“La Antártida para la Argentina es parte de nuestra identidad, es parte de nuestro territorio y es parte de nuestro futuro”
Así lo manifestó el Ministro de Defensa, Teniente General Carlos Alberto Presti, en la ceremonia de finalización de la Campaña Antártica de Verano (CAV) 2025/26, realizada al mediodía en el Apostadero Naval Buenos Aires.
Con gran cantidad de operaciones dirigidas desde el Ministerio de Defensa, coordinadas a través del Estado Mayor Conjunto y ejecutadas a partir del Comando Conjunto Antártico, la edición 122° de la CAV tuvo hoy su cierre formal, con una ceremonia realizada a pie de muelle junto al rompehielos ARA “Almirante Irízar”, en el Apostadero Naval Buenos Aires.

Luego de entonar las estrofas del Himno Nacional Argentino, con la presencia de la Banda de Música del Estado Mayor General de la Armada, se realizó una invocación religiosa y se pronunciaron palabras alusivas. En ellas, el Teniente General Presti se refirió a la Campaña Antártica como “una de las operaciones conjuntas multidominio e interagenciales más complejas que ejecuta la República Argentina”, y agregó que “en ella, la logística no es un apoyo: es la misión; pero por sobre todo, es una demostración de liderazgo y trabajo en equipo. La presencia argentina en la Antártida no es circunstancial, es el resultado de una decisión, de una estrategia y, sobre todo, de hombres y mujeres que la hacen posible”.

Además, destacando el esfuerzo de quienes realizan la actividad, agregó que “La Antártida exige continuidad, coordinación y sobre todo, una visión estratégica. Esa visión es clara, sostener una presencia permanente, científica, logística y soberana, en un continente que será central en el siglo XXI. Pero ninguna estrategia se sostiene sin las personas que la ejecutan, y eso es lo que hoy venimos a reconocer, porque detrás de cada milla navegada, de cada vuelo, de cada tonelada transportada y de cada base abastecida, hay más de 2.400 argentinos que hicieron posible esta campaña, operando durante 152 días en condiciones extremas. Lo hicieron con medios navales, terrestres y aéreos, que permitieron más de 500 horas de vuelo, el traslado de 2.470 personas y más de 568 toneladas de carga”.
Asimismo, hizo hincapié en aquellos lazos que sostienen todo el sistema antártico argentino en funcionamiento: “Hay algo más, algo profundamente militar, algo profundamente humano: la camaradería. En la Antártida no se trabaja solo, se depende del otro, se confía en el otro, y muchas veces se arriesga la propia vida para que un camarada cumpla su misión. Eso es espíritu de cuerpo, es servicio, es lo que los distingue. Reconocidos en el mundo por su capacidad de operar en condiciones extremas y por el temple con el que sostienen la presencia argentina en la Antártida”.

Por otra parte, el Ministro de Defensa aseguró que: “Hoy la Argentina reafirma su política de estado en la Antártida, sostiene su presencia con hechos y proyecta su acción con decisión. En definitiva los buques, los aviones y las Bases son herramientas, y la estrategia es una guía; pero lo que realmente hace la diferencia son ustedes, y por eso la Nación Argentina les dice: gracias por lo que hicieron, gracias por cómo lo hicieron, y gracias por representar, en el lugar más extremo del planeta, lo mejor de la Argentina”.
Finalizando sus palabras, reafirmó la necesidad de reconocimiento a las familias del personal: “Ninguna operación de esta magnitud se sostiene en soledad, detrás de cada uno de ustedes hay una familia que acompaña, que espera y que también cumple su parte. Con fortaleza, desde la distancia, con compromiso. A ellos también nuestro reconocimiento”.
El acto, que contó con un gran marco de autoridades, invitados especiales, tripulaciones y familiares, se realizó a días del regreso del rompehielos a su apostadero habitual. Fue presidido por el Ministro de Defensa, Teniente General Carlos Alberto Presti, quien estuvo acompañado por el Ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, Pablo Quirno; el Jefe del Estado Mayor Conjunto, Vicealmirante Marcelo Alejandro Dalle Nogare; los Jefes de los Estados Mayores Generales de la Armada, Vicealmirante Juan Carlos Romay; del Ejército, General de División Oscar Santiago Zarich; y de la Fuerza Aérea, Brigadier Mayor Gustavo Javier Valverde; y el Comandante Conjunto Antártico, Contraalmirante Maximiliano Mangiaterra, entre otros.
La Argentina en la Antártida
La actividad constante y la presencia ininterrumpida que nuestro país mantiene en el continente blanco, dan marco a una de las operaciones logísticas más complejas y persistentes que desarrolla el Estado Nacional desde 1904, para garantizar, a través de la logística militar, la salvaguarda de la vida humana en el mar, el trabajo científico, y la presencia permanente de la República Argentina en el sexto continente.

