Mariana Melgarejo: "Si el juego es un derecho, es un derecho en todos los contextos, en todos los ámbitos y en todas las situaciones”

La directora nacional de Sistemas de Protección, antropóloga y especialista en educación, desarrolló las líneas de trabajo del área a su cargo y brindó detalles del Programa Nacional JUGar.


1- ¿Cuáles son las líneas de trabajo de la Dirección de Sistemas de Protección?

-En el marco de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF), la dirección tiene una serie de responsabilidades primarias y funciones que tiene que cumplir.

Entre ellas está fundamentalmente el fortalecimiento de los sistemas de protección en cada jurisdicción, es decir, en cada nivel del Estado. El sistema de protección en las provincias y en los municipios. También garantizar el derecho al juego y a la participación, y vincular a la Secretaría con los órganos de protección locales.

Otra de las líneas tiene que ver con la protección o prevención del embarazo forzado en la adolescencia. Después hay multiplicidad de acciones y programas que, en general, se desprenden de estas líneas estratégicas de gestión.

2- ¿Cómo ves en la actualidad los derechos de las chicas y los chicos?

-Es importante reconocer que, más allá de este contexto particular de la pandemia, todas las áreas de Estado continuamos trabajando tanto en el plano de lo urgente, de dar respuesta a lo que sucede día a día, como en los contextos familiares, barriales y en los lugares públicos que -lamentablemente- son restringidos y nos han dejado sin estos espacios de identificación de vulneración de derechos que para nosotros son habituales.

Los lugares públicos por donde circulan chicos y chicas, las escuelas, los clubes, las plazas, las calles, lugares donde ahora no es tan fácil identificar esas vulneraciones de derechos. Sin embargo, el Estado tiene muchas acciones que está desplegando a nivel territorial, desde lo educativo, lo sanitario, lo alimentario, la prevención de situaciones de abuso, la prevención de enfermedades y de un montón de vulneraciones de derechos, y la garantía de acceso a otros derechos. El Estado está accionando con todas las herramientas disponibles.

Por otro lado, también hay que reconocer algo que desde la Secretaría venimos sosteniendo de manera enfática. Los chicos y las chicas, los niños, las niñas y los adolescentes no son solamente destinatarios del cuidado de las distintas áreas de Estado, de la sociedad y de la familia, sino que son protagonistas. Han demostrado un compromiso muy fuerte con las prácticas de cuidado y con sostener y hacerse de las normas de convivencia que se les imponen en el marco de la pandemia y las están cumpliendo y las están llevando adelante, a veces mucho mejor que los adultos.

Demostraron una capacidad de comprender la situación en la que estamos como mundo, como país. De comprenderla, de asumirla y de ponerse a la altura de las circunstancias y seguramente ninguno ha escuchado problemas de transgresión o problemas de generación de prácticas desconsideradas o sin cuidados. Han sido más habituales las noticias que hemos tenido de adultos que rompen las condiciones del aislamiento, que hacen prácticas no cuidadosas y que muestran poco compromiso con el cuidado del contexto de los demás y de sí mismos.

Con niños y niñas no hemos encontrado que haya este tipo de problemas. Los chicos y las chicas se han puesto al hombro el cuidado en sus barrios y en sus casas. Si bien a ellos les toca el contexto más difícil porque sabemos que son los que menos permisos han tenido para desarrollar sus prácticas habituales, cotidianas o “normales” son los que más han cumplido en cuanto al cuidado de los otros, del contexto y de sí mismos.

3- ¿Cómo se creó el programa JUGar y cómo se vio modificado por la pandemia?

-El programa nacional de derecho al juego, JUGar, surgió como una necesidad de institucionalizar acciones a partir de las áreas de Estado que generen las condiciones, las prácticas y los recursos para que el juego sea efectivamente un derecho para todos los niños, las niñas y los adolescentes.

Sabemos que el juego es necesario, que no solo es un derecho, sino que es una forma de garantizar el desarrollo saludable, la convivencia social y la generación de prácticas que nosotros valoramos. El juego es una herramienta para transmitir aquellas cuestiones que consideramos valiosas, pero sobre todo el juego es un derecho que está consagrado en el artículo 31 de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño y en el artículo 20 de la ley 26.061 que es la Ley Nacional que habla de los derechos de niños, niñas y adolescentes.

Una de las cuestiones que nos planteamos cuando lanzamos este programa es que, si es un derecho, es un derecho en todos los contextos, en todos los ámbitos y en todas las situaciones. En algún momento nos cuestionamos si era oportuno o pertinente lanzar un programa de derecho al juego en el marco de una pandemia que implica muchísimas restricciones.

Analizando los efectos del juego y lo que genera como práctica social, terminamos concluyendo que es más importante que nunca generar un programa que visibilice y sensibilice el juego como un derecho porque aparte de ser necesario para el desarrollo saludable y para la integración social de niños, niñas y adolescentes, también es una forma de reducir tensiones, de minimizar conflictos, de generar ambientes de mejor convivencia, de lograr a través del juego simbolizar o transmitir buenas prácticas de convivencia en el ámbito familiar sobre todo cuando uno está en un ámbito donde tiene que convivir mucho más tiempo del que solía hacerlo.

