Discurso de Garré en "Ceremonia de Egreso Conjunto"

Estamos aquí, pocos días después de comenzar el séptimo mandato presidencial desde la reinstauración de la democracia, realizando el primer acto de egreso conjunto de agentes, gendarmes, marineros, suboficiales y oficiales de las cuatro instituciones federales de seguridad.


Estamos aquí, pocos días después de comenzar el séptimo mandato presidencial desde la reinstauración de la democracia, realizando el primer acto de egreso conjunto de agentes, gendarmes, marineros, suboficiales y oficiales de las cuatro instituciones federales de seguridad. Tres mil ciento cincuenta y siete (3157) ciudadanos y ciudadanas, sumados a los 360 agentes y los 1213 gendarmes que se incorporaron durante el primer semestre de este año, han concluído en el 2011 su formación inicial para la carrera que han elegido, para proteger la vida, la integridad y los derechos de todos los hombres y mujeres que habitan el suelo argentino. Entre estos funcionarios, se incorporan hoy 378 mujeres, que sumadas a las 407 que se incorporaron en el primer semestre del año suman un total de 785 mujeres. Esto representa un cerca de un 17% ( 16,59%) sobre un total de 4730 funcionarios incorporados este año, lo que señala que deb emos seguir realizando las acciones necesarias para lograr una mayor presencia femenina,  asociada a una justa promoción de sus carreras.

Sabemos que han realizado un importante esfuerzo para llegar a este momento, ustedes y sus familias.

Así, al orgullo que hoy sienten  por la culminación exitosa de una etapa formativa que marca el ingreso a la profesión de funcionarios del sistema de seguridad pública, debe sumarse el de ser partícipes de este primer egreso conjunto en el  que se unen las distintas jerarquías, especialidades e instituciones y que también simboliza la necesidad de las Fuerzas de  trabajar en forma unida, haciendo honor a los esfuerzos que hace la Nación con los recursos de sus conciudadanos para garantizar la seguridad y la vigencia de los derechos.

 

Este momento es además  un momento especial para el sistema de seguridad, al que  el gobierno nacional está aportando  muchos recursos materiales y humanos y en el que está poniendo   una firme determinación  para impulsar la construcción de un modelo democrático de seguridad en el que a ustedes también les toca asumir un rol.

Al año de la creación del Ministerio de Seguridad, esta graduación conjunta es una excelente ocasión para reafirmar la  decisión de impulsar los procesos necesarios para cambiar  las instituciones y brindar una mayor protección a la vida, a las libertades, a los bienes, a los derechos y a las garantías de los ciudadanos.

Y sin duda son las autoridades elegidas por el pueblo quienes tenemos el deber de conducir estos cambios destinados a dotarlos a ustedes de las herramientas y de los saberes necesarios para emprender la difícil y apasionante tarea de cuidar a sus conciudadanos, de protegerlos en el ejercicio de sus derechos y de reducir la violencia.

El gobierno civil y democrático de la seguridad implica que las políticas y los integrantes del sistema deben articularse eficientemente con  las políticas de las diversas áreas gubernamentales.

Los cuerpos policiales y las fuerzas de seguridad enfrentan hoy el desafío de transformarse en organizaciones acordes a las nuevas necesidades sociales. En este sentido pensar la formación profesional, la especialización y la capacitación permanente de sus recursos humanos  resulta un punto clave.

 Es indispensable que sus integrantes  actúen conforme a doctrinas, técnicas y prácticas profesionales comprometidas con la plena vigencia de los derechos humanos y las garantías constitucionales y que tengan en cuenta las particularidades del trabajo policial, dando prioridad a los saberes necesarios  para el desarrollo de  mejores estrategias de prevención, para intervenir en los conflictos, para reducir la violencia, así como para mejorar la investigación de los delitos.

Las  autoridades  estamos  obligadas a definir con la mayor precisión posible los objetivos de la formación del personal,  sus características y las condiciones en las que debe desarrollarse.

A su vez, considerando que los policías son  ciudadanos, y son funcionarios públicos, su formación debe adecuarse a la letra y al espíritu del marco normativo fijado por el Sistema Educativo Nacional. Este año se han dado importantes muestras de esa articulación indispensable.

