Lucas Saucedo, la esgrima y su legado familiar

Convencido desde niño que su pasión era la enseñanza, forma y educa jóvenes sobre las pedanas. “Soy tercera generación de Maestros”, dice.


Ya desde niño sabía lo que quería: mantener el legado familiar a través de la esgrima, su gran pasión. Así, entonces, siguió los pasos de su abuelo Raúl y su padre, Guillermo, quienes fueron atletas olímpicos y Maestros de la disciplina.

“Soy tercera generación de Maestros de esgrima, es un caso medio único, en Argentina seguro” asegura Lucas Saucedo. “Empecé de chico a enseñar, lo acompañaba a mi viejo al Club Universitario de Buenos Aires, tenía 16 años y lo ayudaba a sentar en guardia a los que recién empezaban, ahí me fui formando. Entonces al tener esa pasión desde chico, que hoy continúa, fue natural y lógico ser Maestro de esgrima” relata.

Actualmente Lucas divide su tiempo en las múltiples salas que tiene a su cargo: “Soy Maestro de la sala de esgrima de la Universidad Nacional de Quilmes desde 1999. También junto a dos amigos, Rodrigo Álvarez y Nicolás Alitis, concretamos un sueño y creamos la Fundación Argentina de Esgrima en 2006, en Palermo, y en el corto tiempo de vida que tiene la fundación logramos tener cuatro esgrimistas olímpicos”.

Pero hay más. “Desde 2007 estoy a cargo de las selecciones argentinas de sable masculino y femenino, también con mucho éxito, con Belén Pérez Maurice como cabeza más visible y con el equipo de masculino que consiguió cuatro medallas en los últimos años en los Juegos Panamericanos, cosa que no se lograba hace muchos años”, cuenta.

Sobre el regreso a los entrenamientos presenciales en el CeNARD y al encontrase en la previa a la clasificación para Tokio, Saucedo explica que “fueron seis meses de entrenarse vía Zoom, cada uno en su domicilio y ahora volver a combatir es sumamente importante. No nos olvidemos que la esgrima es un deporte de tiempo y distancia y si vos no competís se pierden esos elementos vitales”.

De todos modos, destaca la posibilidad en la preparación que le dio el parate por la pandemia: “Aprovechamos mucho con Belén a trabajar la técnica de desplazamiento, en parte nos vino bien este descanso, nunca habíamos tenido tanto tiempo para trabajar y pulir la técnica”.

Sobre la clasificación a Tokio, Lucas reconoce que están expectantes a la decisión que tome la Federación Internacional de Esgrima. Tanto en el caso de Belén Pérez Maurice como en el de Pascual Di Tella -el candidato en sable masculino-, quedó suspendida una prueba de ranking mundial. “En el caso de sable femenino era en Bélgica y masculino iba a ser en Hungría, ambas en marzo de este año. Esa es la última prueba que queda para intentar clasificar por ranking mundial y Belén lo puede lograr porque está segunda”, indica. “. Si Pérez Maurice no lo logra habrá que ir a buscar el pasaje al Preolímpico que podría disputarse en Panamá a fines de marzo.

Entrenar en el CeNARD es un hecho novedoso para la esgrima y el Maestro Lucas Saucedo lo valora: “Cuando nos dijeron que nos iban a armar una sala nos pusimos muy contentos. La esgrima no tiene un centro nacional de entrenamiento y es una buena chance para aprovecharla. En general cada uno entrena en su sala y a veces las salas no cumplen con las medidas reglamentarias. Acá tenemos espejos y todas las instalaciones necesarias, la verdad que es muy cómodo, están todos muy contentos y en la Secretaría de Deportes nos han recibido de primera, nos han facilitado todo lo que pedimos. Ojalá podamos mantener una sala de esgrima en este lugar”.