No comprometas tu salud: Botulismo, formas de transmisión y cómo se previene

En el marco de la campaña “No comprometas tu salud”, el Senasa informa y brinda una serie de recomendaciones acerca de esta enfermedad transmitida por alimentos.


Buenos Aires - Se acerca el Día del Amigo y muchas personas piensan en cómo planificar este encuentro con sus afectos más cercanos. En esta ocasión puede que compartamos una comida y, ya sea porque celebramos esta u otra ocasión especial, es importante conocer cómo se transmite y cómo se previene una enfermedad transmitida por alimentos de gran importancia para la salud pública: el botulismo.

El botulismo es causado por una neurotoxina producida por el bacilo Clostridium botulinum, una bacteria que se encuentra presente en el suelo y en el agua, que resiste las altas temperaturas y se desarrolla en ausencia de oxígeno, como ocurre principalmente en conservas.

El botulismo alimentario se produce cuando una persona ingiere alimentos contaminados con esta bacteria, envasados y esterilizados por técnicas deficientes, como puede darse en las conservas caseras o artesanales.

Los alimentos responsables de ese tipo de intoxicación son habitualmente de origen vegetal: chauchas, pimientos, morrones, berenjenas, espárragos, acauciles entre otros; y en menor frecuencia de origen animal, tales como mariscos y carnes de animales de caza en general. También se deben considerar los mixtos, con mezcla de origen vegetal y animal, generalmente preparados como escabeches con un ph final no adecuado –igual o mayor a 4,5– que permite el desarrollo y producción de toxinas del bacilo C. Botilinum.

Por otra parte, existe lo que se denomina “botulismo del lactante”, una enfermedad poco frecuente pero potencialmente mortal que afecta a niños menores de un año y resulta de la ingestión de la espora de la bacteria Clostridium botulinum a través de la miel.

Prevención y recomendaciones

Los consumidores deben descartar todo alimento que se consideren sospechoso, teniendo en cuenta las siguientes recomendaciones que indican alteración:
•Cambios en el color y/o la consistencia del producto.
•Olor desagradable o no característico.
•Turbiedad no habitual del líquido en este tipo de productos.
•Sabor anormal.
•Tapa hinchada (en estos casos, descartar sin remover la tapa).
•Si una lata está abollada sin haber recibido golpes, o rezuma espuma, debe tirarse a la basura sin ser consumida.
•Expulsión de gas al abrir los recipientes.

En cuanto a las recomendaciones, los principales consejos del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) son:

•No consumir conservas sin etiquetas en donde se visualice el número de habilitación del producto y del establecimiento elaborador, denominación de la mercadería, fecha de producción y vencimiento, clase de producto y peso, como sucede con los productos registrados de establecimientos habilitados por el Senasa.
•Evitar el consumo de conservas caseras de vegetales, carnes, pescados y/ o mariscos de procedencia desconocida, de elaboración artesanal y que no cuenten con los Registro de Establecimiento Elaborador (RNE) y Registro de producto alimenticio (RNPA) correspondientes.
•Evitar dar miel natural a los bebés.