La medicina nuclear tiene un rol clave en el diagnóstico y tratamiento del cáncer

La CNEA colabora con la formación de profesionales especializados, la producción de radioisótopos, el desarrollo de nuevos tratamientos y la provisión de tecnología de punta para equipar centros de medicina nuclear dedicados a la prevención, la detección temprana y el tratamiento de esta enfermedad.


El cáncer es una enfermedad que se origina por el mal funcionamiento de ciertas células del organismo. En un primer momento, estas comienzan a multiplicarse en forma local, posteriormente proliferan hacia los tejidos vecinos y luego atacan a distancia, formando metástasis.

Existen diferentes tipos de cáncer, ya que las células malignas pueden aparecer prácticamente en cualquier lugar del cuerpo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta enfermedad causa 8,8 millones de muertes por año, siendo los tumores más frecuente los de pulmón, hígado, estómago, colon y mama.

Durante muchos años, esta fue una enfermedad incurable, pero gracias al avance de la ciencia en la actualidad muchos tipos de cáncer pueden ser curados o volverse crónicos. En este contexto, la medicina nuclear tiene un rol destacado al ser una especialidad que emplea técnicas seguras, prácticamente indoloras y muy efectivas para obtener información clínica sobre las patologías oncológicas. Esto permite detectar alteraciones en el organismo mucho antes de que las enfermedades presenten síntomas, posibilitando tratamientos tempranos más efectivos y pronósticos frecuentemente más favorables para la salud de las personas.

Tecnología nuclear al servicio de la salud

La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) impulsó la construcción y el equipamiento de cinco centros de Medicina Nuclear ubicados en distintas provincias del país (Buenos Aires, Mendoza, Entre Ríos, Río Negro y Santa Cruz), en los cuales se realizan distintos estudios que permiten conocer el funcionamiento de determinados órganos y detectar tempranamente tumores. En estos centros especializados también se llevan a cabo distintas terapias que tratan y ayudan a detener el avance de las patologías oncológicas.

Asimismo, la CNEA es el organismo encargado de la producción de radioisótopos, es decir, de aquellos elementos radiactivos usados tanto en técnicas diagnósticas como en distintos tratamientos destinados a destruir lesiones cancerosas. Estos elementos son fabricados mayoritariamente en el Centro Atómico Ezeiza y distribuidos a todo el país y otras naciones limítrofes.

A su vez, se avanza en diversas líneas de investigación científica que buscan alternativas a las técnicas actuales. Entre ellas, se destaca el uso de neutrones producidos en el reactor RA-6 para la Terapia por Captura Neutrónica en Boro (BNCT). Otra investigación liderada por la CNEA apunta a producir radioisótopos emisores de partículas alfa para tratar distintos tipos de cáncer, incluso en estadios avanzados.

Sumado a estas investigaciones, un grupo de especialistas del Centro Atómico Ezeiza desarrolló el primer prototipo de un tomógrafo PET fabricado íntegramente en el país, que ya está instalado en el servicio de Medicina Nuclear del Hospital de Clínicas de la Ciudad de Buenos Aires. Actualmente sólo tres empresas en el mundo se dedican a comercializar este tipo de instrumentos, que tienen un valor de mercado superior al millón de dólares por unidad y que sirven para obtener imágenes anatómicas y funcionales del cuerpo humano de forma no invasiva, brindando un diagnóstico preciso de ciertas enfermedades como el cáncer, problemas cardíacos y trastornos cerebrales.

En cuanto a la formación de recursos humanos, la CNEA posee una activa política de capacitación de especialistas en medicina nuclear a través de sus institutos, en los cuales se dictan la carrera de física médica (Instituto Balseiro) y las especializaciones en Física de la Radioterapia y en Radioquímica y Aplicaciones Nucleares (Instituto Dan Beninson), entre otros cursos y seminarios de perfeccionamiento.

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