El resultado de las operaciones conjuntas entre la Armada, el Ejército y la Fuerza Aérea de la Argentina, conjuga la operación de carácter estratégico de más importantes dimensiones, en la que interactúan medios y capacidades de todos los componentes, en articulación con la Dirección Nacional del Antártico y el Instituto Antártico Argentino.
Este despliegue, en el que prima la conjuntez, permite sostener la presencia permanente de la Argentina en el continente blanco, garantizando el desarrollo de la actividad científica, el cumplimiento de los compromisos internacionales y el fortalecimiento de la política antártica nacional.
La campaña N°122 por dentro
Se desarrolló en tres etapas sucesivas, que permitieron sostener el esfuerzo logístico sobre las Bases Antárticas Conjuntas (BAC) permanentes y temporarias, en condiciones de extrema exigencia operativa.

Inicialmente el rompehielos ARA “Almirante Irízar” llevó adelante las tareas de reabastecimiento y reapertura de bases en la Península Antártica. En ese marco, se completaron operaciones en la BAC Carlini y se ejecutaron maniobras logísticas en sectores como bahía Esperanza, mediante el empleo coordinado de embarcaciones de desembarco y personal especializado. Asimismo, se efectuó la descarga de materiales destinados al fortalecimiento de la Base Petrel y el repliegue de dotaciones.

En el fin de la primera etapa, fueron reabiertas las bases temporarias Primavera y Brown, desplegando personal científico y sistemas de comunicaciones. Finalizadas estas tareas, el rompehielos regresó al continente, realizando la descarga de residuos antárticos, conforme a las disposiciones del Tratado Antártico, en Ushuaia.

La operación alcanzó su mayor intensidad durante el desarrollo de la segunda etapa en la que, con más de cuarenta días de navegación, el Irízar y el aviso ARA “Puerto Argentino” efectuaron el reabastecimiento integral de las BAC Orcadas, Belgrano II, Carlini, Petrel, Esperanza y Marambio. Estas tareas incluyeron el traslado de víveres, combustible y carga general, repliegue de residuos y recambio de personal.

En muchas de estas bases, las operaciones se apoyaron fuertemente en el empleo constante de lanchas de traslado de personal y cargas (EDPV) y helicópteros Sea King, particularmente en bases de difícil acceso como Belgrano II. En paralelo, la permanencia en dichos sectores se aprovechó para desarrollar investigaciones científicas vinculadas a sismología, geodesia, fauna marina y estudios ambientales, en coordinación con la Dirección Nacional del Antártico.

La etapa final, comenzó en Ushuaia luego de realizarse el importante puente logístico con el ARA “Patagonia”, lo que permitió completar el ciclo operativo de la campaña. Desde allí, durante veinte días de navegación, el rompehielos finalizó el reabastecimiento de las bases permanentes San Martín, Esperanza y Carlini, tras lo cual efectuó un nuevo repliegue de residuos clasificados. De esta manera, concretó el recambio de dotaciones, y el cierre de las bases temporarias Brown y Primavera.

Entre las acciones de mayor relevancia, se avanzó en el desarrollo del proyecto de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales en la Base Belgrano II, orientado a la instalación de sistemas de antenas para seguimiento y control satelital, posicionando a la Argentina como un nodo estratégico en el soporte de misiones espaciales a nivel internacional.

Asimismo, se consolidó el proceso de transformación de la BAC Petrel, como polo logístico multimodal y centro científico estratégico, avanzando en obras de infraestructura y en su capacidad innata de operar durante todo el año, incluyendo la concreción del primer vuelo civil arribado a dicha base, marcando un hito en el desarrollo de la aviación antártica argentina.

El Servicio de Hidrografía Naval llevó adelante tareas de relevamiento y actualización cartográfica en la zona de Melchior, contribuyendo a la seguridad de la navegación en el área, mientras que las bases continuaron siendo escenario de la actividad científica y también de la vida comunitaria, reflejada en acontecimientos que forman parte de la cotidiana, reconocida y valorada presencia permanente de nuestro país en la Antártida.
La campaña en números
Luego de 152 días de operación, 2.400 personas afectadas a su desarrollo, y 33.474 millas náuticas navegadas, la Campaña Antártica 122° ha desplegado al rompehielos ARA “Almirante Irízar” (19.855mn), a los avisos ARA “Puerto Argentino” (9.813mn) y ARA “Bahía Agradable” (1.727mn), y al buque logístico ARA “Patagonia” (2.079mn). Estas unidades lograron el despliegue de 568.676 Kg de carga y materiales, y el repliegue de 66.694 Kg.

Por su parte fueron comprometidas numerosas aeronaves en distintos momentos, como los Hércules C-130, SAAB 340, Fokker F-28, Embraer ERJ-140, Boeing 737; y los helicópteros Bell 212 y Sea King. Entre todas ellas totalizaron 514 horas de vuelo, realizando 16 cruces al continente en 17 operaciones, movilizando a 2.470 pasajeros y 155.000 Kg de carga.




