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Malvinas 44 años: haciendo frente al desembarco del invasor

Habían pasado veintiún días desde el inicio de las hostilidades entre las fuerzas argentinas y británicas, en el territorio nacional de las Islas Malvinas. Los días habían transcurrido sin demasiados encuentros desde el 1 de mayo. Entre bombardeos británicos a posiciones argentinas, nuestra aviación nacional comenzó a responder atacando distintas unidades

En las primeras horas del 21 de mayo, buques británicos ingresaron en el Estrecho de San Carlos y comenzaron una operación de desembarco en las bahías de San Carlos y Ajax. En el propio estrecho se organizó un anillo defensivo compuesto por fragatas y destructores, que proveían defensa frente a los posibles ataques aéreos argentinos. Además, los invasores previeron contar con tres patrullas aéreas de combate de Sea Harriers durante todo el día, una al norte del estrecho, otra sobre el desembarco mismo, y una tercera un poco más al sur.


La primera alarma de la operación británica la dio el Equipo de Combate Güemes del Ejército Argentino, que desde el 15 de mayo se encontraba ocupando posiciones en la zona de San Carlos con la finalidad de proporcionar, justamente, alarma temprana sobre posibles acciones de desembarco, o incursiones menores del enemigo. A órdenes del Teniente 1º Carlos Esteban, totalizaban 63 tiradores y estaba compuesto por una sección de la Compañía C del Regimiento 25, comandada por el Subteniente Reyes, y una sección de apoyo del Regimiento de Infantería 12 conducida por el Subteniente José Vázquez. La sección Gato, con armas de apoyo basadas en dos cañones sin retroceso de calibre 105 mm y dos morteros de 81 mm, tenía también una parte de los tiradores, que desde el día 18 habían quedado bajo el mando del subteniente Reyes. Se desplegaron en la denominada Altura 234 con 15 soldados y 4 suboficiales, además de los dos subtenientes, mientras que el resto se mantuvo en Puerto San Carlos.

Durante la noche, los británicos iniciaron la aproximación con sus buques haciendo fuego naval sobre la zona de San Carlos, Goose Green y Puerto Argentino. A las 2:30, la Sección Gato detectó el ingreso de los buques británicos y poco después, observó fuerzas enemigas iniciando el desembarco. Con los cañones de 105 y 81 mm, buscó concentrar el fuego sobre las aguas del estrecho; pero la sección se vio casi rodeada por fuerzas especiales británicas del Servicio Especial de Embarcaciones (SBS), que habían sido desplegadas por medio de helicópteros. Cerca de las 4:00 Hs. iniciaron una retirada a pie en dirección a Puerto Argentino. Diez de ellos fueron capturados, el resto pudo evadir a los británicos pero tras una odisea que duró 21 días, fueron capturados el 11 de junio.

Pasadas las 8 de la mañana la fuerza invasora ya había armado un dispositivo defensivo con sus buques, entre la Bahía de San Carlos y el propio Estrecho, iniciando el desembarco del grueso de las tropas desde los HMS Fearless e Intrepid, que actuaron como buques de asalto, junto al Canberra y el Norland, que llevan el grueso de las tropas; y el Stromness, que llevaba suministros.Todos ellos, dentro de la bahía. En el estrecho, dieron apoyo los buques Europic Ferry, Fort Austin, y los RFA Sir Gallahad, Sir Geraint, Sir Lancelot, Sir Percival y Sir Tristam.

Una vez que las tropas británicas volvieron a pisar nuestro suelo soberano, cerca de las 8:20 Hs., el Teniente Esteban informó radialmente a Puerto Argentino lo que estaba sucediendo, por lo que recibió la orden de desplazarse hacia el Este para no quedar cercados por un descenso helitransportado. Veinte minutos después, mientras arribaban dos compañías británicas a pie y otra en un helicóptero Sea King, que intentaba posarse con su carga de soldados, Esteban y sus 42 hombres abrieron fuego, obligando a la aeronave a retirarse. En respuesta, los británicos abrieron fuego con morteros y ametralladoras, con el apoyo de un helicóptero Gazelle, que minutos más tarde fue derribado por fuego argentino. Una segunda aeronave de apoyo corrió la misma suerte, logrando una tercera escapar ante el cruento escenario. Las férreas acciones del Equipo de Combate Güemes les permitió iniciar finalmente un rápido repliegue llegando a Estancia Paddock, donde fueron rescatados días después hacia Puerto Argentino.