B) LAS REFORMAS EDUCATIVAS

Efectivamente,  con ese marco las mejoras en el subsistema educativo del personal  se dieron en tres ejes. Primero, en las reformas curriculares y en los contenidos educativos. Segundo, en los cambios de la institucionalidad del sistema  y en  las mejoras en su infraestructura. Tercero, en una mejor vinculación entre la formación y la práctica cotidiana de las policías, de modo tal que las reformas educativas encuentren correlato en las reformas institucionales y viceversa.

En el primer eje, a los efectos de que la formación de las fuerzas federales contemple los estándares mencionados | y en las aulas de sus escuelas se aborden contenidos relacionados con los nuevos paradigmas de la seguridad ciudadana democrática, se dictó la Resolución Ministerial 199/2011 que ordena la reformulación de los planes de estudio de oficiales, suboficiales, agentes, gendarmes y marinos.

A través de un convenio firmado con el Ministerio de Educación de la Nación, y con la colaboración de las Universidades Nacionales, hemos avanzado en el proceso de rediseño curricular de la formación de oficiales y suboficiales. Este año se han realizado numerosos talleres de capacitación con los equipos directivos y técnico-profesionales de los institutos  y se ha puesto en marcha un proceso de formación virtual coordinado por los equipos técnicos de esa cartera educativa.

En la educación de agentes, gendarmes, marinos y suboficiales estamos realizando importantes modificaciones, para contar con funcionarios con mayor capacidad de intervenir y de mediar en los conflictos, desescalando los niveles de violencia que en ellos se presentan y articulando la respuesta de seguridad de modo tal que permita la intervención de las restantes agencias del Estado  y la recuperación del espacio público para el disfrute del conjunto de los habitantes de nuestro país.

Respecto de la formación de oficiales de Policía Federal, Gendarmería y Prefectura, se espera que para el año 2013 se ubique  en el marco de calidad de la educación universitaria, de acuerdo a los estándares señalados por la CONEAU.

La definición de esos estándares ha  permitido dar un salto de calidad en el planeamiento de la formación de las fuerzas federales y  también en la  de los cuerpos policiales provinciales.

Más de 16 provincias han presentado sus planes de estudio ante el Ministerio de Educación de la Nación para obtener el reconocimiento oficial de sus carreras. Y unos 12 institutos han presentado  proyectos de mejora que cuentan con financiamiento del Estado Nacional.

Como parte de este trabajo debemos destacar que el Ministerio de Educación entregará 35 Bibliotecas a Institutos de formación policial de todo el país, una para cada provincia y el resto para las fuerzas federales.  Las bibliotecas, similares a las que se exponen en este acto, están integrados  por 200 libros de texto y obras  de consulta de diversas temáticas.

A su vez, desde el Ministerio de Seguridad estamos desarrollando varios manuales y otros materiales de estudio.  La prevención del delito, la investigación, la gestión de información criminal, el abordaje de la violencia, la resolución de conflicto, y la articulación de la labor policial con las organizaciones comunitarias, son algunos de los temas que debemos profundizar  en los distintos cursos y carreras.

Estos egresados  de hoy finalizan su primera etapa de  formación. Pero deberán continuar estudiando a lo largo de  su carrera porque la especialización y la capacitación permanente  resultan claves.

 

Será necesario también establecer alianzas institucionales para elevar la calidad de los tradicionales cursos de ascenso a la excelencia académica propia del sistema universitario, lo que  también jerarquizará la carrera.

Estamos analizando modificaciones en el desarrollo de esos cursos,  e incluyendo nuevos elementos y mecanismos para que  la capacitación  responda de modo actualizado a la gestión  de las instituciones de seguridad y para que las evaluaciones estén basadas en criterios más objetivos y transparentes.

Es indispensable  mejorar la calidad de la formación de los especialistas  de  las diversas áreas operativas que luchan contra el crimen organizado. La trata de personas, el narcotráfico, el robo de automotor, entre otros delitos complejos, requieren de herramientas teóricas y de análisis  y de  investigaciones cada vez más sofisticadas.

El segundo eje que mencionamos,  referido a las reformas institucionales,  resulta necesario para que las demás acciones sean posibles. Estamos avanzando en la adecuación de los institutos universitarios que dependen de la Policía Federal, la Gendarmería Nacional y la Prefectura Naval a las políticas y marcos regulatorios del Sistema Universitario Nacional.

