Encuentros, fotografías, estéticas y políticas: "La Digna Rabia", de Enrique García Medina

El viernes 16 de octubre tuvo lugar un nuevo capítulo del ciclo producido por Fototeca ARGRA - Archivo Nacional de la Memoria - Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, impulsado a partir de la colección de libros “Pequeño formato” producida por ARGRA.


Durante el encuentro virtual, se abordaron diversos aspectos del libro “La Digna Rabia”, de Enrique García Medina, cuyas fotografías forman parte del acervo de Fototeca ARGRA, que se encuentra en el Archivo Nacional de la Memoria (ANM).

Participaron de la actividad la presidenta del ANM, Mariana Tello Weiss, y los fotoperiodistas Enrique García Medina, Rafael Calviño y Daniel Vides, presidente de ARGRA y parte del equipo de la Fototeca ARGRA en el ANM.

Abrió el evento Mariana Tello Weiss, quien dio la bienvenida en nombre de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y agradeció la presencia del autor de la obra. Seguidamente, le dio la palabra al moderador del encuentro, Daniel Vides, quien se enfocó en destacar la trayectoria de más de 30 años de García Medina: "Free lance incansable, colabora con medios como Página/12, Clarín, La Nación, Reuters, EFE y El País y se ha especializado en policiales, judiciales y temas políticos, pero también en espectáculos. A lo largo de su carrera ha sido premiado tanto en Argentina como en el exterior".

Luego se proyectaron parte de las fotografías incluidas en el libro, muchas de ellas íconos de la crisis del 2001: personas a las que el corralito les robó los ahorros de su vida, imágenes de la represión en Tartagal, la toma de la fábrica textil Brukman, manifestantes en la Plaza de Mayo con el Estado de sitio recién impuesto. Entre ellas se destaca la foto emblemática del 2001: el obelisco entre una niebla de gases lacrimógenos, y un joven que acaba de lanzar una piedra. "Esa foto la saqué instantes después de que un policía me disparó un balazo de goma que pegó en la cámara y terminó dándome en un músculo. El tipo me miraba y se reía. Le grité sin bajar la cámara. Me di vuelta y saqué esa foto", recordó García Medina.

En ese momento intervino Rafael Calviño, un fotoperiodista de prolífica trayectoria, y reflexionó que esas fotos lo transportaron al 2001, cuando era editor del diario La Nación y se recordaba advirtiendo a los fotógrafos que esta represión era distinta. "Me recordaba otra época. Veías que la policía estaba desatada", repasó. Asimismo, destacó las cualidades del autor de inmiscuirse en situaciones difíciles, así como también su formación.

Por su parte, Mariana Tello Weiss valoró la potencia de las fotos de García Medina "pensando el lugar del fotógrafo como testigo; como quien está ahí, frente al policía que está tirándole un balazo de goma". En ese sentido, coincidió con Calviño en que no existe en su trabajo una estetización de la violencia y apreció el cuidado que se tuvo de no exponer a las víctimas. "Tus fotos me activaron recuerdos vividos porque también estuve en esos lugares", señaló la funcionaria y agregó: "aquello fue una catástrofe, y las postales de esa catástrofe son tremendas".

Tello Weiss también remarcó el valor la fotografía como soporte de memoria: "Desde el registro de los disparos de balas de goma hasta el arma en el cinturón de un hombre luego de un saqueo, muestran detalles mínimos; algo que no está en el centro de la foto pero que está ahí". Asimismo, subrayó el coraje de los fotógrafos: "en tiempos tensos donde muchos represores estaban libres e impunes, les conocimos la cara gracias al trabajo de ustedes que se jugaban la integridad haciéndolos visibles".

"Vengo de Bahía Blanca, una ciudad con muchos desaparecidos, donde a mi padre lo volvían loco porque es psicoanalista. Llegaron a secuestrarlo y lo dejaron tirado. Por suerte está vivo”, reflexionó luego Enrique García Medina., quien hizo un recorrido de su propia historia y sus fotografías más destacadas: “Recuerdo que un día hice a Videla esposado. Me escondí atrás de un árbol y lo esperé. Y cuando aparecí, no lo pudieron tapar". Y recordó que fue una foto en especial la que le abrió la puerta de los diarios: la que tomó al represor Alfredo Astíz: "Supe por un amigo que Astíz iba a una estación de servicio. Y empecé a ir. Me puse un horario de cuatro horas con una camarita chiquita. Cuando llegaron, porque iba con sus secuaces de los Grupos de Tareas, me acerqué y lo llamé por su nombre; sonriendo, pero temblando. Y le saqué esa foto. Cuando lo contaba, creían que estaba loco".

Cerrando el evento, Daniel Vides puso de relieve la generosidad que caracteriza a García Medina Vides y recordó que el fotógrafo donó a la Fototeca de ARGRA fotos ligadas al 2001, material que está sistematizado y disponible para la consulta.

El próximo encuentro del ciclo tendrá lugar el viernes 30 de octubre.