Flavio Romanelli: ganador del "Concurso de Composición ANBA-FNA 2025"
Tras el reciente anuncio de la premiación de 5 Estudios para Orquesta, conversamos con el compositor sobre su trayectoria profesional y la expectativa por el estreno mundial de su obra en nuestro país.
La Secretaría de Cultura de la Nación, a cargo de Leonardo Cifelli, felicita a Flavio Romanelli, flamante ganador del Concurso de Composición ANBA-FNA 2025, lanzado conjuntamente por el Fondo Nacional de las Artes (FNA) -organismo dependiente de la Secretaría de Cultura- y la Academia Nacional de Bellas Artes (ANBA).
El jurado -integrado por el director de Música del FNA, Guillermo Scarabino; el compositor, Pablo Cetta, y el director de orquesta, Andrés Tolcachir- seleccionó la pieza 5 Estudios para Orquesta, de Flavio Romanelli, quien recibirá un premio de $1.500.000. Además, su obra será interpretada por la Orquesta Sinfónica de Neuquén, con la dirección de Andrés Tolcachir.

Nacido en Buenos Aires en 1985, Romanelli es compositor, guitarrista y docente. Actualmente, reside en Bélgica y su catálogo de obras abarca desde piezas para instrumentos solistas hasta orquestas sinfónicas que han sido interpretadas en la Argentina, España, Bélgica, Austria y Francia.

Desde 2019, es miembro de la Asociación Argentina de Compositores. En 2020, fue galardonado por su obra para banda sinfónica Suite Libertadora. En 2024, su pieza Preludio y Fantasía Andaluza se estrenó en Buenos Aires con la Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación.