Tal como lo ha planteado la CONEAU “por las características particulares de estas instituciones, será necesario realizar esfuerzos específicos orientados a la búsqueda de una cultura institucional más abierta, permeable a intercambios e interdependencias y de una estructura institucional más flexible, predispuesta a la interacción con otros circuitos de educación superior, lo que requerirá de sólidas articulaciones tanto con otras instituciones similares de seguridad como con el conjunto del sistema universitario y científico-tecnológico Nacional. Esto permitirá la consolidación de instituciones educativas que, diferenciadas de las propias fuerzas policiales y de seguridad de las que dependen y de sus escuelas preexistentes, se afiancen en su identidad, priorizando criterios académicos que le permitan, a su vez, adoptar progresiva y plenamente todos los atributos esenciales que hacen a la vida de una institución universitaria de pleno derecho”.

Por eso estamos modificando los máximos órganos de gobierno de los institutos universitarios, creando cuerpos colegiados integrados por representantes de la fuerza, del Ministerio de Seguridad, del Ministerio de Educación y de la comunidad científico-académica.

Además se modificaron los nombres de las tres escuelas  de la Policía Federal Argentina, contribuyendo a que estos espacios  a través de los nuevos nombres que le fueron impuestos evoquen  valores democráticos y el respeto a los derechos. Así, los nombres de Enrique O´Gorman, y de los Comisarios Enrique Fentanes y Juan Ángel Pirker se suman a los  de héroes  como Martín Miguel de Güemes y de personalidades como  Martin Jacobo Thompson, que identifican a  instituciones de formación de las otras Fuerzas.

También estamos avanzando en la modificación  de los reglamentos que regulan la actividad docente para que éstos gocen   de los mismos derechos, obligaciones y beneficios que  el resto de los docentes de las universidades nacionales. Estos cambios  significarán una inversión presupuestaria significativa.

Las inversiones en infraestructura educativa resultan esenciales para desarrollar las nuevas prácticas que se proponen. A esos efectos  en las escuelas de la Policía Federal se han construido áreas de entrenamiento que permiten simular situaciones en las que se deben poner en práctica los diversos protocolos de actuación. También se ha dispuesto la compra de simuladores de tiro para todas las escuelas a los efectos de garantizar  el entrenamiento en el uso racional de armas de fuego, a través de la utilización de películas y software interactivos.

Además, en la Prefectura Naval, se incorporó un nuevo simulador de navegación de última generación y se reacondicionó y botó el Velero científico oceanográfico Bernardo Houssay, que posibilita el desarrollo de investigaciones sobre la calidad de las aguas en particular y del medioambiente en general.

También se está gestionando la construcción de una nueva escuela de gendarmes en la Provincia de Corrientes y debemos avanzar en la mejora de las instalaciones del Instituto Superior de Seguridad Aeroportuaria.

El tercer eje es el vinculado a la articulación de las reformas educativas con las necesarias reformas en las prácticas.

En efecto, que deben contener y promover los nuevos paradigmas. Por eso, hemos comenzado a establecer patrones precisos de actuación que den un marco objetivo a la labor de las instituciones de seguridad.

A modo de ejemplo, estamos trabajando en criterios y protocolos relativos al uso racional de la fuerza, que estén  de acuerdo con los estándares que promueven intervenciones menos violentas. Porque para garantizar la seguridad pública y ciudadana es indispensable que los hombres y mujeres de los cuerpos policiales y las fuerzas de seguridad interior actúen conforme a doctrinas y prácticas profesionales comprometidas con la plena vigencia de los derechos humanos y las garantías constitucionales. En este sentido, la utilización de las armas de fuego debe ser siempre la última opción. El personal de las fuerzas debe estar altamente entrenado en técnicas colectivas e individuales que prioricen las acciones de persuasión y la prevención.

Así como estamos modificando la formación, también se están revisando  las estructuras de las fuerzas, para fortalecer el gobierno político de la seguridad y los controles ciudadanos.

La labor policial y de seguridad es una tarea de equipo que se realiza en el contexto de una institución jerárquica, donde el adecuado ejercicio de la autoridad, la responsabilidad y la disciplina resultan claves para alcanzar los objetivos que exigen las políticas públicas. El modo en que se ejerce esa autoridad que les confiere el Estado a los funcionarios resulta clave para construir una sociedad democrática.

