Malvinas 44 años: comienzan las históricas batallas aeronavales
Para el 30 de abril, las fuerzas argentinas tenían claro que era inminente un ataque británico, conociendo además la proximidad de la flota invasora gracias a los vuelos de reconocimiento realizados por los aviones S-2E Tracker de la Escuadrilla Aeronaval Antisubmarina, desde el portaaviones ARA “25 de Mayo”
Por la noche, las fuerzas desplegadas en las islas permanecieron en alerta y poco después de las 4 de la mañana supieron que la defensa de las Malvinas había comenzado con la caída, en el aeropuerto, de 21 bombas de 454 kilos lanzadas por un bombardero Avro Vulcan que había volado desde la Isla Ascensión. El objetivo era destruir la pista de la BAM Malvinas, pero solo una bomba cayó a un costado de la pista, que siguió operativa hasta el fin de la guerra. Ante este panorama, se ordenó el despliegue de los aviones Pucará, desde la BAM Cóndor hasta la EAN Calderón, en Isla Borbón, ya que se preveían más ataques aéreos, los que terminaron ocurriendo alrededor de las 8 de la mañana. Nueve aviones Sea Harrier avanzaron contra la BAM Malvinas y tres contra la BAM Cóndor.
Durante esta última acción, una bomba de racimo impactó al Pucará A-527, matando a su piloto, teniente Daniel Jukic; los cabos principales Mario Duarte y Juan Rodríguez; y a los cabos primero José Peralta, Miguel Ángel Carrizo, José Maldonado, Agustín Montaño y Andrés Brashich. En respuesta, la Fuerza Aérea Argentina lanzó sus primeras dos patrullas aéreas de combate, una con aviones Dassault Mirage IIIEA del Grupo 8 de Caza, y la otra con dos IAI M5 Dagger del Grupo 6 de Caza. La primera intentó interceptar dos Sea Harrier, que evitaron el combate, mientras que la segunda, a cargo del capitán Carlos Moreno y el teniente Héctor Volponi, entró en combate con otra patrulla británica, pero luego de denodadas maniobras ningún caza logró concretar posición de derribo.

Tras los ataques británicos y ante la detección de sus unidades navales en proximidades de las islas, todo hacía prever la posibilidad de un intento de desembarco por lo que, desde las 8:30 de la mañana, se lanzaron distintas escuadrillas de ataque y otras de caza para dar cobertura. La primera en despegar fue la Escuadrilla Topo de A-4B Skyhawk, del Grupo 5 de Caza, escoltada por los Mirage IIIEA de la escuadrilla Tablón, comandada por el capitán Gustavo García Cuerva y el 1º teniente Carlos Perona. Cuando una patrulla de Sea Harrier intentó cazar a los A-4B, intervinieron los Mirage III con los que entraron en combate, aunque nuevamente ninguno de los oponentes pudo lanzar sus armas y todos volvieron a sus bases.
El turno siguiente fue de las escuadrillas Limón de M5 Dagger y Foco de MIIIEA en configuración de caza, y la escuadrilla Oso de A-4C Skyhawk del Grupo 4 de Caza. En el caso de estos aviones, los Sea Harrier evitaron el combate, mientras que los A-4C se replegaron por no encontrar blancos. Luego siguió el capitán Díaz, que salió solo en su Dagger al fallar su numeral -indicativo Fierro- seguido por los M5 Dagger de la escuadrilla Ciclón, del capitán Mir González y el teniente Bernhardt, los cuales también entraron en combate con dos Sea Harrier sin que ninguno logre una posición ventajosa para disparar. Además volaron las escuadrillas Pampa y Pingo de A-4C Skyhawk en configuración de caza, artillados con misiles Shafrir, pero tampoco pudieron lograr contacto efectivo con los aviones británicos.

Los primeros combates
Transcurriendo el mediodía los invasores se acercaron a la costa de Puerto Argentino con el destructor HMS “Glamorgan” y las fragatas HMS “Alacrity” y “Arrow”, para realizar fuego naval sobre las posiciones argentinas. Por ello, se ordenó el despegue de la escuadrilla Torno de aviones M5 Dagger del Grupo 6 de Caza, a cargo del capitán Norberto Dimeglio, el primer teniente César Román y el teniente Gustavo Aguirre Faget.

A la vez, decolaron las escuadrillas Pampa de 2 A-4C del Grupo 4 de Caza, armados con misiles; Fortín, de 2 M5 Dagger; Buitre y Dardo de Mirage IIIEA y el M5 Dagger del 1º teniente Ardiles, que despegó solo al fallar el avión de su líder, con indicativo Rubio. Todos ellos, con la misión de brindar cobertura aérea y enfrentarse a los Sea Harrier británicos.
La escuadrilla Dardo, conformada nuevamente por García Cuerva y Perona, se enfrentó a dos Sea Harrier. De ese encuentro, Perona fue derribado, aunque pudo eyectarse exitosamente. García Cuerva, quedando en inferioridad numérica y con poco combustible, se dirigió a Puerto Argentino para intentar aterrizar allí, ya que no tenía combustible para regresar de las Islas, siendo tan imprevista la maniobra que en su aproximación, algunas unidades antiaéreas propias abrieron fuego contra su Mirage, confundiéndolo con un Sea Harrier enemigo. Su avión, derribado, se precipitó a tierra, causando la muerte de García Cuerva. Misma suerte siguió el 1º teniente Ardiles quien, en combate con dos Sea Harrier y en situación desigual, fue derribado por los aviones enemigos.

