Finalizó la segunda etapa de la Campaña Antártica de Verano

Luego de 35 días de navegación, el rompehielos ARA “Almirante Irízar” arribó el domingo a la ciudad de Ushuaia.


Ushuaia – El lunes por la noche, el rompehielos ARA “Almirante Irízar” arribó al muelle comercial de la ciudad de Ushuaia. Luego de navegar 7150 millas náuticas, finalizó la segunda etapa de la Campaña Antártica de Verano 2019-2020, la cual incluyó trabajos en las bases conjuntas antárticas Esperanza, Orcadas y Belgrano II y la base científica Carlini.

La mencionada etapa comenzó el pasado 4 de enero en la Dársena Norte del Puerto de Buenos Aires. Allí, en una ceremonia encabezada por el Presidente de la Nación, Alberto Fernández, se dio inicio a una operación que tuvo 35 días de navegación.

En total, entre las cuatro bases que incluyó el itinerario, se descargaron 346 m3 de carga general; 128 m3 de carga frigorizada y refrigerada; 640 m3 de GOA (Gas Oil Antártico) a granel; 372 tambores de combustible y 128 tubos de gas. Esta tarea logística, al igual que el repliegue de 1.645 tambores de residuos, se realizó en conjunto con el aviso ARA “Bahía Agradable” y dos Sea King de la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Helicópteros.

También se efectuó el recambio de las dotaciones de las bases conjuntas antárticas permanentes Orcadas y Belgrano II. Las ceremonias estuvieron presididas por el Comandante del Componente Naval del Comando Conjunto Antártico, Capitán de Navío Carlos María Allievi; y el Comandante del Componente Terrestre del Comando Conjunto Antártico, Coronel Adolfo Ernesto Humarán, respectivamente.

El buque al mando del Capitán de Navío Maximiliano Mangiaterra, durante esta etapa, tuvo una tripulación de 268 personas entre dotación permanente, personal militar en comisión de las tres Fuerzas Armadas, de la Dirección Nacional del Antártico (DNA), del Servicio Meteorológico Nacional e invitados de instituciones científicas afines.

Durante los períodos de navegación entre cada base se realizaron tareas de adiestramiento individual que incluyeron ejercicio de lucha contra incendio, rol de abandono de la unidad, exposiciones sobre supervivencia en el mar e historia antártica. Además, el personal científico embarcado por convenio con la DNA, llevó a cabo un ciclo de conferencias en las que se explicaron los diferentes proyectos que se ejecutan tanto a bordo del “coloso naranja” como en cada una de las bases.

Por otra parte, la navegación del “Irízar” estuvo custodiada por la Virgen Malvinera. La imagen de la Virgen de Luján que acompañó a las tropas argentinas durante la Guerra de Malvinas fue desembarcada en cada una de las bases, celebrándose las correspondientes misas.

El Comandante del rompehielos ARA “Almirante Irízar”, Capitán de Navío Maximiliano Mangiaterra, expresó estar satisfecho con la labor realizada por toda la tripulación de la unidad y destacó que fue una etapa que se realizó en un tiempo menor al planificado por el Comando Conjunto Antártico. “Desde el punto de vista náutico nos adelantamos a todo lo que fue la previsión del cronograma. Esto fue porque en la derrota rumbo a Belgrano II, nos encontramos con un ‘hielo amigable’ en el sentido que el campo de hielo marino estaba disgregado. Además la meteorología nos ayudó, permitiendo que en esa base los helicópteros operaran durante 3 días, 24 horas”.

También resaltó la importancia de pensar la unidad como un “rompehielos multidisciplinario” donde las actividades logísticas del Comando Conjunto Antártico se combinan con la labor científica. “Hoy en día, el buque tiene laboratorios y guinches oceanográficos, entre otros equipamientos. Eso nos permite afirmar que es la tercera campaña consecutiva que realizamos desde la conformación del proyecto de pensar un buque antártico multipropósito.”

Para finalizar, el Capitán Mangiaterra concluyó: “Desde lo personal, me tocó uno de los momentos más sublimes del buque, el momento en que es pensado como un ícono antártico, ya que es el único de su clase en Sudamérica. Disponer del rompehielos hace al sostenimiento de nuestra visión de argentina bicontinental, la cual se funda en el apoyo a la actividad científica y el cuidado ambiental del continente blanco”.