La Física Forense ofrece nuevas herramientas de investigación

Desde hace más de dos décadas un grupo de investigadores del Centro Atómico Bariloche se dedica a realizar distintos estudios y pericias que colaboran con el Poder Judicial en la resolución de casos.


El Centro Atómico Bariloche (CAB) es la cuna de la física forense en Argentina. Desde hace más de dos décadas un grupo de investigadores desarrolla diversas técnicas con las que han logrado asesorar a la Justicia para echar luz en causas complejas.

“La física forense reúne dos campos. La física tiene que ver con la ciencia, con lo que nosotros hacemos habitualmente en el CAB; mientras que lo forense está relacionado con el foro judicial donde, muchas veces aparecen cuestiones relacionadas con la ciencia”, explica el doctor Rodolfo Guillermo Pregliasco, quien actualmente dirige el Grupo de Física Forense de la CNEA. “Nuestro objetivo es asesorar a la Justicia en temas en los cuales los jueces no tienen por qué ser expertos, utilizando las herramientas que tenemos disponibles en el CAB”, agrega.

Sin embargo, el especialista aclara que el propósito del Grupo de Física Forense no es hacer asesoramiento a la justicia directamente, sino desarrollar las técnicas que se utilizan para realizar dicha colaboración.

Asimismo, Pregliasco advierte que la física forense no se parece a lo que suele verse en series de ficción: “Nosotros solamente asesoramos a la Justicia. No somos investigadores del hecho, ni podemos levantar información: trabajamos con información que está incorporada en el expediente judicial”.

Principales líneas de investigación

Tras haber realizado muchas pericias que permitieron resolver casos emblemáticos, como la muerte de Teresa Rodríguez en Cutral-Có (1997) y de los militantes Maximiliano Kosteki y Darío Santillán en Avellaneda (2002), actualmente el Grupo de Física Forense de la CNEA se dedica a dos líneas de investigación principales.

Una de esas líneas es la Entomología Forense, que consiste en el estudio de los insectos y artrópodos como pruebas científicas en materias legales. Puntualmente se analizan las moscas que arriban a un cadáver, lo que permite determinar la data de muerte. Asimismo, conociendo la fauna cadavérica específica de cada zona, es posible saber si el cuerpo fue movido de lugar.

Otra línea de investigación consiste en el estudio de la trayectoria de las postas, es decir, las municiones que se usan en escopetas e itacas. Al estudiar la trayectoria de estas postas se puede calcular la distancia de disparo y, a partir de las deformaciones que pueden observarse en las municiones de plomo, es posible determinar con qué tipo de arma fue disparada.

Anteriormente, el Grupo de Física Forense puso en práctica diversas técnicas como la “reconstrucción acústica” que, a través del patrón de eco, ayuda a determinar el lugar desde el cual provienen los disparos efectuados en un determinado hecho.

Los orígenes de la física forense en Argentina

Todo comenzó hace más de 20 años con un accidente de tránsito ocurrido en la ciudad de San Carlos de Bariloche. En aquella oportunidad, el juez que tomó la causa decidió visitar el CAB para ver si algún investigador lo podía ayudar a determinar cómo había sido el impacto. Así llegó hasta Ernesto Martínez, profesor de Mecánica en el Instituto Balseiro, quien se involucró en el estudio del caso y dio nacimiento –sin siquiera sospecharlo– a la física forense en la Argentina y, más tarde, al Grupo de Física Forense de la CNEA.

Tras esta experiencia, Martínez –que había trabajado en temas de Física del Sólido– comenzó a comprar libros sobre la materia y a profundizar sus conocimientos. De a poco fue depurando las técnicas y aprendiendo los secretos del oficio.

Con cada vez más pericias realizadas, Martínez comenzó a ser convocado para participar en grandes casos. Fue entonces que convocó al doctor Pregliasco para conformar el Grupo de Física Forense de la CNEA.

Más información: https://youtu.be/emtBNi-Ajo4