Enrique Shaw, oficial de la Armada Argentina: un legado de servicio que será reconocido por la Iglesia
El Vaticano anunció la beatificación de este ex integrante de la Institución.
La Armada Argentina celebra con legítimo orgullo la próxima beatificación de Enrique Ernesto Shaw, ex oficial de la Institución, luego de que el papa León XIV aprobara un milagro atribuido a su intercesión, según confirmó oficialmente el Vaticano. Esta decisión abre el camino a su proclamación como beato y pone en relieve la figura de un hombre cuya vida estuvo marcada por el servicio, la coherencia personal y un profundo compromiso con el bien común.
Enrique, si bien nació en París el 26 de febrero de 1921, dos meses después con su familia viajaron a Argentina.
En su juventud fue oficial de la Armada Argentina, etapa que dejó una huella indeleble en su formación humana y espiritual. Los valores propios de la vida naval —disciplina, responsabilidad, sentido del deber, espíritu de sacrificio y vocación de servicio— fueron asumidos por Shaw no solo como principios profesionales, sino como una guía permanente para toda su vida.
De niño ya expresaba una fuerte atracción por la navegación y el mar. Pero seguramente su vocación náutica fue heredada de su bisabuelo, un marino escocés. Así fue como en 1935, a los 14 años, solicitó finalmente el ingreso a la Armada.
Su etapa de formación como alumno de la Escuela Naval Militar se desarrolló entre 1936 y 1939. Allí quedó evidenciada su afinidad por la aventura de los mares, el tipo de disciplina y la convivencia entre oficiales y marineros, el deseo de un doble aprendizaje: técnico y humanista.

En el establecimiento de formación de la Armada descubrió el concepto naval del trabajo en equipo, esa articulación coordinada que potencia los esfuerzos independientes para alcanzar logros que exceden a la simple suma de las acciones individuales.
Por su rectitud fue distinguido para desempeñarse como brigadier, interviniendo de esta forma en la formación personal y profesional de los nuevos ingresantes y del resto del Cuerpo de Cadetes; ejerciendo el mando sobre cadetes de inferior rango e incluso de mayor edad que él.
El 21 de diciembre de 1939, con solo 18 años egresó como Guardiamarina, convirtiéndose en el graduado más joven en la historia de la Armada y destacándose por ser siempre de los tres mejores promedios de su generación.

A su egreso, su primer destino como oficial fue el acorazado ARA “Rivadavia”, al que le siguieron el acorazado ARA “Moreno”, los rastreadores ARA “Parker” y ARA “Bouchard” y el torpedero ARA “Mendoza”, donde evidenció su capacidad de conducción y liderazgo sobre el personal naval.
Demostró su profesionalismo y su natural disposición para guiar a los hombres de mar por la senda del bien a través de su permanente tarea de evangelización que era ejercida en sus horas libres dando catequesis al personal de la Institución.
Luego de una exhaustiva selección de oficiales realizada en la Dirección General de Personal Naval, y en función de los méritos personales y profesionales, la Armada lo distinguió trasladándolo a los Estados Unidos para realizar estudios superiores en Meteorología en la universidad estatal de Chicago.

Aún después de finalizar su etapa en la Armada, Shaw continuó ejerciendo un liderazgo inspirado en esos valores. Casado y padre de nueve hijos, concibió la autoridad como servicio y el mando como responsabilidad hacia los demás. Esta visión, forjada en la Institución, se reflejó posteriormente en su desempeño como empresario y dirigente social, donde promovió relaciones laborales basadas en el respeto, el diálogo y la dignidad de la persona.
El elevado concepto altruista transmitido, de generación en generación, en la Escuela Naval Militar de “servir a la Patria hasta perder la vida”, probablemente adquirió en Enrique una perspectiva cotidianamente tangible que se transformó en “servir al prójimo”.
Fundador y primer presidente de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), Enrique Shaw impulsó activamente la aplicación de la Doctrina Social de la Iglesia en el ámbito del trabajo y la empresa, convencido de que el desarrollo económico debía estar siempre al servicio de la persona y del bien común. Entre sus iniciativas más destacadas se encuentra la promoción del salario familiar en la Argentina, una medida pionera orientada a garantizar condiciones de vida dignas para los trabajadores y sus familias.

El joven Enrique Shaw acompañado por su hermano y su padre.
Si bien falleció en 1962, a los 41 años, su legado aún permanece vigente no solo en la Armada Argentina sino en cada uno de sus miembros.
En abril de 2021, el papa Francisco lo declaró venerable. En enero de 2025, el milagro atribuido a su intercesión superó la instancia médica y recibió la aprobación de la Comisión Teológica. Finalmente, el Dicasterio para las Causas de los Santos emitió dictamen favorable, habilitando su próxima beatificación.
La figura de Enrique Shaw constituye un ejemplo elocuente de cómo los valores adquiridos en la Armada Argentina pueden proyectarse a lo largo de toda una vida, trascendiendo el ámbito militar para iluminar el servicio en la sociedad. Su testimonio reafirma que el honor, la vocación de servicio y el compromiso con el bien común son principios permanentes, llamados a inspirar a las actuales y futuras generaciones de hombres y mujeres de la Armada.