Manejo correcto de trayectoria de vuelo y de pendiente de descenso

Una gestión adecuada tanto de la trayectoria del vuelo como de la pendiente de descenso cerca del terreno son factores que garantizan un aterrizaje seguro.


La investigación del accidente ocurrido el 2 de agosto de 2016 con la aeronave Cessna 177RG matrícula LV-LRD dejó lecciones de Seguridad Operacional que pueden ser aprovechadas por explotadores y propietarios de aeronaves, como así también por la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC).

Se trata, por un lado, de contar con sendas de planeo estándar para la aproximación. Y por otra parte de no ver a la interrupción de la aproximación y el aterrizaje como algo negativo sino como la forma adecuada de gestionar condiciones operativas a fin evitar accidentes, lo que contribuye a la mejora de la Seguridad Operacional.

La aeronave que protagonizó el vuelo en cuestión despegó del aeródromo de Batán con el propósito de realizar un viaje de recreación con destino a General Rodríguez. Estando en vuelo, el jefe de este aeródromo le informó al piloto que se encontraba cerrado y le sugirió que se dirija a Luján.

Llegando a dicho aeródromo el piloto intentó aproximar a la pista 34 a mayor altura de la necesaria ante la eventual existencia de cables en la trayectoria. En el aterrizaje, tras rebotar durante la toma de contacto, la aeronave experimentó una excursión por el final de la pista, cruzó el alambrado perimetral del aeródromo y se detuvo en un camino lateral. Cabe destacar que si bien el piloto había operado con anterioridad en Luján, era la primera vez que lo hacía en la pista 34. Además, se resalta que el accidente ocurrió siendo de día y con condiciones de buena visibilidad.

El Informe de Seguridad Operacional se encuentra disponible haciendo click aquí.