INTA Tierra del Fuego fortalece sus capacidades en biotecnología
El Lic. Rodrigo Maio, biólogo y agente de la Agencia de Extensión Rural INTA Ushuaia, realizó una visita técnica a un laboratorio biotecnológico en Chile en el marco del proyecto provincial orientado a explorar el uso de microorganismos nativos como posibles antagonistas de Hieracium pilosella, una especie exótica invasora que avanza sobre los pastizales naturales de Tierra del Fuego, afectando la biodiversidad y la producción ganadera.
El proyecto es impulsado por la Secretaría de Desarrollo Productivo y PyME del Gobierno de la Provincia de Tierra del Fuego AIAS, cuenta con financiamiento del Consejo Federal de Inversiones (CFI) y es coordinado técnicamente por INTA desde la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) Tierra del Fuego AIAS. El equipo de trabajo está conformado por profesionales de INTA, CADIC-CONICET, un especialista en cianobacteria y la colaboración de establecimientos productivos de la provincia.
Un viaje para destrabar una etapa crítica
El Licenciado Rodrigo Maio, Biólogo del INTA Ushuaia realizó una visita técnica al laboratorio de Chile, que respondió a una necesidad concreta: producir biomasa de cianobacterias a una escala suficiente para elaborar extractos y comenzar los ensayos experimentales.
“El principal cuello de botella operativo que se nos presentó fue el aislamiento de la cepa y la obtención de un cultivo monoespecífico de calidad, condición necesaria para iniciar el proceso de multiplicación de los cultivos”, explicó Maio. En Ushuaia, la infraestructura instalada junto a la Dra. Gabriela González Garraza en el CADIC-CONICET se encontraba en una fase inicial y a pequeña escala, insuficiente para alcanzar los volúmenes requeridos.
“El proyecto dejó de estar condicionado por la falta de biomasa y pudo avanzar hacia una fase experimental concreta”, destacó el técnico de INTA.
Capacitación en el laboratorio Spiral Blue
La experiencia se desarrolló en Spiral Blue, un laboratorio comercial especializado en el cultivo de cianobacterias y otros microorganismos de interés biotecnológico. Allí, Maio pudo observar procesos a escala piloto-industrial, con volúmenes muy superiores a los habituales en laboratorios académicos y con protocolos productivos consolidados.
El laboratorio es dirigido por el MgSC Gabriel Castro, especialista en cianobacterias e integrante del equipo técnico del proyecto, quien puso a disposición su tiempo, experiencia y las instalaciones de la empresa para el desarrollo de las actividades de capacitación y producción de biomasa. Esta articulación permitió generar un espacio de trabajo conjunto entre el ámbito público y privado, orientado a fortalecer capacidades técnicas locales en biotecnología aplicada.
Sobre la experiencia el investigador señaló la importancia de conocer de primera mano cómo se produce biomasa de cianobacterias en un laboratorio comercial, “aprender a escalar cultivos desde condiciones experimentales a productivas y generar el extracto necesario para que el proyecto pudiera pasar de la etapa teórica a la fase de ensayos reales”, enfatizó el investigador.
Entre los aspectos técnicos más relevantes, destacó “la estabilidad de los cultivos y el nivel de control que logran sobre variables clave, incluso en sistemas de producción tanto por lotes como continua”.
La cianobacteria utilizada como modelo
Para la elaboración del extracto se trabajó con la especie Hydrocoryne australis, seleccionada por su cercanía taxonómica y morfológica con las cepas locales aisladas en Tierra del Fuego, y por pertenecer a un grupo característico de ambientes fríos del hemisferio sur (Nostocales), y por su conocida capacidad para producir metabolitos bioactivos de interés.

El proceso incluyó cultivos líquidos bajo condiciones controladas, un escalado progresivo de volumen, la cosecha de biomasa y el posterior proceso de extracción. “En un laboratorio pequeño se experimenta y se prueban condiciones; en una escala mayor, en cambio, se trabaja con procesos estandarizados, controles permanentes y una logística mucho más compleja”, explicó Maio.
Transferencia de conocimientos para el territorio
Más allá de la obtención del extracto, la experiencia significó un proceso de formación técnica. “Pude ampliar mis conocimientos en protocolos de trabajo, criterios para el escalado de cultivos, estrategias de manejo de contaminaciones y una noción realista de los tiempos necesarios para producir biomasa en condiciones productivas”, detalló.
Estos aprendizajes son replicables en Tierra del Fuego y constituyen un paso clave para consolidar infraestructura y capital humano. “Las metodologías de trabajo, la organización y los procesos productivos son prácticas que podemos adaptar y aplicar en nuestro contexto local”, agregó.
Una apuesta estratégica en formación técnica
El viaje fue posible gracias al financiamiento y acompañamiento de la Secretaría de Desarrollo Productivo y PyME del Gobierno de Tierra del Fuego AIAS, que apostó a la formación técnica del profesional de INTA y al fortalecimiento de capacidades del equipo de trabajo vinculado al cultivo de cianobacterias locales.
“Conocer y participar, aunque sea brevemente, del funcionamiento de una empresa biotecnológica privada con base científica que logra transformar conocimiento en productos comerciales fue una experiencia muy satisfactoria”, expresó Maio.
Impacto y proyección
Desde el punto de vista técnico, el impacto fue inmediato: el proyecto dejó de estar condicionado por la falta de biomasa y pudo avanzar hacia una fase experimental concreta. “Sin este viaje, el proyecto se habría retrasado varios meses o habría quedado restringido, al menos temporalmente, a una etapa principalmente teórica”, afirmó.
A futuro, la experiencia abre la posibilidad de dar los primeros pasos concretos en la evaluación de alternativas de control biológico para un problema complejo y de largo plazo como es el avance de Hieracium pilosella en Tierra del Fuego. -