En el aire

Apenas se recibió la información en Puerto Argentino sobre la operación de desembarco británica, se ordenó el envío de una sección de dos Aermacchi MB-339 de la 1º Escuadrilla Aeronaval de Ataque. El Teniente de Navío Owen Crippa realizó su misión en solitario, debido a que un problema técnico no permitió volar junto a su numeral de apoyo. Despegó a las 9 de la mañana con rumbo a la boca norte del estrecho. Al llegar, se cruzó con un helicóptero Lynx al que intentó atacar, pero inmediatamente vio detrás a la fragata HMS Argonaut, cambiando su objetivo. Le disparó con sus cañones de 30mm y cohetes de 127 mm, causándole daños. Los británicos, que no esperaban la presencia de aviones argentinos tan temprano, no tuvieron reacción. Crippa contó rápidamente la cantidad de buques que había, sus posiciones, y regresó a su base sin nuevos encuentros.


Con esta valiosa información las fuerzas argentinas comenzaron a planificar el ataque al desembarco. La segunda salida del día estuvo conformada por los FMA IA-58A Pucará del Grupo 3 de Ataque, que estaban ubicados en la Base Aérea Militar Cóndor, en Goose Green. Tenían el objetivo de hacer un reconocimiento armado, y atacar a las tropas que eventualmente pudieran encontrar. El primero en salir fue el Capitán Benítez, que fue derribado por un misil Stinger disparado por miembros del SAS, mientras hacía un reconocimiento al Este de San Carlos. Logró eyectarse y regresar a su base vía terrestre. Minutos después, una sección de Pucará con el Mayor Carlos Tomba y el Teniente Brest atacó una casa en donde los miembros del SAS dirigían el fuego de la fragata Ardent sobre las posiciones en Goose Green.

Una tercera salida de los Pucará fue interceptada por tres Sea Harrier, momentos después de atacar una posición británica. Después de varios ataques con cañones, el Lt. Cdr. Ward logró hacer impacto en tres oportunidades contra el avión de Tomba, obligando al piloto a eyectarse, mientras que el avión del numeral que lo acompañaba pudo escapar sin consecuencias.

Desde el continente

Mientras acontecían las acciones en las islas, cerca de las 10 de la mañana, despegaban desde la Base Aeronaval Río Grande, las primeras escuadrillas de IAI M5 Dagger, con los indicativos Ñandú y Perro. Desde San Julián, hacían lo propio las escuadrillas León y Zorro.


La escuadrilla Ñandú hizo su corrida de ataque a la fragata HMS Brilliant, recibiendo el impacto de un misil Sea Wolf, lanzado por el buque, que destruyó el avión del Teniente Pedro Bean, que pudo eyectarse pero no ser rescatado. Por su parte, los Perro atacaron al destructor HMS Antrim, logrando impactar con sus cañones y acertar una bomba, que finalmente no explotó. Los Zorro fueron nuevamente por la Brilliant, esta vez causándole daños con los cañones que afectaron varios de sus sistemas, entre ellos el de lanzamiento de los misiles Sea Wolf. El final de esta oleada en manos de la sección León apuntó al Antrim, al que dejó fuera de combate por varios días.

Una hora después, cuatro A-4C Skyhawk del Grupo 4 de Caza se aproximaron al estrecho, pero fueron interceptados por una patrulla aérea de combate de Sea Harriers que derribaron a los aviones del 1º Teniente Daniel Manzotti y el Teniente Néstor López, quienes perdieron la vida. El resto de los aviones eyectó sus cargas y regresó a la base. La escuadrilla Mula compuesta por dos A-4B del Grupo 5 de Caza, realizaron un ataque en San Carlos, seguidos por otros tres A-4B de la escuadrilla Pico, que no encontró blancos efectivos.

A las 12:30 llegó a San Carlos la tercera oleada con cinco A-4B de las escuadrillas Orión y Leo, que se unieron y atacaron a la fragata HMS Argonaut, a la que dejaron fuera de combate luego de ser penetrada por dos bombas. En paralelo las escuadrillas Cueca y Libra, integradas por dos Dagger cada una, se dirigieron desde Río Grande al estrecho sobrevolando la isla Gran Malvina. Mientras volaban a muy baja altura, el último de ellos al mando del 1º Teniente Luna, fue derribado por un Sea Harrier. Luna pudo eyectarse, y los dos restantes se dirigieron a la caza de la HMS Ardent, a la que lanzaron bombas Mk.17 de 500 kilos.

