La Secretaría de Cultura despide a Carlos Alonso
El gran maestro del arte argentino, quien en 2018 recibió el Premio Nacional a la Trayectoria Artística del 107.° Salón Nacional de Artes Visuales, falleció hoy a los 97 años.
Con profundo pesar la Secretaría de Cultura de la Nación despide a Carlos Alonso y acompaña a sus seres queridos. El maestro del arte argentino falleció hoy a los 97 años en Unquillo, Córdoba.
Había nacido el 4 de febrero de 1929 en Tunuyán, Mendoza. Pintor, dibujante y grabador, Alonso manifestó su vocación artística desde muy temprano. “Según mi madre, ya dibujaba antes de aprender a leer y a escribir”, supo recordar el artista en distintas oportunidades.
A los catorce años ingresó a la Academia Nacional de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Cuyo, aprendiendo el oficio con grandes maestros como Sergio Sergí (dibujo y grabado); Lorenzo Domínguez (escultura) y Francisco Bernareggi y Ramón Gómez Cornet (pintura). En 1953 expuso en la Galería Viau de Buenos Aires, lo que le permitió reunir fondos para viajar al exterior un año más tarde para mostrar sus obras en París y Madrid. “Volví al país y fui a estudiar con Lino Spilimbergo un año a Tucumán. Después me fui un año a Santiago del Estero. Ahí descubrí niños con hambre; niños con los vientres hinchados de hambre. Descubrí la miseria, y las dificultades para sobrevivir. En algún sentido, todo eso me cambió completamente el lenguaje”, había comentado Alonso en una entrevista. “Creo que un artista tiene un grado de responsabilidad con la comunidad a la que pertenece que el lenguaje tiene las facultades de comunicar. Elegí la necesidad de reflejar lo que pasaba en situaciones de emergencia, en situaciones de pobreza, en situaciones que no correspondían a la capacidad, la posibilidad, la imagen o el deseo que uno tenía de su propio país”.
En 1951 obtuvo el primer premio en diversos concursos de pintura y dibujo realizados en Mendoza, Santiago del Estero y Tucumán. Y en 1957 se consagró ganador del concurso convocado por la editorial Emecé para ilustrar la segunda parte de Don Quijote de la Mancha y el Martín Fierro. Además ilustró Romancero criollo, Antología de Juan, La Divina Comedia, Juguete rabioso, Lección de anatomía y Mano a mano. Y en 1963 se editaron en la Unión Soviética una serie de tarjetas postales con imágenes de Don Quijote con sus dibujos, junto al de otros célebres artistas como Gustave Doré, Honoré Daumier y Pablo Picasso.
Sus trabajos se exhibieron en distintas salas del mundo como el Giulia (Roma) y el Eidos (Milán); la Art Gallery International (Buenos Aires); la Bedford Gallery (Londres); el Museo Nacional de Bellas Artes (México, Buenos Aires y Tucumán); el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana (Cuba); el Museo Municipal “Eduardo Sívori” (Buenos Aires). También fue distinguido en dos oportunidades con el Premio Konex de Platino (1982 y 1992) como el mejor dibujante de la década de la Argentina; en 2012 el Premio Konex de dibujo y el Premio Konex Mención Especial a la Trayectoria de las Artes Visuales y en 2018 el Premio Nacional a la Trayectoria Artística del Salón Nacional de las Artes.
Su obra, atravesada por una potente estética expresionista y un profundo compromiso político y social, deja una huella imborrable en la cultura nacional.