Pautas y recomendaciones para evitar la difusión de discursos gordofóbicos

En esta oportunidad, el material que acercamos es sobre una de las formas de discriminación más difíciles de percibir porque suele estar disfrazada bajo expresiones que apelan al humor y en realidad provocan la burla sobre las personas: el aspecto físico.


Durante la presente situación de pandemia se han profundizado distintas formas de discriminación tanto en la relación cotidiana entre las personas como en los medios de comunicación y el uso de las redes sociales. En ese sentido, el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) ha resuelto realizar una serie de informes que ayuden a visibilizar y modificar esas conductas.

En esta oportunidad, el material que acercamos es sobre una de las formas más difíciles de percibir porque suele estar disfrazada bajo expresiones que apelan al humor y en realidad provocan la burla sobre las personas: el aspecto físico. Y dentro de ese espectro, en el presente informe, invitamos a reflexionar sobre los fundamentos, el origen y los resultados violentos y excluyentes que generan los discursos gordofóbicos, ofreciendo algunas pautas y recomendaciones para el abordaje respetuoso de la temática por parte de comunicadores/as.

La situación de pandemia que actualmente atravesamos ha reforzado la mirada sanitarista que tenemos sobre nuestra vida, nuestros hábitos, vínculos y modos de vivir en sociedad. Esta atención a lo sanitario se encuentra justificada por el hecho de que la pandemia es una situación de salud global que está afectando a toda la humanidad, y que nos lleva a incorporar nuevos hábitos de cuidado y salud. Sin embargo, esto no implica asumir o reproducir discursos que promuevan el disciplinamiento corporal, reforzando el mandato de la delgadez y la mirada prejuiciosa sobre la diversidad de los cuerpos.

Los discursos gordofóbicos que se vehiculizan a través de memes, chistes, videos y distintas publicaciones refuerzan la estigmatización de quienes no responden a los rígidos parámetros del modelo estético imperante. En el contexto de pandemia y aislamiento social, se refuerza, por ejemplo, el rechazo al sedentarismo asociado a gordura y fealdad, considerando que para conservar la belleza los cuerpos deben estar activos, seguir siendo delgados, fibrosos, no relajar el “cuidado”, mantenerse ágiles, fuertes, jóvenes. Es importante observar que este mandato niega la enorme complejidad del momento actual y, de algún modo, banaliza la situación de cuarentena y aislamiento. El discurso gordofóbico opera de manera prejuiciosa y estereotipada asimilando el aspecto físico de las personas con rasgos de su personalidad, conducta o estilo de vida.

En este contexto, el INADI advierte la reproducción de discursos discriminatorios naturalizados que estigmatizan y ridiculizan a los cuerpos gordos, con el pretexto de bregar por la buena salud. Es importante tener en claro que promover la salud de la población no habilita al uso de la violencia simbólica como método. El contexto de la pandemia ofrece una oportunidad para interpelar este tipo de discurso y promover la reflexión.


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