Pasturas: la apuesta técnica que gana lugar en el norte santafesino
Durante una jornada técnica realizada en el INTA Reconquista, se analizaron ambientes, implantación y manejo de pasturas, con Mancebo como eje de discusión en sistemas pastoriles del norte santafesino.
Con un claro eje puesto en la producción forrajera y el manejo de pasturas, la jornada técnica “Mancebo, una alternativa forrajera” realizada el 10 de abril en la Estación Experimental Agropecuaria del INTA Reconquista dejó algo más que una presentación: expuso, en clave productiva, el potencial de una nueva leguminosa dentro de esquemas ganaderos que demandan estabilidad y eficiencia.
El foco estuvo puesto en Mancebo, una leguminosa estival anual desarrollada a partir de material nativo (Macroptilium lathyroides), mejorada por el equipo de mejoramiento genético de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Litoral y comercializada por Peman y con el desarrollo tecnológico para su producción y aprovechamiento por parte del INTA Reconquista. El eje técnico giró en torno a cómo esta especie se inserta dentro de sistemas pastoriles reales, con ambientes variables y limitantes productivas concretas.
Pasturas y ambiente: la base del planteo
Uno de los primeros mensajes de la jornada – en el marco de la exposición de Carlos Navarro y Leonardo Riva de Neyra, del INTA- fue que no hay pastura sin ambiente. La caracterización de suelos, la aptitud productiva y la variabilidad climática del norte santafesino obligan a realizar un ajuste fino en la elección de especies.
En ese sentido, Mancebo aparece como una alternativa interesante por su plasticidad: se caracteriza por su uniformidad, por alto contenido de proteína y digestibilidad; es una leguminosa que tolera anegamientos temporarios, responde ante sequías cortas y, sobre todo, muestra capacidad de resiembra natural, un atributo clave cuando se busca persistencia en sistemas de bajo a mediano insumo.
Tecnología en implantación: la clave del arranque
Desde el punto de vista técnico, Maximiliano Salica - de Peman- remarcó que el desempeño de estas pasturas no depende sólo del material genético. La tecnología aplicada a la semilla —como el escarificado industrial y el tratamiento profesional con inoculantes y fertilizantes— juega un rol determinante en la implantación.
En Mancebo, esto cobra especial relevancia: al tratarse de una leguminosa, la correcta nodulación y un arranque vigoroso son fundamentales para expresar su potencial en producción de materia seca y calidad forrajera.
Manejo y uso: una pastura versátil
En cuanto al aprovechamiento, se destacó la versatilidad de la especie dentro de los sistemas ganaderos. El Pastoreo directo, tanto en recría como en sistemas lechero; Henificación, con buena retención foliar durante el secado y el Silaje, incluso en mezclas consociadas.
En el panel de experiencias, que fue integrado por Mariano Cracogna (que contó la experiencia de Federico Stechina), Carlos Saettone y Flavio Galván se confirmaron estos puntos: desde planteos con novillos hasta vacas lecheras, pasando por experiencias en pastizales naturales donde la especie mostró buena persistencia.
La clave: integrar Mancebo en mezclas y consociaciones
Uno de los aspectos más interesantes observados a campo fue su comportamiento en consociación con gramíneas, particularmente en mezclas con sorgo doble propósito. Allí, Mancebo no solo acompañó en el ciclo productivo, sino que mostró buen rebrote posterior, manteniendo calidad y sanidad.
Esto permite planificar esquemas más intensivos, donde la combinación de gramíneas y leguminosas permite:
• Mejorar la oferta forrajera
• Aumentar el contenido proteico de la dieta
• Reducir la dependencia de fertilización nitrogenada
Calidad forrajera y persistencia: los diferenciales de Mancebo
En ese contexto, Mancebo se posiciona por algunos atributos técnicos concretos:
• Alta calidad nutricional (proteína y digestibilidad).
• Bajo riesgo de empaste, una ventaja frente a otras leguminosas.
• Uniformidad en la producción de forraje.
• Capacidad de resiembra, que mejora la persistencia del lote.
El rol de las pasturas en sistemas complejos
La jornada permitió también, poner en valor el abanico de pasturas disponibles para distintos ambientes del NEA y norte santafesino, donde la diversificación es clave.
Entre las gramíneas que se vieron a campo, se destacaron:
• Paspalum (pasto horqueta): gran persistencia y adaptación a suelos de menor fertilidad, con muy buena resistencia al pastoreo.
• Cambá y Chané: producción estival más concentrada y con alta respuesta a la fertilización Nitrogenada.
• Grama Rhodes (cv. Reclaimer): rápida implantación con buena tolerancia a la sequía y a suelos salinos.
• Setarias (Esbelta y Narok): materiales más estables, con marcada tolerancia al frío y al anegamiento.
• Megatérmicas estoloníferas agámicas como Tangola, Pará, Siam, Nilo y Clavel: para ambientes bajos o con exceso hídrico temporario a permanente, con alta calidad.
Este mosaico de especies refleja una idea que no hay una pastura única, sino combinaciones estratégicas según el ambiente y sistema productivo.
Números que cierran
El análisis económico presentado por el Ing. Agr. asesor Pablo Porcel de Peralta hacia el final de las exposiciones reforzó el enfoque productivo: en distintos escenarios (alto, medio y bajo), la inclusión de Mancebo mostró una relación costo-beneficio positiva, especialmente cuando se lo integra estratégicamente dentro del sistema pastoril.
Una pastura que empieza a hacerse lugar
La validación a campo terminó de cerrar la propuesta. Más allá de lo conceptual, ver la pastura implantada, en mezcla, rebrotando y conservando calidad fue determinante.
En síntesis, Mancebo no llega como una solución aislada, sino como una pieza más dentro del esquema pastoril, con potencial para mejorar la productividad y estabilidad de los sistemas ganaderos del norte.
Y ahí está el punto: en un contexto donde el desafío no es solo producir más, sino hacerlo con mayor eficiencia y resiliencia, las pasturas —y su manejo técnico— vuelven a estar en el centro de la escena.