Presidencia de la Nación

La Comisión Nacional de Monumentos y la digitalización de sus archivos históricos

La digitalización es sumamente importante para preservar archivos antiguos, debido a que los papeles se desintegran físicamente por la degradación producida por los distintos factores ambientales. Por otra parte, los dispositivos de almacenamiento van cambiando y resultan obsoletos (disquetes, CD, etc.) o alcanzan su vida útil y la información que contienen queda inaccesible.


Para lograr este objetivo, la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y Bienes Históricos, -encargada de guardar el patrimonio argentino – encomendó a Gabriel Medina Ernst, bibliotecario y especialista en Gestión Pública (UBA), y a Ana Rabuñal, licenciada en Arte, la importante tarea, -que ambos llevan a cabo desde 2021-, focalizada en un proyecto de digitalización y servicios del Archivo de la Comisión.

Desde su lugar de trabajo, Gabriel comentó que la digitalización libera a las personas del acercamiento físico a la documentación, logrando llegar -a la inversa- a una mayor cantidad de consultantes. Además, para la realización de nuevos informes e investigaciones: contar con documentos digitales, transforma el trabajo en algo mucho más fluido, veloz y fundado, obteniendo su copia “on-line”.

Por este motivo e interés, Gabriel presentó una propuesta a Teresa Anchorena, presidenta de la Comisión, que consistió en la muestra de un trabajo realizado en el Archivo Central del Ministerio de Cultura y de sus características sobre la digitalización de las obras bibliográficas históricas y presentes del Ministerio.

De esta manera, inició un sistema metódico de trabajo que se cumple en etapas: “Los biblioratos se escanean en el orden en que se encuentran, teniendo en cuenta que los documentos más recientes se ubican en primer lugar (con sus agregados de antecedentes). Si hay material suelto, se ordena de acuerdo con su fecha. Una vez ordenado el componente, procedemos a desenganchar los folios; a reparar las hojas que están dañadas y a limpiar el polvo de los documentos y fotografías”, continuó.

Por su parte, Ana se refirió a la tarea de escaneo de los folios: “Fotografiamos los planos que debido a su tamaño no entran en el escáner. Para alcanzar un buen ritmo de trabajo, nos dedicamos, en primer lugar, a todas las hojas de tamaño A4 u Oficio; luego dejamos señalados los planos para fotografiar. Tenemos un código interno que nos indica cuántos planos están pendientes y cuáles son sus ubicaciones para no olvidarnos de alguno”.

El montaje se realiza en un set fotográfico escenificado en una pared blanca sobre la que colocamos los planos o documentos de gran tamaño: “Contamos con una cámara réflex Nikon 3300 digital con objetivo zoom 18-55 mm, montada en un trípode y dos luces led de 28W a 45º. Una vez realizadas las fotografías, los documentos vuelven a su lugar original y descargamos el archivo en la computadora: utilizamos softwares especializados, y, con ellos, enderezamos, recortamos y nivelamos la iluminación de la fotografía, cuidando de no bajar la resolución de origen: corroboramos que todos los datos resulten legibles. Luego convertimos ese archivo de imagen jpg a pdf. para unificar el formato con los documentos escaneados”, afirmó señalando el lugar.

Ana mencionó que, a veces, encuentran diskettes, CD y DVD en el interior de los biblioratos. “En esos casos generamos una carátula intermedia donde se describe el soporte y el título. A continuación, copiamos su contenido (fotografías, planos y/o documentos). Finalmente, y, cuando contamos con todos los documentos que se hallan en el bibliorato físico, y ya digitalizados: los unificamos y controlamos que estén correctamente escaneados para pasar a agregar la marca de agua que indica la pertenencia y ubicación en el Archivo de la Comisión Nacional de Monumentos, Lugares y Bienes Históricos – Ministerio de Cultura (CNMLBH). Por último, se realiza el proceso de OCR, que consiste en el reconocimiento óptico de caracteres a fin de que el usuario pueda iniciar una búsqueda específica dentro del documento”.

Esta labor es fundamental para actualizar el “patrimonio”. En la actualidad, la Comisión ya cuenta con 108 monumentos/lugares/bienes históricos digitalizados, enfatizando la incorporación de todas las provincias.

En referencia al avance logrado, Gabriel destacó el trabajo digital en el Puente Colgante Hipólito Yrigoyen, ubicado en la localidad de Necochea de la Provincia de Buenos Aires por ser una obra de ingeniería mayúscula para la década de los años '40´ y su estilo de época.

Además, se refirió al sitio histórico donde se libró la Batalla de Rodeo Medio, relacionado también con el Solar 343 y la segunda batalla de Santa Rosa, en la provincia de Mendoza: “fue muy interesante ya que en este archivo se encuentra el material escaneado referido a los eventos históricos allí ocurridos, dignos para la realización de una película épica”.

Al recorrer el sector donde se encuentran los archivos, comprobamos que, en algunos casos, se trata de material muy antiguo que lleva más tiempo en tareas de limpieza. Otras, incluso con documentos más recientes, pueden llevar más tiempo ordenarlos debido a la gran cantidad de información o desorden que pudo haber ocurrido en la mudanza de edificio.

Día a día, la digitalización, va transformando el archivo: “Investigadores, estudiantes y profesionales pueden enviarnos su consulta sobre la existencia o no de monumento. En ese caso, nosotros la buscamos dentro del bibliorato correspondiente o la persona puede acercarse a la Comisión y verificarla por sí mismo”, manifestó Gabriel.

“Si esa información no es suficiente, realizamos una “separata”, que es un escaneo parcial de la información existente sobre un bien o lugar. Si resulta que la información útil tiene una proporción considerable respecto a la totalidad del archivo físico, entonces procedemos a digitalizar la totalidad de este.

Hoy en día, podemos tener listos archivos de tamaño medio, en una semana o quince días”, concluyó Ana.

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