Moscatel Rosado en Argentina: ampelografía, superficie, producción y usos


Como los demás cepajes criollos, su presencia en distintos países de Sudamérica es conocida desde muy antiguamente. Estudios recientes realizados por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) demuestran que proviene de cruzamientos naturales de diversos cepajes foráneos (Muscat a Petit Grains, Heptakilo, Moscatel de Alejandría, Listan Preto).

Es una variedad con aptitudes para el consumo en fresco pero se destina en gran parte para la elaboración de vinos básicos y puede dar origen a un vino moscatel de intenso perfume, en ocasiones muy apreciado.

Está ampliamente difundida en Mendoza, generalmente en parrales mezclado con otros cultivares como Criolla Grande, Cereza y Pedro Giménez. Se la puede reconocer fácilmente por sus racimos, que cuando han tenido buen cuaje son grandes, voluminosos y bien compactos; también por sus bayas de forma un tanto irregular, más frecuentemente esferoides, de color rosado, piel dura e intensos aromas terpénicos.

Superficie

En 2018 se registraron un total de 5.755 ha de Moscatel Rosado, lo cual representa el 2,6% de la superficie total de vid del país, siendo la décima variedad más cultivada. Se cultiva principalmente en Mendoza (97,3%). También está presente en San Juan (1,4%) y en otras provincias (1,3%) entre las que se destacan Río Negro y La Rioja. La cantidad de hectáreas de esta variedad va en disminución. En el período 2000-2018 decreció un 46% (-4.900 ha) En Mendoza bajó un 46,2%, en San Juan un 41,4% y en otras provincias un 36,2%. Respecto al año de plantación del Moscatel Rosado en el país se observa que solo el 5,2% (299 ha) de la superficie fue plantada luego del año 2000.

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