El juego es una herramienta y es un recurso para familias, para barrios y para instituciones, porque nosotros, como sociedad, también tenemos dispositivos donde chicos y chicas viven sin cuidados parentales. En todos esos lugares el juego es más necesario que nunca porque ayuda a transitar períodos de crisis y nos invita a dirimir de una manera mucho más saludable y positiva, conflictos y tensiones que nos impone un contexto difícil.

4- ¿En qué consiste JUGar?

En los lugares donde se va abriendo gradualmente el aislamiento y la posibilidad de circulación, lo estamos empezando a plantear como un programa presencial. Pero en principio, lo que se propuso, es una etapa previa de sensibilización social respecto del juego como derecho. Esto está sostenido en una serie de recursos que se han distribuido a través de unas guías digitales de Jugar en Casa que han llegado generalmente por las redes sociales o los medios de comunicación, por whatsapp, por páginas, pero también hemos articulado en colaboración con el Ministerio de Educación y el programa Seguimos Educando y generamos algunas propuestas para Jugar en Casa en los cuadernillos que se distribuyen de manera impresa en todas las provincias y en todos los municipios del país. Esto nos dio una posibilidad muy importante de llegar a aquellos lugares donde no hay o se dificulta la conexión digital.

Y también pensamos que los juegos no requieran de grandes despliegues de recursos, o juguetes, o cosas que tal vez sabemos que no están a disposición de todas las familias.

Entonces son juegos que llaman e invitan a jugar en todos los contextos que requieren poco o nada de recursos y que tienen que ver más con la promoción de la interacción, con la relación con el ambiente, la relación con el cuerpo. Así que estamos en esta etapa de sensibilización, pero se viene en breve una etapa de presencialidad.

5- ¿Qué se busca con el programa?

-Lo que está buscando JUGar es institucionalizar el derecho al juego. Que no solo sea reconocido, sino también institucionalizado. ¿Qué quiere decir esto? Que en cada municipio del país, en cada provincia, exista política pública relacionada con garantizar el derecho al juego.

Que esta política pública se instale, que no sea cosa de un gobierno, sino que sea una política de Estado y que se instale no solo con un reconocimiento normativo y estructural sino también con algún despliegue en el territorio. Con recursos, con espacios propicios, con programas y con acciones que puedan acompañar esta invitación a que toda la sociedad de cada territorio comprenda el juego como un derecho de niñas, niños y adolescentes.

Esto va a ser un desafío muy importante porque hay una serie de ideas en relación al juego que están muy extendidas y que lo ponen muchas veces en un lugar subordinado como que es una práctica que se hace en el tiempo que sobra o en el tiempo que queda del resto de las prácticas “más importantes”. Pero la verdad es que el juego es una práctica tan importante como otras y por eso es un derecho. Decir que el juego es un derecho lo ubica al mismo nivel que otras prácticas que los chicos y las chicas necesitan para un buen desarrollo social, saludable, emocional y todas las dimensiones que sabemos que el juego fortalece. Decir que es un derecho implica que nos vamos a tener que encargar como Estado y como sociedad, de garantizar las condiciones para que eso suceda.

6- ¿Cuál es la próxima etapa a implementar?

-Ahora la estaremos lanzando en aquellos municipios que lo permita la fase de aislamiento en la que se encuentren. Esa etapa piloto prevé la selección de un número de 15 municipios, aproximadamente, que tengan alguna experiencia en intervenir desde el Estado para garantizar el juego como derecho.

De ahí sería un doble proceso. Por un lado, reconstruir esta experiencia que tenga el territorio, y por otro, desde el Programa JUGar de la SENAF, fortalecer la institucionalidad, en aquellos lugares donde no haya un reconocimiento normativo, promover que se lo logre.

Capacitar agentes que se especialicen o se dediquen con mayor énfasis a garantizar y promover el derecho al juego en cada municipio en el que trabajemos y fortalecer los circuitos o los espacios destinados al juego de niñas, niños y adolescentes a partir del diagnóstico o el mapeo que hagamos de los recursos que tienen disponibles y de aquello que necesitan. La idea es generar agentes multiplicadores en estos 15 municipios que ya han sido elegidos porque tienen una trayectoria al respecto y que han sido capacitados y fortalecidos por Senaf en esta Etapa Piloto de JUGar, e ir expandiéndonos a los municipios aledaños con una estrategia gradual y escalonada.

¿Cuál va a ser el punto de ingreso? Si hay una experiencia más fuerte en programas de recreación, o una más fuerte en juegoteca, o en clubes de barrio, o en estrategias en las plazas o en espacios públicos o al aire libre, va a depender de este primer mapeo que nos vamos a dar al comienzo de la estrategia, por donde va a entrar el JUGar a cada territorio. La idea es que más allá de las diversidades, de la heterogeneidad de situaciones que tenemos en el país, luego de atravesar el JUGar, en cada territorio el derecho al juego ya no sea algo cuestionable, sino que sea reconocido, que haya una sensibilización de la población en general y del Estado en particular.