Malvinas 44 años: la resistencia al ataque del invasor
Tras días de intensa planificación de operaciones aéreas, las condiciones hidrometeorológicas mantuvieron una tensa calma hasta el 9 de mayo, donde comenzarían acciones en el aire que marcaron la historia
En los días posteriores al 4 de mayo, el mal tiempo impidió realizar nuevas acciones de magnitud en las islas. Para el día 6 se había planeado un ataque masivo contra la flota británica, empleando casi toda la aviación de combate, pero a las malas condiciones del tiempo, se sumó la imposibilidad de encontrar a los buques ingleses, que tras el ataque al HMS Sheffield se alejaron de las islas para quedar fuera de alcance de los aviones argentinos.

Recién para el día 9 volverían las acciones de relevancia, cuando el destructor HMS Coventry y la fragata HMS Broadsword se aproximaron a Puerto Argentino para cañonear las posiciones nacionales. Para hacerles frente despegaron varias escuadrillas de aviones A-4C y Dagger, estos últimos muy afectados por la climatología, regresaron y, de los A-4 solo continuaron los tenientes Jorge Farías y Jorge Casco. Lamentablemente ambos, volando con muchísima nubosidad, se estrellaron. El avión de Casco contra una de las Islas Sebaldes y el de Farías nunca fue encontrado, por lo que se presume que cayó al mar.

El Narwal y la Aviación de Ejército
Por la mañana del 9, los británicos atacaron al pesquero Narwal, que había sido enviado a operar en la zona de combate simulando estar pescando mientras cumplía tareas de inteligencia para las que había embarcado al teniente de navío Juan Carlos González. El buque, de la misma manera que otros como el Usurbil, María Alejandra, María Luisa, Constanza, Ceibo, Margot, Santa Eugenia, Alberto R, Cirius I, Cirius II, Invierno, Mar Azul y Capitán Cánepa, debían navegar por la zona para informar cada vez que veían buques o aeronaves británicas.

El 29 de abril el Narwal ya había detectado a la flota británica cuando se reabastecía en el mar, y al aproximarse, recibió la orden de alejarse desde la fragata HMS Alacrity, por lo que los invasores ya lo habían calificado como buque espía. El mismo 9 de mayo, avistado nuevamente por los británicos, decidieron atacarlo empleando dos Sea Harrier, haciendo una primera pasada a las 8:45 y provocandole heridas fatales al tripulante Omar Alberto Rupp.

Además, le lanzaron bombas que no explotaron, pero los orificios de ingreso que causaron hicieron que el buque comience a embarcar agua. Un segundo ataque con cañones causó doce heridos entre la tripulación de 25 personas, siendo bordado poco después por comandos británicos, tomando prisionera al resto de la tripulación. Alertados del ataque aéreo, desde Puerto Argentino se decidió enviar al helicóptero SA330 Puma AE-505 del Ejército Argentino para rescatar a los heridos, tripulado por los tenientes primeros Roberto Mario Fiorito y Juan Carlos Buschiazzo, y el sargento Raúl Dimotta. A la vez se preparó al buque Forrest, requisado en las islas, para navegar hacia el pesquero.

El vuelo del helicóptero, que despegó a las 16:00 y no estaba preparado para operar sobre el mar, ni tenía grúa de rescate, no tenía posibilidad para detectar la presencia enemiga más que visualmente. Fue captado por el radar del destructor HMS Coventry, que lanzó a las dos misiles Sea Dart siete minutos más tarde. Destruído el helicóptero, sus restos cayeron al mar junto a sus tres tripulantes, siendo estos los primeros caídos en combate de la Aviación del Ejército Argentino.
La Fuerza Aérea Argentina vuelve a atacar
El 12 de mayo los buques británicos se aproximaron nuevamente a Puerto Argentino para atacar a las posiciones argentinas. Esta vez se trataba del destructor HMS Glasgow y la fragata HMS Brilliant. Ante su presencia, se ordenó el despegue de aviones A-4B Skyhawk de la V Brigada Aérea, a las 12:20, con las escuadrillas Cuña y Oro.

La primera estaba compuesta por los aviones del 1º Teniente Manuel Bustos, los tenientes Jorge Iberlucea y Mario Nívoli, y el Alférez Alfredo Vázquez, quienes fueron hacia la HMS Brilliant, que derribó con misiles Sea Wolf a los aviones de Nivoli e Iberlucea, mientras que el 1º teniente Bustos impactó contra el agua al intentar esquivar otro misil. Vázquez, por su parte, lanzó su bomba contra el HMS Glasgow, buque hacia el cual fue la segunda escuadrilla compuesta por el Capitán Antonio Zelaya, el Teniente Juan Arrarás, el 1º Teniente Fausto Gavazzi y el Alférez Guillermo Dellepiane.

La bomba lanzada por Gavazzi alcanzó al destructor atravesando su casco por completo, detonando en el agua, pero por los orificios generados, además del daño interno, lograron dejarla fuera de combate por el resto de la guerra. La Brilliant recibió impactos de los cañones de 20 mm del avión de Arrarás.

En el regreso de las aeronaves, sin percatarse de la zona el 1º teniente Gavazzi sobrevoló sobre Goose Green -cuyo sobrevuelo estaba prohibido-, momentos en los que trágicamente la artillería antiaérea propia lo derribó creyendo que se trataba de un Sea Harrier británico.