Eva y su lucha por una universidad accesible para toda la población


Eva Godoy es una joven universitaria que estudia Ingeniería en Recursos Naturales y Medio Ambiente en la Universidad Nacional de Salta (UNSa). Estudiante destacada, ayudante de cátedra en la materia Zoología General, Eva tiene un objetivo claro: luego de egresarse, brindarle clases a chicos y chicas con discapacidad.

Eva nació con Síndrome de Down, pero no está dispuesta a que los prejuicios culturales le impidan formarse y estudiar de lo que ama, aquella vocación que heredó de su madre, Adriana. Sin embargo, durante su carrera, encontró obstáculos: la universidad se negó a la adecuación de los exámenes parciales y los coloquios para que ella pudiera continuar sus estudios en el tiempo pactado. Ante esa negativa, Eva y su familia se acercaron al Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) para denunciar discriminación y la vulneración de su derecho pleno a la educación.

La delegación Salta del INADI recibió a la familia y le propuso intentar llegar a un acuerdo conciliatorio con las autoridades universitarias, que se llevó a cabo este mes, con la participación del delegado del INADI en la provincia de Salta, Álvaro Ulloa, representantes del rectorado de la Universidad y de la Facultad de Ciencias Naturales y Eva, quien asistió junto a sus padres.

Durante el encuentro, la Secretaría Académica de la Universidad se comprometió a presentar un proyecto que establezca la obligatoriedad de la adecuación curricular para estudiantes con discapacidad, incluyendo en este la posibilidad de promoción de las asignaturas. Además, la Facultad de Ciencias Naturales contratará a una acompañante terapéutica para que Eva tenga su asistencia durante las clases y se harán jornadas de capacitaciones a docentes para implementar estrategias de adecuación curricular.

La perseverancia y lucha de Eva sentará un precedente en la Universidad y abrirá el camino para que otros/as estudiantes en situaciones similares, puedan acceder, permanecer y obtener su título universitario.

"Estamos muy contentos con la gestión que realizó el INADI y queremos que sea un punto de partida para todas las personas con discapacidad que quieran estudiar” señaló Juan Godoy, padre de Eva. Por su parte, Eva admitió que durante el proceso se “sintió afectada” por todo lo que estaba pasando, pero fortalecida principalmente porque “nunca fue discriminada por sus compañeros”, que siempre la apoyaron y acompañaron en todo el proceso.

La intervención del INADI

"Hace menos un mes Eva y su familia se acercaron al INADI porque estaban teniendo un problema con la Universidad en la que Eva cursa sus estudios. Concretamente, había materias donde no le habían hecho la adecuación de la metodología del examen, no de contenido. Es decir, en vez de hacer una exposición larga, por ejemplo, completar un multiple choice. Hubo algunos profesores que no terminaron de entender esto. Desde la delegación creemos que siempre es mejor acercar a las partes en una mesa de diálogo para resolver el problema y así lo hicimos. Nos reunimos con el Rector de la Universidad y con los directores académicos, logrando una conciliación exitosa, de esas donde uno se va contento de trabajar en el INADI", expresó el delegado de INADI en Salta, Álvaro Ulloa, encargado de realizar las gestiones. "El único requisito que se exige para acceder a la educación universitaria es el título secundario, la ley es muy clara y tuvimos que intervenir", cerró.

Eva junto a sus padres y el delegado de INADI en Salta Ulloa, luego de la conciliación