadores y buzos de rescate de la Armada que integran el CIFA.

El curso está destinado tanto a personal de la Armada Argentina como de otras fuerzas y está dividido en tres etapas: una teórica y dos prácticas.

La teórica consiste en presentaciones y exposiciones de los instructores del CIFA sobre su metodología de trabajo y los aspectos a tener en cuenta a la hora del desempeño del personal ante situaciones extremas que se pueden presentar a bordo de una aeronave.

La segunda etapa es un proceso de acuatización –realizado en la pileta cubierta–, donde los cursantes cumplen las exigencias básicas para poder llevar a cabo la supervivencia en forma inicial, practicando técnicas como la apnea estática y dinámica, flotación, nado y uso de respiradores autónomos.

Por último, los asistentes vuelcan a la práctica lo aprendido durante la primera etapa, pudiéndolo experimentar en diferentes condiciones, ya sea en forma normal o invertida, y concientizarse sobre las distintas formas o procedimientos de evacuación de una cabina.