Para este Ministerio, el ejercicio de la autoridad y del mando sobre los subordinados están concebidos desde una perspectiva integral que comprende el sentido de la responsabilidad sobre el desempeño individual y del conjunto, la dimensión ética aplicada a la función de seguridad y la permanente construcción de ciudadanía. Somos y seremos implacables frente a prácticas abusivas, humillantes y discriminatorias. Tanto en los institutos de formación como en el resto de la vida institucional.

Pretendemos que en las escuelas donde se forman los funcionarios de las fuerzas policiales y de seguridad se desarrollen prácticas innovadoras que promuevan un liderazgo asociado con los valores propios del sistema jurídico democrático; con el respeto a los superiores, con  la obediencia de las órdenes en el marco de una permanente y adecuada reflexión ética y con  el ejercicio activo de la solidaridad para con aquellos a quienes deben cuidar, para con sus pares y para con sus  subordinados.

Se debe abandonar toda práctica del pasado que, disfrazada de tradición, denigre la dignidad de los aspirantes a policías, gendarmes o prefectos. No permitiremos que se confunda autoridad con sometimiento. Pretendemos que en estas escuelas el futuro personal se forme en el sentido de la autoridad y de la responsabilidad individual y colectiva, ejerciéndola en la práctica, haciéndose cargo de las elecciones y las consecuencias que impliquen sobre el conjunto.

Es por ello que la nueva fórmula de juramento les recuerda explícitamente que no deben utilizar sus cargos para lograr beneficios propios o particulares y que no deben emitir ni obedecer órdenes ilegítimas o ilegales.

 

c)     ARTICULACIÓN CON OTRAS POLÍTICAS PÚBLICAS

Ejercer el gobierno de las instituciones de seguridad también ha implicado, como dice la Sra Presidenta de la Nación, “la articulación inteligente” con el resto de las políticas públicas. Es decir,  poner en sintonía los diferentes esfuerzos del Estado.

El Poder Ejecutivo Nacional instruyó a explorar y generar mecanismos para esa articulación inteligente entre las  distintas áreas del Estado que generaran sinergia entre las agencias y potenciaran la eficacia global en la prevención e investigación de los delitos.

Se incrementó el aprovechamiento del Sistema Científico-Tecnológico-Productivo Nacional para proveer a las fuerzas de seguridad de capacidades operacionales ampliadas promoviendo la articulación de cadenas locales de valor. El desarrollo de cámaras infrarrojas y de reconocimiento de patentes junto al Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva y la empresa INVAP; de visores nocturnos con el Polo Tecnológico Constituyentes; de scanners y “narices” electrónicas con la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA); de soluciones biométricas con el Instituto Tecnológico de Buenos Aires, de la explotación de imágenes satelitales provistas por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) con fines de inteligencia criminal son solo algunos de los ejemplos de iniciativas concretadas.

La generación de tecnología que amplíe las capacidades operativas  requiere de la integración con agencias gubernamentales  y  también con actores privados que posean la capacidad de desarrollo y producción para cada necesidad. Es necesario en este sentido  fomentar el desarrollo de capacidades nacionales. Para ello,  definidos los proyectos de investigación y desarrollo, el Ministerio de Industria entra en juego para promover las condiciones que permitan desarrollar capacidades para la producción del equipamiento adecuado.

También se promueve la articulación de las necesidades de comunicación del Sistema de Seguridad dentro del Plan Nacional de Telecomunicaciones, conducido por el Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, lo que también reportará beneficios cualitativos en la eficiencia operacional.En el marco de esta complementación se proyecta el diseño de la Red Federal de Comunicaciones para la Seguridad, aspirando a interconectar todos los efectivos en el terreno de todas las fuerzas nacionales mediante arquitecturas combinadas de equipos transmisores, redes de fibra óptica, redes inalámbricas y comunicaciones satelitales.

Una mayor coordinación con el Ministerio del Interior permitirá optimizar los mecanismos de identificación de individuos y de rastros humanos.  La integración de la información digital de las bases de datos del Registro Nacional de las Personas con los sistemas biométricos de reconocimiento en uso para la seguridad, representará una herramienta de gran utilidad para la investigación científica del delito y para el cumplimiento de mandatos judiciales referidos a pedidos de captura, de inhibiciones para salir del país y de restricciones para el ingreso a espacios críticos: espectáculos deportivos, área de proximidad a domicilios, entre otros.

