Otro eje de gestión: Mejorar la calidad de los tratamientos


La Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (SEDRONAR) comenzó en el año 2016 un proceso con instituciones y centros de atención conveniados para consensuar indicadores y redefinir instrumentos y metodologías con el objeto de garantizar y mejorar la calidad en la atención de las personas bajo tratamiento por consumo de sustancias. Luego de una prueba piloto realizada con 20 instituciones, actualmente se está haciendo extensivo a la totalidad de las instituciones conveniadas del país. El final del proceso incluye a todos los centros habilitados.

Con el objetivo de privilegiar el enfoque de Salud Pública respecto de las políticas de reducción de la demanda de drogas, se propone “avanzar hacia la implementación de una oferta de tratamiento accesible, oportuno, sin discriminación, en un marco de respeto de los Derechos Humanos, con la mayor libertad, seguridad y efectividad posible”, según el postulado del Programa de Cooperación entre América Latina y la Unión Europea en Políticas sobre Drogas (COPOLAD).

El proceso de mejora de la calidad de la atención a personas con consumo problemático de sustancias se realizará identificando problemas, situaciones de insatisfacción o insuficiencia con una perspectiva de mejoramiento y resolución en el tiempo. Una de las cuestiones claves del proceso de evaluación de calidad es la construcción conjunta de indicadores de calidad con las instituciones prestadoras de servicios de atención.

El modelo de calidad debe ser parte de un horizonte consensuado hacia el que el Estado se dirie junto con las instituciones. Si las instituciones no forman parte del proceso de la evaluación de calidad, este pierde su sentido original. Además, la evaluación de calidad no debe ser de ninguna manera un proceso punitivo o sancionador sino que debe estar centrado en la identificación de problemáticas en perspectivas de lograr mejoras.

La evaluación de calidad, en primera instancia, contempla dimensiones generales para después ir desagregando indicadores específicos de estructura edilicia, proceso de tratamiento y alcance de resultados: 1) La estructura incluye los recursos humanos, físicos y financieros necesarios y resume la manera en que se definen y operan los servicios; 2) El proceso de atención se define como una serie de actividades que se llevan a cabo por y entre profesionales y pacientes; y 3) La evaluación de resultados se refiere a la dimensión interpersonal, la subjetividad y el bienestar del paciente.

Las fuentes de información para obtener los datos necesarios para el cálculo de los indicadores son múltiples e incluyen, entre otros: entrevistas a autoridades y/o equipos técnicos de la institución; relevamiento y análisis de una muestra de historias clínicas y programa terapéutico; encuesta de satisfacción a los usuarios de los servicios y análisis de antecedentes del personal a partir de sus legajos.

Dada la complejidad que implica entonces la evaluación de ‘la calidad en salud’, se contempla la existencia de cuestiones cuya transformación no resulta realizable en el corto plazo y por ello se aspira a cambios graduales a lo largo del tiempo. En ese sentido, es importante mencionar que el trabajo de la evaluación de calidad no entorpece el normal funcionamiento de las instituciones, sino que por el contrario, se constituye en un proceso de mejora continua que lleva paulatinamente a un cambio cultural institucional donde la prestación de calidad en el tratamiento de adicciones resulta el objetivo fundamental para el Estado, las organizaciones y la ciudadanía.

Es tarea del Estado generar un marco legal y normativo para garantizar la accesibilidad a servicios de salud y, específicamente, la SEDRONAR tiene como uno de sus ejes de gestión la evaluación para garantizar calidad en la atención de personas bajo tratamiento por consumo de sustancias.