La titular de la OA disertó en el Segundo Congreso Internacional de Control Gubernamental
El encuentro organizado por la Sindicatura General de la Nación (SIGEN) se realiza desde el 21 hasta el 23 de septiembre en el Palacio Libertad -Centro Cultural Domingo Faustino Sarmiento.
La apertura del congreso estuvo a cargo del jefe de Gabinete de Ministros, Diego Santilli y del síndico general de la Nación, Alejandro Fabián Diaz.
Durante la segunda jornada (que se desarrolló el 22 de septiembre) la titular de la Oficina Anticorrupción, Gabriela Zangaro, participó del Coloquio Grupos de Interés del Control “De la prevención a la investigación: un sistema integral de integridad pública”.
Compartió su presentación junto con el titular de la Procuraduría de Investigaciones Administrativas, Sergio Rodriguez; quien describió las particularidades de la Procuraduría como organismo especializado en la investigación de hechos de corrupción; y la titular de la Agencia de Acceso a la Información pública, Beatriz De Anchorena que se refirió al acceso a la información, la transparencia y la protección de datos personales en la construcción de un sistema de integridad pública, así como a las políticas impulsadas por el organismo a su cargo desde su creación. La moderación estuvo a cargo de la titular del Área de Integridad de la SIGEN, Hebe Cereseto.
Iniciada su intervención, Gabriela Zangaro expresó respecto de la lucha contra la corrupción “muchas veces pensamos en el momento en que aparece un hecho, una irregularidad, una denuncia y se activa la respuesta del Estado. Pero si queremos luchar de manera más efectiva contra la corrupción, tenemos que ampliar esa mirada”.
En este sentido, la funcionaria enfatizó que “este fenómeno, por su gravedad y complejidad, debe ser abordado de manera integral” y agregó, “ello implica no limitar la respuesta estatal a las medidas de investigación y sanción, que resultan indispensables, pero que por sí solas no alcanzan para prevenir y reducir eficazmente los riesgos de corrupción. Es necesario, además, adoptar medidas capaces de anticiparse a las irregularidades, identificar tempranamente los riesgos y generar condiciones que contribuyan a evitarlas”.
Al finalizar, Zangaro sostuvo “tenemos que pensar la integridad como un ciclo: primero identificamos los riesgos; después diseñamos mecanismos para prevenirlos; generamos información; utilizamos esa información para monitorear, detectar señales y orientar el control; y, cuando aparece una situación que requiere intervención, contamos con herramientas para actuar. Y concluyó “la fortaleza de un sistema de integridad está, precisamente, en que ese ciclo funcione de manera continua: que la información que genera el Estado alimente el control, que el control permita detectar riesgos y que lo que aprendemos de esos riesgos nos permita mejorar nuevamente las políticas, los procesos y las herramientas de prevención”.