-¿Qué nos podrías decir acerca de tus comienzos en la música?.
-Mi historia con la música es, sobre todo, una historia de curiosidad. Empezó de chico, casi como un juego, y a los 12 años tomó forma con mis primeras clases de guitarra y canto. La Escuela de Música de Buenos Aires (EMBA) fue donde ese universo se expandió y allí me gradué, con 21 años, de músico profesional. Luego, sentí la necesidad de profundizar en nuestras raíces, y estudié unos años en la Academia Nacional del Tango, aprendiendo de los grandes. Por último, en la Universidad Nacional de las Artes, encontré mi verdadera voz en la composición. Realicé la Licenciatura en Artes Musicales y estudié con grandes maestros como Eduardo Checchi, Diego Gárdiner, Santiago Santero y el inolvidable Guillermo Zalcman, quien fue fundamental en la búsqueda de mi propio camino.
-¿Cómo fue que decidiste volcarte al ámbito de la composición?
-Fue un momento revelador en la EMBA, alrededor de mis 20 años. En las clases de análisis, me enfrenté a gigantes como Beethoven, Debussy o Stravinsky, pero ya no solo como oyente. Fue como si me hubieran dado una lupa para ver la arquitectura secreta de la música: el drama de Beethoven, la poesía de Schubert, los colores de Debussy. En ese momento, la música pasó de ser algo que admiraba a ser un lenguaje que yo también sentía la necesidad de hablar. Entendí que mi lugar no era solo interpretar, sino sumarme humildemente a esa gran conversación a través del tiempo, creando mis propias obras.
-¿Cuáles son los lenguajes compositivos con los que sentís afinidad y cuáles los compositores más cercanos a tu trabajo creativo?
-Soy un compositor del siglo XXI, y eso implica ser un heredero curioso y agradecido de todo lo que vino antes. Me conmueve la emoción desbordante del Post-romanticismo, me energiza el vigor del neoclasicismo, me fascinan los colores y la atmósfera del impresionismo, me atrapa la repetición hipnótica del minimalismo. Es un abanico amplio, lo sé: desde Stravinsky hasta Steve Reich; desde Debussy hasta Ginastera. Pero mi música se nutre de todos ellos, como así también del tango, del rock y del folclore. Creo que un compositor no crea en el vacío: somos un crisol de todo lo que hemos escuchado y amado. Mi trabajo es tomar todos esos ecos (los de la sala de conciertos y los de la calle) y ordenarlos para que canten con una voz nueva y propia.
-Teniendo en cuenta que tu lugar de trabajo está en Europa, ¿qué lugar ocupa la cultura de nuestro país y de Latinoamérica en tu obra?
-Actualmente vivo en Europa, es cierto. Pero mi trabajo está tanto acá como en Argentina. Soy miembro de la Asociación Argentina de Compositores, doy cursos a distancia de técnicas orquestales en la Universidad Nacional de las Artes y mi música es continuamente interpretada tanto en mi país como en el extranjero. Soy orgullosamente argentino y latinoamericano. Mi mirada de la realidad está inexorablemente ligada a la de mi cultura y mi pueblo, y esto se refleja a su vez en mis obras. Mi música tiene mucho de nosotros: elementos tomados de la zamba, la chacarera, el tango y el candombe. Sin embargo, amar a los tuyos no significa no estar abierto a los otros. Mi identidad argentina no es una fortaleza, es mi punto de partida para dialogar con el mundo. Me gusta descubrir y jugar con elementos de otras culturas también. Y acá en Europa hay una mixtura muy interesante que, poco a poco, comienzo a incluir en mi obra. Como es el caso de mi Fantasía Andaluza para clarinete y orquesta de cuerdas, basada en la "malagueña" andaluza.
-Contanos sobre la génesis de 5 Estudios para Orquesta y qué orientaciones formales podemos encontrar en esta obra.
-Los famosos estudios para piano de Chopin o para violín de Paganini están diseñados para llevar el instrumento a su límite técnico y expresivo. Mi idea fue tomar ese concepto y llevarlo a una escala mayor: ¿cómo sería escribir "estudios" para el instrumento más complejo y maravilloso de todos, la orquesta sinfónica? Quise tratar la orquesta como un solo organismo, un gigantesco instrumento que respira y suena en conjunto. Por eso, cada uno de los cinco movimientos de esta "Suite" se enfoca en un desafío específico: la combinación rítmica, la sutileza dinámica, la precisión sincrónica, los "colores" instrumentales y la variedad métrica. Es una obra dedicada a mi maestro, Guillermo Zalcman, cuyas enseñanzas sobre la orquesta están en cada compás. Es mi forma de decirle "gracias" y de mantener vivo su legado.
-¿Cuáles dirías que son sus desafíos interpretativos? ¿La interpretación tiene algún requerimiento en particular?
-Uno de mis principales objetivos fue que la obra fuera accesible, que pudiera ser un vehículo de crecimiento para la mayor cantidad de orquestas posible. Por eso usé una instrumentación estándar, sin requerimientos exóticos. Sin embargo, "accesible" no significa "fácil". Como su nombre indica, es un conjunto de "estudios" y un estudio debe proponer retos. Cada movimiento plantea desafíos que exigen lo mejor de cada sección, pero que son increíblemente gratificantes una vez que se resuelven. El objetivo no es la dificultad por sí misma, sino el crecimiento musical que se logra al superarla.
-¿Qué importancia tiene para vos el hecho de que el estreno mundial de tu 5 Estudios para Orquesta sea en la Argentina?
-Estoy muy feliz con el estreno mundial que se llevará a cabo en Neuquén, por medio de la Orquesta Sinfónica del Neuquén, bajo la batuta del maestro Andrés Tolcachir. Considero que esta es una de las mejores orquestas sinfónicas de nuestro país y es para mí un inmenso honor que interpreten mi obra. Solo lamento no poder estar presente para el estreno. Ojalá más orquestas del país apostaran por interpretar y difundir la música de compositores actuales argentinos. Estos últimos años hubo una reactivación enorme en este aspecto, en gran medida gracias al "Plan Federal de Orquestas" llevado adelante por Mauricio Charbonnier y la Asociación Argentina de Compositores. A ellos, mi más sincero agradecimiento y admiración por semejante tarea de revalorización cultural. ¡Ojalá este movimiento siga creciendo, y muchas más orquestas y directores se sumen en el futuro!
-¿Qué representa para tu carrera profesional haber contado con el apoyo del Fondo Nacional de las Artes y de la Academia Nacional de Bellas Artes?
-Recibir este premio de dos instituciones tan prestigiosas es un honor inmenso y un impulso fundamental para mi carrera. Más allá del reconocimiento personal, este apoyo tiene un impacto enorme: hace posible el estreno de una obra sinfónica, algo muy complejo para un compositor; genera visibilidad y diálogo con colegas, directores y orquestas. Y el estímulo económico me permite seguir dedicando mi tiempo para crear. Fundamentalmente, este tipo de apoyo demuestra un compromiso con la cultura por su valor intrínseco, permitiendo que el arte florezca con libertad creativa, más allá de las presiones comerciales.
-¿Hay proyectos futuros que nos quieras compartir?.
-¡Felizmente se vienen unos meses bastante movidos! En septiembre voy a dictar un curso virtual titulado: "Elementos básicos de orquestación". Serán doce clases en las que recorreremos las diferentes familias instrumentales y las principales técnicas de orquestación sinfónica. Será dentro del marco de los cursos de extensión universitaria del DAMus-UNA. Quienes quieran inscribirse, pueden hacerlo mediante el sitio web musicalesysonoras.una.edu.ar/cursos/
Por otro lado, también voy a trabajar junto a la excelente pianista polaca Anna Miernik, quien grabará en las próximas semanas mi obra Adiós, Goodbye, Aurevoir!, escrita en 2023 para piano solo. Por último, en noviembre, estaré de visita en Buenos Aires y realizaré la grabación de mi obra Omagoj, junto con el Ensamble Bracelet, dirigido por el maestro Federico Gariglio. Así que sí, se vienen meses de mucha música, docencia y colaboraciones apasionantes. ¡Estoy muy entusiasmado por toda la música que está por venir!
Para saber más sobre Flavio Romanelli, ingresar en flavioromanelli.com
Fotos: gentileza de Flavio Romanelli.