Dentro de esta lógica la Presidenta de la Nación, en su carácter de Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, dispuso a mediados de 2011 la articulación total de las capacidades de vigilancia y reconocimiento en los espacios aéreos y terrestres  de los Sistemas de Defensa y de Seguridad Interior, poniendo todos los sensores disponibles: radares y equipos de observación, tanto los de Fuerzas Armadas como los de las  Fuerzas de Seguridad, al servicio de un mejor control de las intrusiones ilegales al territorio nacional. Esta coordinación se diseñó con el estricto respeto de los marcos jurídicos de cada sector, que inhiben la participación de las fuerzas armadas en asuntos de seguridad interior.

Para la necesaria jerarquización de los trabajadores de la seguridad, un convenio con la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) dependiente del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, apunta a relevar la situación en la que prestan servicios los miembros de las instituciones de seguridad, promoviendo un cambio cultural que priorice el cuidado de los trabajadores especializados en la seguridad, posibilitando la prevención de accidentes de trabajo en las tareas de calle y la reducción de la siniestralidad.

En el mismo sentido, la articulación con el Ministerio de Salud apunta a ampliar la disponibilidad y calidad de los servicios de atención de la salud para los miembros de las fuerzas policiales y de seguridad y de sus familias, a través de incorporación de equipamiento y tecnología médica y el desarrollo de programas de prevención (VIH, vacunación, entre otros). Con los Ministerio de Salud, Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios y Ministerio de Desarrollo Social se emprendió un plan de Refuncionalización integral del Hospital Churruca-Visca. Se están reciclando 1700 m2 de los sectores de internación; con un incremento de 350 a 450 camas, se están ampliando  650 m2 de oficinas administrativas y se proveerán  dos grupos electrógenos. Además, se incorporará  un tomógrafo de 64 cortes de última generación; se instalará   un Resonador Magnético Nuclear (provisto por el Ministerio de Salud), 10 Unidades Odontológicas Completas; una Cámara Frigorífica Mortuoria; 8 unidades de traslado y 3 ambulancias; 2minibuses; y un sistema de rehabilitación.

También se han desarrollado espacios y mesas interministeriales para el abordaje de la problemática del PACO (donde participan los ministerios de Seguridad, Desarrollo Social, Educación, Salud, Trabajo, Planeamiento y Cultura) o para la Mesa Interministerial para prevención del delito y la violencia (con la participación de los Ministerios de Desarrollo Social, Justicia y Derechos Humanos, Educación, Planificación Federal y Jefatura de Gabinete de Ministros).

En suma, en este año el Ministerio de Seguridad de la Nación comenzó a implementar un proceso de reforma estructural del sistema de seguridad que se asienta en la definición de lineamientos estratégicos para mejorar la capacidad institucional para la prevención del delito y la violencia.

Un estado fuerte, que incorpora las demandas ciudadanas y es conducido por autoridades elegidas democráticamente se contrapone a un estado sujeto a los designios de los poderes fácticos, de las corporaciones, a un simple estado policial, donde se pretende imponer el orden sin respetar los derechos de los ciudadanos.

d) CIERRE

El objetivo de estas reformas y de estas políticas  es que Argentina sea reconocida por la formación de sus agentes, marineros, gendarmes y oficiales. El prestigio de su formación y el respeto por los derechos de los ciudadanos les darán la legitimidad requerida para ejercer su función.

Agentes, marineros, gendarmes, suboficiales y oficiales que hoy ingresan al sistema de seguridad pública, vuestra tarea está plena de desafíos.  Es deber de las autoridades políticas y de las instituciones que ustedes integran, seguir mejorando su formación, especializándolos y actualizándolos de modo permanente, dotándolos de las herramientas científicas y tecnológicas necesarias y rodeándolos de condiciones laborales dignas y adecuadas al ejercicio de su función. Se promoverá vuestro accionar valeroso, se los cuidará sin exponerlos a riesgos innecesarios y se los apoyará para el desarrollo personal y de sus familias.

Jóvenes, a partir de hoy, su labor y su uniforme los identifican como integrantes de la Policía Federal, la Gendarmería Nacional, la Prefectura Naval o la Policía de Seguridad Aeroportuaria, y también los integran con el resto de los funcionarios públicos.

Hoy, han formulado un juramento que apuesta a estos valores. Los felicito y los convoco a redoblar sus esfuerzos y a que trabajemos juntos por una sociedad más justa, más segura y más solidaria.