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Malvinas 44 años: el ARA “Alférez Sobral” y el rescate de los sobrevivientes del Belgrano

El 3 de mayo empezó muy mal para las fuerzas argentinas en el mar. Tras el derribo del bombardero BAC Canberra sobre el mar, 185 km al norte del Estrecho de San Carlos, en la tarde del 1º de mayo, se envió al aviso ARA Alférez Sobral, que formaba parte de la Fuerza de Tareas (FT) 50, a hacer la búsqueda de la tripulación, ya que los tripulantes de los otros Canberra la habían visto eyectarse

El buque se mantuvo todo el 2 de mayo haciendo la búsqueda sin éxito, y en la noche de ese día, detectados por un helicóptero Sea King británico, que los sobrevoló e identificó, se ordenó el despegue de helicópteros Sea Lynx de los destructores HMS Glasgow y HMS Coventry, armados con misiles Sea Skua. A las 00:08 del 3 de mayo el buque informó a la FT 50 que era sobrevolado por un helicóptero británico y se decidió ordenarle que inicie el regreso al continente ya que era muy probable que sea atacado.


A las 00:25 el aviso detectó al primer Sea Lynx y abrió fuego con su montaje de 40 mm y ametralladoras de 20 mm, apagando sus luces de navegación. El helicóptero británico se alejó y se preparó para lanzar el ataque desde fuera del alcance de las armas del buque, lanzando inmediatamente sus dos Sea Skua a las 00:30.

Uno no impactó, pero el otro dio en la banda de estribor en el centro de la nave, causando daños menores al golpear un bote del buque, pero cortando las comunicaciones, por lo que su comandante, el Capitán de Corbeta Sergio Raúl Gómez Roca, no pudo recibir el mensaje que le indicaba regresar a su base. El buque abrió fuego en la dirección desde donde habían venido los misiles, pero dejó de disparar poco después al ver que los helicópteros estaban fuera de alcance, mientras se hacía una evaluación de daños y ordenaba que solo quede en el puente de mando el personal indispensable, igual que en las cubiertas superiores, ante la posibilidad de ser atacado nuevamente.

Pasadas la 1:20 el segundo Sea Lynx disparó sus dos misiles, que dieron en el puente de mando y en el cuarto de radio, causando la muerte del Capitán Gómez Roca; el Guardiamarina Claudio Olivieri; el Cabo principal Mario Alancay; los cabos segundos Daniel Tonina, Sergio Medina y Ernesto del Monte; el Marinero Héctor Dufrechou y el Conscripto Roberto D’errico, mientras que otros ocho resultaron heridos.

El teniente de navío Sergio Bazán, segundo comandante del buque, herido en una pierna, asumió el comando y ordenó poner rumbo al norte para alejarse de las islas mientras se combatía el incendio en el puente, que estaba totalmente destruido. Sin comunicaciones, sin puente de mando, sin cartas de navegación ni otros instrumentos, se hacía muy difícil navegar, pero sabían que debían retornar al continente lo antes posible para evitar ser atacados nuevamente.

Controlado el incendio, comprobaron que la flotabilidad de la nave no estaba comprometida y pusieron proa a Puerto Deseado. Para guiarse usaron brújulas terrestres y una “rosa” rescatada de un compás magnético destruido, con los que pudieron estimar el rumbo, sin poder calcular su posición usando un sextante debido a que el cielo estuvo cubierto durante todo el 3 de mayo. Exceptuando los vigías, todo el personal se mantuvo en las cubiertas inferiores, en donde no había energía ni calefacción en la zona de camarotes y cámaras del personal.

El 4 de abril, con una radio portátil escucharon la noticia que informaba que el “Sobral” había sido hundido por fuerzas inglesas, pero también escucharon un mensaje en clave que decía “Para el señor Gómez Roca, va gente a buscarlo a la estación”, lo que significaba que los estaban buscando. A la vez supieron del rescate de los sobrevivientes del ARA “General Belgrano” y del hundimiento del HMS Sheffield por la Aviación Naval.

El día 5 de mayo fueron avistados por un helicóptero Bell 212 de la VII brigada Aérea de la Fuerza Aérea Argentina, el cual evacuó al herido más grave y les indicó hacia dónde se encontraba el Buque de Desembarco de Tanques ARA “Cabo San Antonio” con el destructor ARA “Comodoro Py” y un guardacostas de la Prefectura Naval, el cual se acercó al Sobral, y lo guió hasta Puerto Deseado, llegando en la noche de ese día. Tras algunas reparaciones menores, el buque zarpó hacia la Base Naval Puerto Belgrano el 20 de mayo, a la que llegaron el día 23 y se inició de manera inmediata la reconstrucción del puente de mando, que estuvo listo poco después.

El rescate de los náufragos del ARA General Belgrano

Ante el hundimiento del Belgrano se iniciaron las tareas de búsqueda de los sobrevivientes, pero rápidamente cayó la noche mientras se desataba una tormenta, lo que obligó a suspender la búsqueda hasta las primeras horas del 3 de mayo, a cargo de los destructores ARA “Piedrabuena” y ARA “Bouchard”, el aviso ARA “Gurruchaga”, el buque polar ARA “Bahía Paraíso” (preparado como buque hospital) y aeronaves de la aviación naval.


Entre las 23:30 del 2 de mayo y las 5:00 del día 3, un avión SP-2H Neptune de la Escuadrilla Aeronaval de Exploración a cargo del Capitán de Corbeta Ernesto Proni Leston, hizo una búsqueda sin resultados, volando de noche a muy baja altura, estimando que el crucero se había ya hundido, al no poder detectarlo con el radar.

A las 6:45 el avión vuelve a despegar, bajo los mandos del Capitán de Corbeta Julio Pérez Roca y a las 8:00 de la mañana avistan una gran mancha de aceite, lo que les permite establecer el punto donde se ha hundido el buque y establecer un área de búsqueda tomando en cuenta el viento y la corriente, para determinar dónde podrían estar las balsas.

Cerca de las 10 Hs reciben mensajes de socorro que provenían de las balsas, pero no logran triangular la posición. Se les suma un avión Beechcraft B200 de la Escuadrilla Aeronaval de Reconocimiento y a las 13:15, el Neptune, volando ya pasado el límite de su autonomía de regreso, avista la primera balsa, lanzando señales humosas y avisando al comando de la Fuerza de Tareas y a los demás buques, mientras se mantienen sobrevolando la zona. Los destructores se encontraban a unas 38 millas, por lo que pusieron proa a la zona inmediatamente. Cuando el Piedrabuena logra localizar a las balsas, el Neptune regresa a la Base Aeronaval Río Grande.

A la vez, se ordena el despegue de un Lockheed Electra de la 1º Escuadrilla Aeronaval de Sostén Logístico Móvil y un Fokker F28 de la 2º Escuadrilla Aeronaval de Sostén Logístico Móvil, para continuar la búsqueda y guiar a los buques a las balsas, tarea que realizan hasta el día 9 de mayo.

A las 15:30 el Gurruchaga tomó contacto con las balsas y comenzó el rescate, que duró las siguientes 14 horas, recibiendo a 365 sobrevivientes incluyendo heridos, en el pequeño buque que llevaba solo 60 tripulantes. Inmediatamente se sumaron los destructores, con el Bouchard rescatando a otros 64, y el Piedrabuena a 276; mientras que el 4 de mayo arribó el Bahía Paraíso, rescatando a 88 hombres.

De los 793 hombres rescatados, 23 habían muerto por el frío y las heridas sufridas. Para el día 6 de mayo se dio por finalizada la búsqueda.

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