Karina Yarochevski: “La educación alimentaria nutricional es un derecho de todos argentinos”

Así lo aseguró Karina Yarochevski, directora nacional de Seguridad Alimentaria, quien además destacó que desde que se creó el Registro Nacional de Comedores y Merenderos Comunitarios ya se recibieron 5000 inscripciones.


Karina Yarochevski es la directora nacional de Seguridad Alimentaria dependiente de la Secretaría de Inclusión Social, del Ministerio. En medio de la pandemia destacó el trabajo de su equipo para dar cobertura a las necesidades alimentarias siempre con una mirada clave: profundizar la educación nutricional.

1- Desde que inició el gobierno de Alberto Fernández, una de las políticas centrales fue la lucha contra el hambre, ¿cuál es su balance hasta el momento?

-El 10 de diciembre empezamos a trabajar con el plan Argentina Contra el Hambre, implementando la tarjeta Alimentar con el desafío de abarcar a más de 1.500.000 familias en todo el país. Arrancamos rápidamente en Concordia, con un gran operativo, con mucha expectativa, y en marzo nos encontramos con la pandemia y tuvimos que trabajar fuertemente en reforzar las prestaciones que tienen que ver con los comedores comunitarios y escolares. A raíz de la conjunción de la emergencia alimentaria y el contexto de la pandemia, tuvimos que duplicar la asistencia y utilizar métodos que pudieran adaptarse a la realidad del distanciamiento, el no contacto, y transferir a través de ANSES las tarjetas que estaban en proceso de distribución. Así que, el resultado al día de hoy es la tranquilidad de saber que estamos garantizando las prestaciones alimentarias y dando cobertura nutricional a las familias, acompañándolas en un momento muy difícil para nuestro país; con la satisfacción del trabajo, día a día, de nuestro equipo dentro la Secretaría de Inclusión Social, a cargo de Laura Alonso, donde hace muchos años venimos trabajando la temática de seguridad alimentaria. Nos propusimos ser mejores y estamos tratando de serlo en un momento en el que la situación es de emergencia, no solamente social, alimentaria, sino también sanitaria.

2- El plan también contempla la idea de ir generando una cultura nutricional diferente, ¿cómo se logra eso?

-Apenas asumimos empezamos a trabajar para volver a poner en valor la educación nutricional que se había dejado de lado. Es importantísimo incorporar alimentos frescos, frutas, verduras. Hicimos mucho hincapié no solo en ampliar la cobertura de los comedores, de los merenderos, sino también en asesorar a las familias que tienen la tarjeta Alimentar en el consumo de este tipo de alimentos. Es primordial. La malnutrición tiene que ver también con las dietas de alimentos secos que consumen, muchas veces, las poblaciones más vulnerables, por eso tenemos tantos niños y niñas con desnutrición por sobrepeso. La educación alimentaria nutricional es un derecho que tenemos todos argentinos. En este sentido, fuimos acompañando los operativos de distribución de las tarjetas alimentarias con capacitaciones, folletería, material que podíamos entregar en mano antes de la pandemia y que ahora lo seguimos haciendo vía web, con diferentes recursos para mejorar las prestaciones alimentarias y asegurándonos que los niños reciban alimentos altos en nutrición como yogurt, quesos, frutas y verduras.

3- ¿Cuál es la articulación de estas políticas con los sectores de la economía popular?

-En la pandemia no nos paralizamos, sino que seguimos trabajando y creamos dentro de la Secretaría dos herramientas sumamente importantes: primero el ReNaCoM, que es el registro de todos los comedores, merenderos y espacios en los que se brindan prestaciones alimentarias. Este registro nos permite convalidar cada uno de estos espacios para pensar cómo podemos seguir mejorando las políticas tendientes a la seguridad alimentaria. En solo 20 días desde su fundación tenemos 5000 inscriptos. Por otro lado, lanzamos el programa Sembrar Soberanía Alimentaria, que busca el fortalecimiento de las unidades productivas de productos agroalimentarios y agroecológicos. No solo queremos fortalecer la producción de la agricultura familiar, sino también potenciar todo lo que tiene que ver con la distribución y el abastecimiento local. Esto tiene que ver con la calidad nutricional de la que tanto habla nuestro ministro, Daniel Arroyo. Es seguir mejorando las prestaciones, el consumo de alimentos frescos y agroecológicos; y poder comprarlos a nuestros productores de la agricultura familiar, fomentando el desarrollo local. Esta parte que tiene que ver con la mejora de las prestaciones alimentarias va acompañando a la mejora de las unidades productivas de la agricultura familiar para que todos los argentinos y argentina podamos comer en nuestros lugares en las condiciones más sanas, mejorando la calidad nutricional de las familias. Este programa prevé, además, al agua como primer alimento, por eso la idea es acompañar a los proyectos productivos que no tienen acceso al agua potable en las perforaciones de pozos nuevos o el saneamiento de los existentes.