La ARN conmemora la emisión de la primera Licencia de Operación de la Central Nuclear Embalse

La CNE fue autorizada a producir energía eléctrica comercial el 20 de enero de 1984


La Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) conmemora la emisión de la Licencia de Operación para el primer ciclo de vida de la Central Nuclear Embalse (CNE), otorgada el 20 de enero de 1984. Este hito regulatorio habilitó el inicio de la producción comercial de la segunda planta nuclear construida en Argentina.

La construcción de la CNE comenzó el 7 de mayo de 1974, y en 1979 se realizó el montaje de los tubos de presión en el reactor. La primera criticidad del reactor se produjo el 13 de marzo de 1983 y, una vez cumplido este hito, la entonces rama regulatoria de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), antecesora de la ARN, emitió la primera licencia de operación de la central nuclear.

El primer ciclo de vida de la CNE finalizó el 31 de diciembre de 2015. Anteriormente, en 2007, comenzó a desarrollarse el Proyecto de Extensión de Vida (PEV) de la central, que tuvo tres etapas, en las que la ARN desempeñó un rol fundamental, realizando el control regulatorio. El mismo abarcó la evaluación de la ingeniería de las modificaciones y los reemplazos con impacto regulatorio (en la seguridad nuclear y radiológica, las salvaguardias y la protección física), y la inspección de su implementación, poniendo especial énfasis en las tareas relacionadas con los aspectos de seguridad.

El PEV de la CNE concluyó el 22 de agosto de 2019 con la emisión de la Licencia de Operación para su segundo ciclo de vida, luego que la central completara satisfactoriamente las pruebas de puesta en marcha hasta el 100% de plena potencia y resultara adecuada a las evaluaciones de seguridad, realizadas por ARN.

Actualmente, la CNE se encuentra operando en el marco de su segundo ciclo de vida, lo que constituye un hito regulatorio en Argentina y a nivel mundial dado que es la tercera central nuclear de tecnología CANDU en realizar el proceso de reacondicionamiento, lo cual le permitiría operar por un lapso de hasta 30 años en un segundo ciclo de vida, y es el único proyecto, hasta el momento, que incluyó el reemplazo de los generadores de vapor.