Jennifer Dahlgren: “Me voy vacía y llena a la vez”

La lanzadora de martillo, cuatro veces olímpica, ganó su 12° Nacional y decidió retirarse tras 23 años de carrera. “Siempre dejé todo, me voy con muchas sensaciones por tantos recuerdos vividos”, le confió a la web de la Secretaría de Deportes.


El Nacional de Atletismo que se realizó el fin de semana en la ciudad entrerriana de Concepción del Uruguay dejó entre sus noticias más importantes el retiro de la lanzadora de martillo Jennifer Dahlgren, quien como no podía ser de otra manera dijo adiós en lo más alto del podio.

“Me voy vacía y llena a la vez, son muchas sensaciones por tantos recuerdos vividos. Ya no tenía tanto fuego pero me retiro con la satisfacción de haber dado lo mejor de mí. Siempre dejé todo”, reflexionó Dahlgren para argentina.gob.ar, después de 23 años de carrera deportiva marcada por varios títulos, el récord sudamericano de su especialidad logrado en 2010 (73,74 metros) y su presencia cuatro Juegos Olímpicos: Atenas 2004, Beijing 2008, Londres 2012 y Río de Janeiro 2016.

Con este nuevo título la porteña de 36 años se quedó con 12 torneos nacionales, que se suman entre otras conquistas a las tres medallas doradas en sudamericanos y a la de bronce en los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro 2007. “Estoy feliz por irme en la cima del podio y emocionada por lo que significan todos estos años de mi vida. Lo venía pensando, ya era el momento. Mi entorno sabía que este iba a ser el final”, relató la atleta argentina con mayor presencia en Mundiales (siete asistencias).

Dahlgren ganó su último Nacional al lanzar su martillo 63,07 metros. Si bien sintió la falta de calor en las tribunas por la pandemia del COVID-19, estuvo acompañada no sólo por sus amigos y familiares que hicieron fuerza desde Buenos Aires y Estados Unidos, sino por todo el ambiente del atletismo argentino, del que se ganó el máximo respeto.

En principio su ilusión era retirarse en los Juegos de Tokio, pero adelantó el final. Deja no sólo marcas y títulos; en la pista del CeNARD quedará su huella, en cada pasillo el eco de su lucha permanente contra el bullying y en más de una biblioteca un libro de cuentos infantiles, que redactó con la misma pasión y espíritu humanitario con el que se entrenó cada día y participó en cada torneo en el que compitió.