No comprometas tu salud: Formas de prevenir la brucelosis caprina

Quizás no sea la enfermedad más común entre los consumidores de las grandes ciudades, sin embargo, puede transmitirse a través de los alimentos.


Buenos Aires - La brucelosis caprina es una enfermedad transmitida por alimentos (ETA) producida por la bacteria Brucella melitensis que genera problemas reproductivos y abortos en las cabras, y puede transmitirse a las personas provocando una enfermedad crónica.

Es por eso que en el marco de la campaña “No comprometas tu salud”, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) informa acerca de esta ETA y brinda una serie de recomendaciones para prevenirla.

¿Cómo se transmite?
Las cabras se infectan a través de la ingesta de agua y alimentos que contienen la bacteria Brucella melitensis, por el consumo de leche materna (cabritos) o por el contacto con fluidos corporales de animales enfermos.

La trasmisión a los consumidores se relaciona con el consumo de leche cruda, quesillos y otros productos lácteos que, en su elaboración, utilizan leche sin pasteurizar o hervir.

¿Cuáles son los síntomas?
Los síntomas de la brucelosis incluyen fiebre intermitente o irregular de duración variable, dolor de cabeza, debilidad, sudoración, escalofríos, adelgazamiento y dolores generalizados. Es por eso que ante cualquiera de estos síntomas, el Senasa recomienda asistir al centro de salud más cercano.

**¿Cómo prevenirla?*
• Evite consumir quesos de procedencia dudosa o que no hayan sido elaborados con leche pasteurizada.
• No consuma productos o subproductos de origen caprino como quesos, leche o dulce de leche que no se encuentren elaborados en plantas habilitadas por el Senasa.
• Mire siempre el rótulo del producto, cuya información debe contener el nombre del fabricante, productor o fraccionador de la marca, número de lote, y fecha hasta cuándo se puede consumir.
• Al comprar leche y productos lácteos frescos, compruebe siempre la fecha de elaboración.

Los controles sanitarios
Todos los establecimientos lácteos donde se trate, manipule, elabore, industrialice, fraccione, estacione, envase o deposite leche o sus derivados, tanto los que se destinen para consumo interno como para exportación deben encontrarse registrados, habilitados y cumplimentar con las exigencias y requisitos de higiene contemplados en las regulaciones nacionales y, en caso de exportar sus productos, cumplimentar con las exigencias y normas de los mercados o países de destino.

La habilitación y fiscalización de los establecimientos elaboradores de productos lácteos que realicen tránsito federal y, por lo tanto, sus productos sean destinados para consumo en cualquier parte es realizada por el Senasa.