Formar directores de escuela de todo el país


Por Cecilia Veleda
Directora Ejecutiva del INFoD

Hoy se celebra el día del director de escuela, un actor clave del sistema educativo. En efecto,
donde hay un buen director hay una buena escuela. Ellos son quienes pueden liderar un
proyecto institucional, lograr un buen clima de trabajo, coordinar el equipo docente o apoyar
los procesos de enseñanza y aprendizaje. Se trata de un rol tan importante como complejo,
que debe atender desde las cuestiones administrativas y de infraestructura, hasta las
problemáticas de las familias, la dimensión organizativa y, principalmente, los aprendizajes de
los alumnos.

Y, sin embargo, en la Argentina la formación específica ofrecida desde el Estado para los
directores de escuela era muy escasa. Por eso, desde 2017 el Instituto Nacional de Formación
Docente
(INFoD) del Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de la Nación, en
conjunto con las 24 jurisdicciones, viene desarrollando una política de formación de directores
de escuela de los distintos niveles educativos obligatorios.

Se comenzó por acordar federalmente cuáles son las capacidades a desarrollar en los
directores clasificadas en 4 ejes (acompañamiento de la enseñanza y el aprendizaje, desarrollo
profesional docente, organización escolar y relación con la comunidad) y diferenciando 4
tramos progresivos (aspirante, profesional, avanzado y experto). A su vez, desde 2017 se
constituyó una red de 220 formadores en gestión educativa, quienes están recibiendo una
formación de un año para asumir la formación de los directores y acompañarlos en su ejercicio
profesional.

En 2018 se inició la formación de 7.000 directores de los niveles inicial, primario y secundario
de 21 provincias, y en 2018 se sumarán más directores. Se trata de una formación de un año,
eminentemente presencial, que procura aportar herramientas concretas para mejorar la
gestión institucional. Se trabajan cuestiones como la definición de prioridades a partir del
análisis y seguimiento de indicadores, la observación y retroalimentación de clases, la
evaluación como parte de la enseñanza, la formación del equipo docente, la resolución de
conflictos y la colaboración con la comunidad para ampliar las experiencias de aprendizaje de
los alumnos.

Esta política tiene como propósito institucionalizar la formación de los directores a nivel
nacional. Busca fortalecer las capacidades de los directores para enfrentar con éxito los
desafíos que plantea la escuela en la actualidad, con el objetivo de lograr una educación que
permita a todos los estudiantes desarrollar los saberes fundamentales para insertarse
plenamente en la sociedad y transformarla. El camino recorrido revela una enorme avidez de
los directores por enriquecer su formación y un gran compromiso con su rol. Por esto, y por la
noble e importante tarea que desempeñan cotidianamente: ¡feliz día directores!