Las empresas de base tecnológica y su articulación territorial

El 12º encuentro del Ciclo de Experiencias Federales contó con la participación de expositores de Misiones, Entre Ríos, Río Negro, Santa Fe, CABA y Mendoza, quienes compartieron las principales dificultades, desafíos y motivaciones en el desarrollo de este tipo de empresas en Argentina y su interacción con el ecosistema local.


Impulsado por la Subsecretaría de Federalización de la Ciencia, Tecnología e Innovación (SSFCTI) del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MINCyT), en conjunto con el Consejo Federal de Ciencia y Tecnología (COFECyT), el duodécimo encuentro del Ciclo de Intercambio de Experiencias Federales estuvo dedicado a las empresas de base tecnológica y su articulación territorial, y contó con la participación de expositores de Misiones, Entre Ríos, Río Negro, Santa Fe, CABA y Mendoza.

En primer turno, Martín Bueno, Director Ejecutivo de FANIOT, la primera fábrica argentina de NanoSensores orientada a la Ciencia y a la Educación Innovadora, situada en el Parque Industrial y de la Innovación de Posadas (PIIP), explicó que la empresa es un consorcio público-privado, donde el 60% lo posee la Provincia de Misiones y el 40% restante, la empresa SmartCultiva y cuenta con una plantilla de casi 75 profesionales, la mayoría ingenieros electrónicos que provienen de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Misiones (UNAM) con sede en la Ciudad de Oberá. Bueno, comentó que el desarrollo más exitoso que hoy exportan son los termómetros infrarrojos que miden la temperatura sin contacto y son capaces de transmitir la información a una nube. Los termómetros infrarrojos inteligentes IOT, “fueron desarrollados totalmente con tecnología argentina, en el marco de la pandemia por COVID 19 y con financiamiento de la Agencia I+D+i. Actualmente la empresa participa del proyecto Solar54, con base en la provincia de La Rioja, que consiste en el establecimiento de un sistema de módulos geodésicos móviles que emularán las condiciones de vida, laboratorios y producción de alimentos que se utilizarían en el planeta Marte.

A continuación, Alejandro Bisi, CEO de GiveMove, con sede en la Provincia de Entre Ríos, contó la experiencia de la empresa en el desarrollo de soluciones innovadoras para niños y adolescentes con discapacidades motrices. Con su producto, potencian la manera en la que interactúan con su entorno otorgándoles movilidad y autonomía. El proyecto surgió a partir de asistir a Facundo, un niño con Atrofia Muscular Espinal que necesitaba un bipedestador, un equipamiento adaptado que se utiliza para conseguir la posición vertical. Bisi, siendo aún estudiante de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), trabajó en los primeros prototipos. En 2016, a través de la UNER y con apoyo de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la provincia, recibió un financiamiento de la línea PFIP-ESPRO del COFECyT para diseñar un producto que permita la movilidad independiente del niño con discapacidad motriz. En 2018, junto a otros profesionales de las áreas de ingeniería mecánica, diseño industrial y administración de organizaciones conformaron la empresa GiveMove, con el objetivo de mejorar el diseño y conseguir una nueva versión comercial. Finalmente, la empresa desarrolló un bipedestador motorizado que combina la bipedestación con la movilidad, cuyo costo es la mitad de lo que cuesta una silla de ruedas motorizada importada. La empresa se radicó en la localidad entrerriana de Oro Verde y su próximo paso es sentar las bases y conseguir financiamiento para producir en serie.

Seguidamente, Martin Sirena de MUTECH Microsystems, con sede en la Provincia de Río Negro, empresa que desarrolla de manera rápida y a un bajo costo equipamiento de nanotecnología, expresó que el objetivo es facilitar el desarrollo tecnológico en nanotecnología y su transferencia a la sociedad por medio de equipos de micro fabricación para investigación y desarrollo de bajo costo. La tecnología que ofrecen se basa en fotolitografía, escribir con luz a escala microscópica utilizando un láser controlado por computadora. Esta tecnología de fabricación permite reducir el tamaño de los dispositivos. Sirena explicó que el acceso a equipos de microfabricación de bajo costo “permite actuar en 3 ejes del desarrollo social: formación de recursos humanos, generación de nuevos conocimientos e incorporación de nuevas tecnologías a la industria. El modelo de pequeña y mediana empresa de base tecnológica funciona, el modelo ‘unicornios’ no es la única posibilidad”. El emprendimiento, basado en e-commerce, les permitió exportar sus productos a 4 continentes, a países como EE.UU. y Rusia, entre otros.

