Malvinas 44 años: en el Día de la Patria
El 25 de mayo, los invasores esperaban que la Argentina realizara un esfuerzo superlativo, para mostrar resultados en el día de la Patria. Con esa creencia, prepararon un incremento en las acciones aunque, en los hechos, las fuerzas argentinas no tenían previsto nada distinto, a la épica con que venían realizando los ataques desde los días previos, atacando el desembarco y buscando la oportunidad para golpear a la Fuerza de Tareas de los portaaviones
Días antes se había localizado la posición de la fuerza y se había lanzado un ataque con los Super Étendard de la Armada Argentina, pero al llegar a la zona donde esperaban encontrar a los buques, no pudieron detectar nada, por lo que debieron regresar a la Base Aeronaval Río Grande a la espera de una nueva oportunidad. Mientras tanto, la Fuerza Aérea Argentina seguía atacando el desembarco en San Carlos, iniciado con la salida de la escuadrilla Marte de A-4B Skyhawk del Grupo 5 de Caza con el Capitán Palaver, los tenientes Daniel Gálvez y Vicente Autiero y el Alférez Gómez, que despegó de la BAM Gallegos a las 8:10 artillados con una bomba Mk.17. El segundo y tercero debieron regresar.

Los otros dos entraron a San Carlos sin encontrar buques británicos, y al regresar por el norte de Gran Malvina, el avión de Palaver fue derribado por un misil disparado por el destructor HMS Coventry, que desde hacía algunos días se encontraba al norte de la Isla Borbón junto a la fragata HMS Broadsword. Eran una trampa misilística para derribar a los aviones argentinos que escapaban por allí. Palaver no pudo eyectarse y cayó en combate.

Posteriormente despegó una escuadrilla de A-4C Skyhawk del Grupo 4 de Caza, que atacó blancos en San Carlos. Allí el Teniente Ricardo Lucero fue derribado por un misil, posiblemente desde la fragata HMS Yarmouth. Pudo eyectarse aunque fue capturado por el enemigo. Los otros aviones atacaron varios buques británicos sin lograr impactos y al regresar, el avión del Capitán Jorge García fue derribado, también, por el Coventry. García pudo eyectarse, pero nunca pudo ser rescatado.

Mientras el Coventry hacía estos derribos, los buques fueron avistados por el personal argentino que estaba en Isla Borbón, quienes alertaron a sus superiores y el Comando de la Fuerza Aérea Sur decidió lanzar un ataque contra ellos. Para ello partieron dos escuadrillas de A-4B del Grupo 5 de Caza, la primera era la Zeus, con el Teniente Mariano Velasco, el Alférez Jorge Barrionuevo y el Teniente Carlos Ossés; mientras que la segunda fue la Vulcano con el Capitán Pablo Carballo, el Teniente Carlos Rinke y el Alférez Leonardo Carmona. Tanto Ossés como Carmona no pudieron llegar efectivamente a sus blancos.

La escuadrilla Vulcano atacó primero, lanzándose contra la HMS Broadsword, que intentó derribarlos con sus misiles Sea Wolf, pero el sistema se reseteó en pleno ataque y los A-4B pudieron alcanzarla con sus cañones, e impactarla con una de sus bombas. El ataque causó daños en el casco y en el helicóptero Sea Linx, pero tras atravesar el buque la bomba cayó al mar. Los Zeus, por su parte, fueron contra el Coventry, que les disparó sin éxito un misil Sea Dart, mientras que la Broadsword no pudo lanzarles sus Sea Wolf ya que el Coventry había quedado en su línea de tiro. El Teniente Velasco lanzó sus tres bombas, que impactaron todas en el buque, y al menos dos explotaron.

El Coventry, arrodillándose ante la destreza de las alas argentinas, comenzó a escorarse rápidamente y a darse vuelta. Estaba sin energía ni propulsión. Los tripulantes inmediatamente comenzaron el abandono de la nave, y en menos de media hora el buque estaba completamente en vuelta campana, hundiéndose pocos minutos después. Se había consolidado una de las acciones más exitosas de la Fuerza Aérea Argentina contra la flota británica, todos los A-4 Skyhawk regresaron a su base sin problemas, y por ello, el invasor ya no volvió a ubicar buques hacia el Oeste del Estrecho de San Carlos.

El Atlantic Conveyor
Por la tarde de ese mismo día, se logró ubicar nuevamente a la flota británica, por lo que se alistó una nueva sección de Super Étendard, a órdenes del Capitán de Corbeta Roberto Curilovic y el Teniente de Navío Julio Barraza. Despegaron a las 14:30 desde Río Grande y pusieron rumbo al nordeste.

Luego de reabastecerse en vuelo, a unos 600 kilómetros del blanco iniciaron su corrida volando a muy baja altura. A las 16:28 Curilovic hizo su primera emisión de radar, confirmando la presencia de los blancos, y manteniéndose en vuelo a 500 nudos de velocidad (unos 900 km/h) a 30 metros de altura sobre las olas.

Cuando estaban a unos 70 kilómetros de la flota, hicieron otra emisión de radar para poder marcar y seleccionar el blanco más grande, y así poder lanzar sus misiles a las 16:32. Una vez lanzados cambiaron de rumbo rápidamente para volver a Río Grande. A sus espaldas, los misiles seguían su camino y se dirigían al blanco.

Los buques británicos detectaron las emisiones radar de los aviones y luego los misiles en vuelo, por lo que ordenaron el lanzamiento de chaff (señuelos), impidiendo que los misiles impactaran en los portaaviones; pero rápidamente los misiles adquirieron un nuevo blanco. Ahora se dirigían al SS Atlantic Conveyor, un buque civil requisado, por lo que no tenía señuelos.

El portacontenedores había sido modificado para simular carga de containers a ambas bandas, y poder cargar aviones Harrier y helicópteros en la cubierta del sector central, además de una enorme cantidad de carga en sus bodegas.

Los misiles impactaron en el casco desatando un fuego incontrolable, por lo que poco después se ordenó el abandono del buque, que se hundió con toda su carga. Con él se fueron tres de los cuatro helicópteros Chinook que los invasores habían desplegado a Malvinas; seis helicópteros Wessex y un Lynx; además de una cantidad considerable de suministros de todo tipo. El avance británico desde San Carlos hacia Puerto Argentino, se había dificultado.