Entre Ríos: condenaron a un ex policía a 12 años de prisión por crímenes de lesa humanidad

La Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, querellante en la causa, había pedido 21 años de prisión.


El Juzgado Federal Nº 1 de Paraná, Entre Ríos, condenó hoy a Carlos Carvallo a 12 años de prisión e inhabilitación absoluta. Este ex policía provincial estaba acusado de cometer delitos de lesa humanidad en perjuicio de Manuel Ramat, docente y sindicalista, en el centro clandestino que funcionó en la comisaría Nº 7 de El Brete. La sentencia tomó la imputación de las querellas —entre las que se encuentra la Secretaría de Derechos Humanos—, y enmarcó los hechos como crímenes de lesa humanidad en el marco del terrorismo de Estado y el contexto de genocidio.

El juicio se celebró con el antiguo Código Procesal en Materia Penal, de modo que el proceso fue escrito y las audiencias, a cargo de un tribunal unipersonal, no fueron públicas. Intervino el juez ad hoc Pablo Seró, de Concepción del Uruguay.

LA ACUSACIÓN

En la causa hubo numerosos denunciantes que habían estado detenidos de manera ilegal en El Brete y que habían identificado a Carvallo como represor de ese centro clandestino. Pero en este juicio sólo se consideró el caso de Ramat.

Ramat integró en los años 70 la Juventud Universitaria Peronista (JUP) en la zona de Paraná y Santa Fe. En ese entonces era estudiante de la carrera de Ingeniería. Carvallo en ese momento era policía y formaba parte, además, del Batallón 601 de Inteligencia del Ejército.

Ramat fue detenido de manera ilegal el 25 de septiembre de 1976 por una patota que buscaba a su hermano, luego asesinado por la dictadura. Lo llevaron encapuchado a un centro clandestino de detención cerca de la base aérea de Paraná, donde fue interrogado y torturado y, posteriormente, liberado. Cinco días después, el 30 de septiembre, debió presentarse con un abogado ante la jefatura de la Policía de Paraná, acusado de haber violado la ley de “actividades subversivas”, donde fue detenido nuevamente.

Ese día fue trasladado por un grupo de personas —entre ellas Carvallo— encapuchado y en el baúl de un Ford Falcon a la vieja comisaría de El Brete, en Paraná. Allí Carvallo oficiaba como interrogador y torturador. En el sótano de esa comisaría fue torturado. Desde El Brete lo sacaron tres veces y lo trasladaron hasta una casa —desde donde se escuchaban ruidos de aviones— para ser sometido nuevamente a apremios y amenazas. Pasó 45 días en esa comisaría, hasta cuando lo llevaron al Escuadrón de Comunicaciones, donde funcionaba otro centro clandestino de detención. Ahí estuvo confinado entre dos y tres semanas más. Los traslados y las torturas continuaron en el CCD de la Base Aérea.

Posteriormente fue trasladado por personal del Servicio Penitenciario a la UP 1, donde permaneció recluido hasta 1984. En base a declaraciones que le fueron arrancadas bajo tortura, fue sometido a un Consejo de Guerra sin derecho de defensa ni prueba. Lo condenaron a 15 años de prisión, que cumplió en diferentes penales.

PRÓFUGO POR CUATRO AÑOS

Ramat recuperó la libertad en 1984 y denunció su caso en la Justicia. Recién en 2008 la causa se desarchivó. Carvallo había logrado camuflarse en democracia. Había estudiado locución en el ISER; trabajó en Misiones en diferentes medios de comunicación e incluso llegó a ganar premios por su labor periodística.

En 2012, a partir de que se difundió una lista de agentes del Batallón 601 en la que él figuraba, el expediente empezó a reactivarse.

Dos años después, la justicia federal de Entre Ríos ordenó la captura nacional e internacional de Carvallo por delitos de lesa humanidad. El represor estuvo prófugo cuatro años, hasta que fue detenido en Posadas, en la casa de su hermana.