La dignidad en el empleo debe ser para todos y todas

La dignidad en el empleo y calidad ocupacional abarcan, además del salario justo, protección social y condiciones ambientales adecuadas; las relaciones vinculares, las relaciones interpersonales en el ámbito laboral. Precisar la idea de dignidad en el trabajo e identificar qué es la violencia laboral configuran avances importantes.


El concepto de dignidad en el empleo y el de calidad ocupacional comprenden no sólo aspectos referidos al salario justo, la protección social y condiciones ambientales adecuadas para los trabajadores sino que también, incumben a las relaciones vinculares, las relaciones interpersonales en el ámbito laboral.

Precisar la idea de dignidad en el trabajo así como identificar y establecer qué es la violencia laboral configuran de por sí avances importantes. Al respecto, organismos internacionales, tales como la OIT y la Organización Mundial de la Salud venían alertando sobre la intensificación de la violencia laboral y los efectos devastadores que produce en la calidad de vida y en la salud de los trabajadores y las trabajadoras, ya sea que se presente como agresión física, acoso sexual o maltrato psicológico, convirtiéndose la misma en un obstáculo para el desarrollo de las naciones.

Desde el inicio de esta gestión política en 2003, se vienen produciendo en el Ministerio de Trabajo que dirige Carlos Tomada importantes avances en la consolidación de estrategias orientadas a construir un trabajo digno. Era una directiva del Presidente Néstor Kirchner y desde hace 4 años es un seguimiento permanente de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Es substancial resaltar que, a los avances de índole conceptual se sumaron en estos años, logros significativos en la construcción de políticas concretas en materia institucional, normativa y judicial. Estos incluyen, entre otros: la aprobación de leyes y normas nacionales, provinciales y locales; la incorporación del tema en diversos convenios colectivos de trabajo; el debate del tema en ámbitos académicos, sindicales y empresariales y el dictado de fallos judiciales que reconocen la problemática de la violencia laboral.

En nuestro país rige la Ley de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, que contempla entre las diversas modalidades o formas de violencia, aquella que se puede presentar en los ámbitos de trabajo público o privados y que se tipifica como violencia laboral. Asimismo, establece lineamientos básicos para el Estado Nacional y precisa acciones específicas a desarrollar por el Ministerio de Trabajo. El reconocimiento de una incidencia diferencial de la violencia laboral según el género explica la definición adoptada por este Ministerio como “toda acción, omisión o comportamiento, destinado a provocar, directa o indirectamente, daño físico, psicológico o moral a un trabajador o trabajadora, sea como amenaza o acción consumada. La misma incluye violencia de género, acoso psicológico, moral y sexual en el trabajo, y puede provenir tanto de niveles jerárquicos superiores, del mismo rango o inferiores.”

Como otro de los progresos a destacar, en el Ministerio de Trabajo, se creó la Comisión Tripartita de Igualdad de Trato y Oportunidades entre Varones y Mujeres en el Mundo Laboral (CTIO), en la que participan el sector sindical, empresarial y gubernamental. Su función esencial es instalar en la mesa de debate la temática de la igualdad de oportunidades, en el marco del Diálogo Social y ha incluido como uno de los temas relevantes la temática de la violencia laboral, considerada por diversos autores como el “flagelo del siglo XXI”. Esta violación sistemática de los derechos humanos del trabajador, que habitualmente suele ser ejercida por medio del acoso moral o psicológico, no sólo atenta contra su integridad en el ámbito específico de desempeño, sino que también tiene graves consecuencias para su salud psíquica y física, así como también para sus ámbitos de pertenencia y entorno familiar.

Este Gobierno se ha caracterizado por defender la dignidad y los derechos de las trabajadoras y los trabajadores. Asumimos este fuerte compromiso con el objetivo de crear ambientes libres de violencia laboral. Esta gestión ha puesto al Trabajo Decente en el centro de las políticas públicas, como herramienta fundamental de la distribución equitativa del ingreso para todas y para todas.

Artículo de La secretaria de Trabajo, Noemí Rial.