Las escuadrillas Ratón y Laucha se aproximaron por el norte de Gran Malvina. Cada una con tres Dagger, que habían despegado desde San Julián. Cuando sobrevolaban la isla, la primera escuadrilla fue interceptada por los Sea Harrier del Lt. Cdr. Nigel Ward y el Lt. Steve Thomas. Los pilotos de los Dagger se liberaron de sus cargas y enfrentaron a los Sea Harrier. A pesar de contar solamente con cañones y estar en inferioridad de condiciones, a baja altura, luego de un breve combate el Capitán Donadille llegó a disparar sus cañones contra Ward. Utilizando sus sidewinder, los Sea Harrier lograron derribar a los tres Dagger. Una de las últimas acciones en la zona estuvo en manos de la escuadrilla Laucha, que atacó a la Brilliant, sumándole daños. Luego de estos ataques, cuatro A-4B y cinco A-4C fueron enviados al estrecho, pero la escasa luz les impidió identificar blancos, por lo que regresaron a sus bases.

Sin embargo, dos escuadrillas de tres A-4Q Skyhawk, del Comando de Aviación Naval, fueron enviadas desde Río Grande, armadas con tres bombas Mk-82 Snakeye cada una. Tras llegar a la boca sur del estrecho se dirigieron al norte, siguiendo la línea de la costa, donde localizaron a la HMS Ardent, que estaba más al sur que el resto de los buques.

Los primeros tres A-4Q, con el Capitán de Corbeta Alberto Philippi a cargo y los tenientes de Navío José César Arca, y de Fragata, Marcelo Márquez, realizaron su corrida de tiro y lanzaron sus bombas, logrando dos impactos en la popa. Cuando escapaban el teniente de fragata Márquez dio la alarma de aproximación de dos Sea Harriers que raudamente lanzaron un Sidewinder que impactó al jefe de la escuadrilla, que se eyectó sobre la Isla Soledad y fue rescatado días después.

El Teniente de Navío Arca fue alcanzado por varias ráfagas de cañones de 30mm en sus alas, que le causaron la falla del sistema hidráulico, aunque su motor seguía funcionando correctamente. Con gran esfuerzo se dirigió a la pista de Puerto Argentino donde, al arribar, se dio cuenta que también le habían destruído el tren de aterrizaje principal, por lo que debió eyectarse. El Teniente de Fragata Márquez fue alcanzado por un Sidewinder, lamentablemente sin posibilidad de eyección. Minutos después de la llegada de la primera escuadrilla de A-4Q, los otros tres aviones pilotados por los tenientes de Navío Benito Rótolo, Carlos Lecour y Roberto Sylvester, atacaron nuevamente a la Ardent, sellando la suerte de la fragata al alcanzarla con varias bombas. Luego de este ataque, el buque tocó rol de abandono y se hundió en la noche.

Entre otras cosas, ese 21 de mayo los Harrier GR.Mk.3 de la RAF entraron en acción por primera vez, cuando dos de ellos atacaron el área de dispersión de los helicópteros del Ejército Argentino, destruyendo un Chinook y un Puma, y averiando un UH-1H. Posteriormente, sobre Puerto Howard, el avión del Flt. Lt. Jeff Glover fue alcanzado por un misil Blowpipe lanzado desde tierra por los comandos del Ejército Argentino, capturandolo luego de que se eyectara.

Al finalizar el día, en contraposición a la pérdida de cinco Dagger, dos A-4C, tres A-4Q, dos Pucará, y la muerte de cuatro pilotos; la aviación argentina había logrado hundir a la Ardent, dejado fuera de combate a la Argonaut y al Antrim, y averiado a la Brilliant. En tierra, el estrecho de San Carlos pasaría a ser recordado por los invasores como El callejón de las bombas (Bomb Alley). Las acciones de las alas argentinas y del Equipo de Combate Güemes se inscribieron en la historia, dando cuenta del profesionalismo y el compromiso de nuestras fuerzas en la defensa del territorio soberano de la Nación Argentina.

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