La Argentina participa en misión europea de exploración del planeta Mercurio

Nuestro país presta apoyo al procesamiento de señales y recepción de datos de alta velocidad provenientes del espacio con antena ubicada en Mendoza.


Las dos naves de exploración que conforman la Misión BepiColombo, a cargo de la Agencia Espacial Europea (ESA, por su siglas en inglés), iniciaron el viernes pasado su viaje hacia Mercurio. El recorrido tomará aproximadamente siete años y las expondrá a temperaturas superiores a los 350 grados centígrados, pero permitirá recoger datos para el estudio de la superficie, la composición y el campo magnético del planeta más próximo al Sol.

El proyecto, bautizado en honor al profesor Giuseppe "Bepi" Colombo (1920-1984), cuenta con la participación de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA). Por su parte, nuestro país asistirá en el monitoreo de la misión por medio de la Estación de Seguimiento de Satélites de Malargüe, en el marco de los acuerdos de cooperación entre la ESA y el gobierno de la República Argentina, a través de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), que depende de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.

La misión BepiColombo consta de dos naves: el Mercury Planetary Orbiter (MPO) y el Mercury Magnetospheric Orbiter (MMO), que efectuarán 16 tipos de mediciones para determinar la constitución, la geofísica, la atmósfera, la magnetosfera y la historia de Mercurio. Entre sus principales objetivos, se encuentran: investigar los orígenes y evolución del planeta; comprender su estructura, composición y geología; examinar la atmósfera, el campo magnético y su interacción con el viento estelar.

Tras el lanzamiento desde el Centro Espacial de Guyana (CSG), se espera que la BepiColombo alcance la órbita de Mercurio en 2025, y suministre información por un periodo aproximado de un año terrestre --que podría extenderse a dos--. Será la primera vez que la ESA llegue a este planeta, al que solo han alcanzado dos misiones anteriormente: la Mariner 10 y la Messenger, ambas de la NASA en 1973 y 2008, respectivamente.                                                  

Estudiar a Mercurio representa, además de un desafío técnico mayúsculo, un avance en la comprensión de cómo se formó el Sistema Solar, mediante datos imposibles de obtener desde la Tierra. Asimismo, la información recabada será de utilidad en función de la cercanía del planeta con el Sol, equivalente a un cuarto de la distancia que existe entre nuestro mundo y la estrella.

Sobre la Antena de Espacio Profundo en Argentina (DSA-3)

La estación de seguimiento de satélites de Malargüe, emplazada en Mendoza, es una de las instalaciones más modernas de la Agencia Espacial Europea (ESA) para el seguimiento y soporte de las misiones de exploración del espacio profundo. Está equipada con una antena parabólica de 35 metros de diámetro y edificios asociados. Durante la misión a Mercurio, la estación desempeñará un rol esencial en las operaciones de telemetría, telecomando y adquisición de datos (TT&C) .

La instalación de esta estación en nuestro país, la más moderna de las tres que tiene la ESA alrededor del mundo e integrante de la red ESTRACK, forma parte de una extensa y fructífera colaboración entre la ESA y la Argentina a través de la CONAE, que se remonta a las Jornadas Espaciales Euro-Latinoamericanas del año 1994, pasando por diversos campos de colaboración, como el apoyo y soporte en la reciente puesta en órbita del satélite argentino SAOCOM 1A.

El acuerdo de cooperación rubricado entre la ESA y nuestro país a través de la CONAE, prevé el uso de un 10% del tiempo de antena disponible para investigadores locales, con el fin de realizar observaciones de utilidad en proyectos científicos nacionales.

Desde su construcción y puesta en operación, la estación brindó apoyo a las misiones Mars Express, Venus Express, Lisa PathFinder, Rosetta. Actualmente a las misiones Exo Mars y BepiColombo.

Para más información sobre la DSA-3, ingrese aquí.