El cañoneo naval fue desactivado en manos de la escuadrilla Torno, que atacó con éxito causando daños en los tres buques ingleses, los que abandonaron el fuego naval y se retiraron, sin que la artillería antiaérea pueda alcanzar a ninguno de los aviones. Cuando se retiraban varios Sea Harrier permanecieron en la zona, por lo que intervino la escuadrilla Fortín del capitán Guillermo Donadille y el 1º teniente Jorge Senn, quienes intentaron derribar a los Sea Harrier pero no lograron que sus misiles los enlacen como blancos, obligándolos a escapar.
Desde el continente se desplegaron dos escuadrillas de bombarderos BAC Canberra, del Grupo 2 de Bombardeo. Desde Trelew, la primera de ellas con indicativo Ruta, despegó a las 15:30 y la segunda, con indicativo Rifle, a las 16:20. La primera divisó una fragata, posiblemente la Yarmouth o la Brilliant que estaban al norte del Estrecho de San Carlos buscando al submarino ARA “San Luis”, y reportó que les dispararon un misil, por lo que retornaron al continente. La segunda escuadrilla fue interceptada por dos Sea Harrier cuando se aproximaba a las islas, los cuales derribaron al bombardero comandado por los 1º tenientes Mario González y Eduardo de Ibañez, los cuales se eyectaron pero no pudieron ser rescatados.

Las últimas salidas del día fueron las escuadrillas Trueno de A-4B del Grupo 5 de Caza, y Lana de A-4C del Grupo 4 de Caza, armados con bombas para atacar a los buques apuntados por los Torno, a los cuales no encontraron, pero la primera escuadrilla atacó por error al buque ELMA Formosa que estaba dejando Puerto Argentino, ante el ataque británico. Afortunadamente la bomba que impactó el buque no detonó y fue desarmada.
Las acciones en el mar
A la par de las acciones en el aire, ese día la defensa de nuestras islas también tuvo lugar en el mar. Por un lado, el submarino San Luis, se encontraba al comenzar el día en una zona de patrullaje denominada María, al noroeste de la Isla Soledad. Desde muy temprano inició un ataque contra un buque británico al que no pudieron identificar, pero que estiman era una fragata. Lanzaron un torpedo fallido a las 10:15, horas después, pasado el mediodía, fueron atacados por un helicóptero británico que les lanzó un torpedo, al que pudieron evadir, pero continuaron siendo hostigados hasta la noche con cargas de profundidad.

La Armada había organizado la Fuerza de Tareas 79, dividida en 4 grupos. El GT 79.1 conformado por el portaaviones ARA “25 de Mayo” con su Grupo Aéreo Embarcado embarcado, que estuvo conformado por aviones Douglas A-4Q Skyhawk de la 3º Escuadrilla Aeronaval de Ataque; Grumman S-2E Tracker de la Escuadrilla Aeronaval Antisubmarina; Helicópteros Alouette III de la 1º Escuadrilla Aeronaval de Helicópteros, y S-61D Sea King de la 2º Escuadrilla Aeronaval de Helicópteros. Navegaban junto al Grupo de Tareas 79.2 conformado por los destructores tipo 42 ARA “Hércules” y “Santísima Trinidad”, los destructores ARA “Seguí” y “Comodoro Py”, el buque tanque ARA “Punta Médanos”.

Estos dos grupos navegaban juntos al norte de Malvinas aproximándose a la flota británica, mientras que por el sur se aproximaba el GT 79.3, con el crucero ARA “General Belgrano” y los destructores ARA “Hipólito Bouchard” y “Piedra Buena”. Operando de manera independiente, el GT 79.4 estuvo conformado por las corbetas ARA “Drummond”, “Granville” y “Guerrico”.

Operando desde el portaaviones 25 de Mayo, los aviones Tracker ya habían podido detectar emisiones radioeléctricas del grupo del portaaviones británico. En la mañana y por la noche del 30 de abril, detectaron varios buques que no pudieron identificar, estimando que podía ser la flota británica. En las primeras horas del 1ero de mayo, los Tracker volaron nuevamente detectando emisiones que estimaron pertenecían a la flota británica. Por la tarde detectaron a los buques y también a las fragatas HMS Brilliant y Yarmouth, que estaban buscando al submarino San Luis al norte de la Isla Soledad. Posteriormente encontraron a los destructores tipo 42 de la flota británica, compuesta en ese momento por los portaaviones Hermes e Invincible; los destructores Coventry, Sheffield y Glasgow; las fragatas Broadsword y Plymouth; y los buques logísticos Olmeda y Resource.

El Tracker retornó al portaaviones a las 17:05 con la posición de los buques británicos pero, dada la hora, se consideró imposible lanzar un ataque aéreo ese día, por lo que se planificó para el 2 de mayo. Por la noche, otro Tracker voló para actualizar las posiciones, siendo perseguido por un Sea Harrier que luego escapó cuando fue iluminado por el radar de control de tiro del Hércules. Esta acción permitió a los británicos saber también la posición de la flota argentina. Ambas flotas, se encontraban en la puerta de las acciones navales decisivas del 2 de mayo.
