La ARN conmemora la emisión de la Licencia de Operación de la Central Nuclear Atucha l

La Licencia de Operación permitió dar inicio a la producción comercial de energía eléctrica


La Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) conmemora la emisión de la Licencia de Operación de la Central Nuclear Atucha I (CNA I), hito regulatorio que autorizó el inicio de la producción comercial el 24 de junio de 1974, convirtiéndose en la primera central nuclear de América Latina.

Anteriormente, el 19 de marzo de 1974, la CNA I había realizado la primera sincronización del turbo grupo con la red, suministrando energía eléctrica al Gran Buenos Aires. Una vez concluido con éxito este periodo de puesta en marcha se procedió a otorgar la licencia para dar inicio a la operación comercial de la central.

La emisión de la Licencia de Operación estuvo a cargo de la Gerencia de Protección Radiológica y Seguridad de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), que en aquel momento ejercía las funciones de Organismo Regulador, hasta que en agosto de 1994 se creó el Ente Nacional Regulador Nuclear (ENREN), que posteriormente fuera esta ARN, creada en 1997 mediante la Ley Nacional N° 24804 de la Actividad Nuclear. En 2014, la ARN otorgó la renovación de la licencia de operación de la CNA I con vigencia de 10 años calendario o hasta el final de su vida útil, al cumplirse los 32 años de operación equivalente a plena potencia, lo que ocurra primero, luego de haber verificado el cumplimiento de los requisitos de seguridad establecidos por la normativa nacional e internacional.

Actualmente, la ARN trabaja en la evaluación y seguimiento de los lineamientos regulatorios definidos para la extensión de vida de la central. En 2018, la ARN emitió la Enmienda a la Licencia de Operación que dio inicio a la Etapa A de la Operación a Largo Plazo de la central.

Atucha I es una central nuclear de diseño con reactor de recipiente de presión, que utiliza uranio natural como combustible y agua pesada como moderador y refrigerante. Fue construida en seis años y la industria nacional tuvo la mayor participación posible en el proyecto, especialmente en la fabricación de los elementos combustibles. Esto sintetizaba un principio fundamental de la CNEA, que estuvo a cargo del proyecto, que era valorar a la central como “instrumento para la transformación tecnológica del país”.(1)

(1) Reportaje a Jorge A. Sabato. Revista Ciencia Nueva, año 1970.