En menos de un año la Dirección Nacional de Derecho de Autor recibió en custodia casi 34 mil obras


Entre agosto de 2017 y julio de este año, la Dirección Nacional de Derecho de Autor (DNDA) recibió en depósito para su custodia un total de 33.776 obras inéditas, de las cuales el 20% fueron renovaciones por un nuevo período de hasta tres años.

El organismo dependiente del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos tiene como principal objetivo proteger al autor desde que crea su obra.

Por ello son fundamentales las funciones de custodia y registro, que ofrecen beneficios concretos al autor como la presunción de autoría que otorga el Estado, con una fecha cierta de inscripción; la certeza de la existencia de una obra y la posibilidad de comparación en casos de tener que dirimir problemas de plagio o piratería.

En el caso particular de las obras inéditas, que obviamente todavía no han sido dadas a conocer al público, el depósito en custodia se hace bajo sobre cerrado y firmado por el autor, resguardándose su confidencialidad. Este es el modo más idóneo de asegurar la autoría antes de iniciar una negociación con un productor, un editor o distribuidor.

Esas creaciones se conservan archivadas en la DNDA durante tres años. Transcurrido ese plazo el depósito puede ser renovado por un período similar, y si eso no ocurre el decreto 7616/63 obliga a destruir las obras.

Se presume que 36 meses es un plazo razonable para que el autor haya podido iniciar negociaciones con productores o editores, o bien para que haya madurado el proceso creativo o hay decidido exponer su obra ante el público en cualquiera de los modos posibles.

El 20% de las 33.776 obras que la DNDA recibió en depósito para su custodia corresponde a pedidos de renovación.

Lo relevante es que ahora, a partir de los registros por la plataforma de Trámites a Distancia (TAD) se podrá conocer cuántos depósitos de inédito pasan a ser obras publicadas. Ello es así porque los autores o titulares pueden mencionar en el registro de obra publicada si tiene correlación con un inédito anterior.

De tal modo se podrá contar con una mayor comprensión del proceso creativo y su relación con las industrias culturales. Cuantas más obras “inéditas” cambien su estado a “publicadas”, mejor para los autores y empresarios.

Confidencialidad asegurada de principio a fin

Para la destrucción de las obras inéditas se tiene en cuenta, fundamentalmente, la protección del derecho de sus autores, asegurando el resguardo de su confidencialidad, dado que las mismas son sometidas a un proceso de fragmentación en partículas mínimas, de carácter irreversible.

Todo el proceso lo desarrolla una empresa especializada en la destrucción de documentación, en un vehículo diseñado a esos fines, que reúne en un mismo ámbito cerrado el equipo de destrucción y el espacio de almacenamiento de los residuos generados.

Así, los sobres que contienen las obras inéditas son cargados en una tolva, donde inmediatamente son sometidos a un “molido” que los reduce a partículas muy pequeñas, las cuales luego son compactadas en un depósito especial, dejándolas listas para su disposición final como relleno sanitario, cumpliendo también con las normas de protección ambiental.

De este modo, el objetivo de proteger al autor desde que crea su obra se ve cumplimentado de principio a fin.

Destrucción de las obras inéditas