Inauguran el Parque Arqueológico "La Tunita"

Se trata de un conjunto de módulos ubicados en el departamento de Ancasti, provincia de Catamarca, que resguardan pinturas rupestres de las más importantes y representativas del noroeste argentino.


El Parque Arqueológico "La Tunita" se creó para proteger el arte rupestre y el bosque circundante de 2.000 hectáreas. Las tareas de puesta en valor fueron llevadas a cabo conjuntamente por la Secretaría de Ciencia y Tecnología, la Dirección de Antropología de la Secretaría de Cultura y el Ministerio de Educación provinciales; la Fundación de Historia Natural Félix de Azara y la Secretaría de Gobierno de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación a través del Consejo Federal de Ciencia y Tecnología (COFECyT). A su vez, el proyecto contó con apoyo del Ministerio de Obras Públicas de la provincia; el Municipio de Ancasti; la Escuela de Arqueología de la Universidad Nacional de Catamarca y la Universidad Maimónides.

La inauguración contó con la presencia de la gobernadora Lucía Corpacci, que estuvo acompañada por el ministro de Obras Públicas, Rubén Dusso; de Educación, Daniel Gutiérrez; de Salud, Ramón Figueroa Castellanos; la subsecretaria de Infraestructura Pública, Anahí Costa; el intendente de la Capital, Raúl Jalil y el secretario de Ciencia y Tecnología de la provincia, Iván González.

La gobernadora Corpacci, señaló que "hoy dejamos habilitada la puesta en valor del sitio arqueológico 'Las Tunitas' en Ancasti. Es impactante llegar al sitio y ver las pinturas rupestres de este tesoro cultural de Catamarca".

Por su parte, Iván González, secretario de Ciencia y Tecnología de la provincia, explicó que para hacer posible el Parque Arqueológico "La Tunita" "pedimos ayuda a la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Nación que, junto con Fundación Azara, realizaron la puesta en valor. Sobre el final del proceso intervino el Ministerio de Obras Públicas de Catamarca cuya participación fue fundamental para poder ejecutar cuestiones técnicas entre otros aspectos".

El subsecretario de Federalización de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación Productiva y Titular del COFECyT, Tomás Ameigeiras, expresó que "poder concretar este proyecto de puesta en valor del sitio "La Tunita"  y del centro de interpretación, es fruto del trabajo conjunto, con el Gobierno de la Provincia de Catamarca y la Fundación Félix de Azara, muchas gracias a todos por hacerlo posible".

Sobre "La Tunita"

El nombre "La Tunita" hace referencia a un antiguo puesto. Su puestero, Serafín Soto, llevó al arqueólogo Nicolás de la Fuente a conocer las pinturas rupestres en 1969. Impresionado por su valor, regresó muchas veces acompañado por Carlos y Lito Silva, otros vecinos del paraje que hizo conocido como "La Tunita".

Las pinturas -de iconografía mayormente perteneciente a La Aguada- despliegan una variedad de imágenes donde pueden apreciarse felinos, seres híbridos y antropozoomorfos, alcanzando su máxima expresión en el alero bautizado como "La Sixtina".

Dos de los principales módulos con pinturas rupestres son:

"La Sixtina": que exhibe las pictografías más famosas del Ancasti. Son grandes y dinámicas, con personajes portando cuchillones, cabezas-trofeo y propulsores. Se ve sangre, como símbolo importante y que fluye de la espalda de quien sería un chamán que danza con una flecha clavada. Su comprobado repintado podría aludir a la reedición de su muerte simbólica durante los rituales. Los arqueólogos han comprobado que estos motivos fueron pintados en forma sucesiva: sumaron unos después de otros en el tiempo hasta completar el "cuadro" que vemos hoy.

"El Hornero": que presenta un recinto anterior con buena iluminación y otro posterior a media luz. En el primero están los motivos atribuidos a "La Aguada" y en el otro las pictografías zoomorfas y geométricas en color blanco, que serían de tiempos más recientes.

Según el arqueólogo Domingo Carlos Nazar "las investigaciones sugieren que las pinturas eran preparadas con yeso, cal, savia de cactus y pigmentos. Posiblemente, también con polvo de hueso, sangre y cebil".

Por su parte, Adrián Giacchino, presidente de la Fundación Azara, indicó que "se trata de uno de los sitios de pinturas rupestres más importantes de la Argentina, sin dudas uno de los más significativos del noroeste. Este sitio arqueológico tiene, además, otro elemento muy importante que es la conservación del entorno natural que lo rodea caracterizado por la presencia de terrazas y el cebil, que era un árbol muy utilizado por estas culturas".