Luego fue el turno de Alejandro Barbarini, biotecnológo de la empresa ERGO Bioscience de la Provincia de Santa Fe. Esta empresa es una start-up biotecnológica que desarrolló un proceso innovador para crear alimentos alternativos de origen vegetal, organolépticamente idénticos a los alimentos derivados de animales. El modelo de negocios que utilizan se relaciona con el B2B (Business to Business), es decir, cofinancian el desarrollo de los productos finales junto con empresas elaboradoras de alimentos y de Food Services. Barbarini comentó que “la tendencia global del sistema Plant-Based está en ebullición a nivel global. Si bien en Argentina aún es muy emergente, es un mercado que hoy está valuado en 7 mil millones de dólares, con una perspectiva de crecimiento de hasta 50 veces en los próximos veinte años. Ergo hoy es la única fuente mundial de mioglobina y de caseína vegetales”. Sobre la innovación, primero se enfocaron en carnes vacunas y en lácteos fermentados. Allí identificaron las principales proteínas responsables de las propiedades organolépticas características de la comida de origen animal: la mioglobina en carnes y la caseína en leches. Comenzaron a trabajar sobre la transformación genética de células de zanahorias para que sean capaces de expresar estas proteínas en altos niveles.

Por su parte, Enrique Moretti, ingeniero químico de ANNUIT S.A. de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), contó que en el año 2011 se vinculó con un grupo de investigación de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) de la Provincia de Tucumán para desarrollar productos biológicos para el agro. En conjunto con la EEAOC y el Instituto Superior de Investigaciones Biológicas (INSIBIO/Universidad Nacional de Tucumán-CONICET), desarrollaron un producto basado en una patente de estos grupos de investigación que licenciaron a ANNUIT en forma exclusiva para su desarrollo. En la actualidad el producto tiene una marca comercial denominada Howler y comenzará a exportarse en 2022 a Europa, EE.UU., Canadá y Asia.

La última exposición estuvo a cargo de Stela Maris Da Silva de AGROFORT de la Provincia de Mendoza. Se trata de una empresa de bioinsumos para el agro que surge a partir de la demanda de productores locales para buscar una solución para combatir la polilla de la vid en Mendoza. AGROFORT se dedica al desarrollo de productos biotecnológicos a base de microorganismos. Da Silva destacó que, en sus inicios, el grupo de investigación participó de diversos concursos de innovación tanto en la provincia como a nivel nacional e internacional. En el área de bioinsumos desarrollan la producción de bioinsecticidas, nematicidas y biofertlizantes. Y, actualmente, están trabajando en un nuevo producto que es un sanitizante de alimentos frutihortícolas.

En el cierre del encuentro, la Subsecretaria de Federalización de la Ciencia, Tecnología e Innovación, Elisa Colombo, agradeció la participación de los expositores y expresó que “es un orgullo para nuestro país que exista este nivel de investigaciones y desarrollos, es muy esperanzador. Este ciclo tiene como objetivo que podamos compartir, entre todas las provincias, este tipo de experiencias”.

Al término de las exposiciones, los y las participantes de las diferentes provincias tuvieron la oportunidad de realizar preguntas a las y los oradores con el fin de enriquecer el proceso de intercambio de las experiencias.

Sobre el Ciclo de Intercambio de Experiencias Federales

A través de encuentros virtuales de frecuencia quincenal, el Ciclo de Intercambio de Experiencias Federales es un espacio de diálogo interprovincial organizado por la Subsecretaría de Federalización de la Ciencia, Tecnología e Innovación (SSFCTI) del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MINCyT) en conjunto con el Consejo Federal de Ciencia y Tecnología (COFECyT) que busca fortalecer institucionalmente las áreas gubernamentales que gestionan las políticas de Ciencia, Tecnología e Innovación en el territorio, compartiendo experiencias y buenas prácticas de gestión. El ciclo está destinado a integrantes del COFECyT y de los equipos de Ciencia y Tecnología de las 24 jurisdicciones, Vinculadores Tecnológicos Federales (VITEF) e invitados que participen en actividades de vinculación tecnológica en el territorio.