Emblema del cine y la cultura nacional

Pino Solanas, figura central de la vida cultural y política falleció en París a los 84 años.


“Nuestro compromiso como hombre de cine e individuos de un país dependiente, no es ni con la cultura universal, ni con el arte ni con el hombre abstracto. Es ante todo con la liberación de nuestra Patria”. Con esta definición nacía en 1969 el grupo Cine Liberación que encabezó Pino Solanas con Octavio Getino.

Y es ese compromiso el que rigió la vida política y artística de esta figura central de la cultura argentina, que falleció el viernes 6 de noviembre a los 84 años en París, mientras cumplía sus funciones como embajador ante la UNESCO.

Estudió teatro, música y derecho, pero ganó prestigio como publicista, prometedora carrera que abandonó para dedicarse de lleno a fundar un cine político de avanzada estética, que fuera a la vez instrumento de la construcción de un país mejor.

“Pino fue para mí un amigo y un verdadero maestro. La Argentina ha perdido a un gran creador. Su mirada profunda, a través del ojo de la cámara, y el manejo del ritmo desde su sensibilidad de músico nos deja una obra universal que perdurará para siempre. Inmensas gracias Pino por tu obra y por ese testimonio hermoso que es tu vida.”, resume el ministro de Cultura de la Nación, Tristán Bauer, sobre el significado que su obra tuvo para nuestro país.

Pino realizó su primer corto de ficción Seguir andando en 1962, pero fue en 1968, que filmó con Getino la monumental La Hora de los Hornos, una trilogía documental sobre el neocolonialismo y la violencia en América Latina que se proyectó a lo largo y ancho del país durante la dictadura de Onganía, en un circuito alternativo de unidades básicas y locales políticos. Es a partir de esta experiencia que en 1969 funda con otros notables cineastas argentinos el grupo Cine Liberación.

Más tarde realizó Perón: Actualización política y doctrinaria para la toma del poder, una extensa entrevista a Juan Domingo Perón que hizo también con Getino en Madrid, entre junio y octubre de 1971. La película se convierte en emblema de la militancia juvenil peronista de la época.

En 1975 consigue finalizar su primera película de ficción: Los hijos de Fierro, que demoró nueve años en proyectarse. Es entonces cuando empieza a recibir amenazas de la Triple A y tras el golpe de 1976, es obligado por la dictadura militar a exiliarse en Francia.

Ya en democracia, en 1985 filmó el El Exilio de Gardel, con la que obtuvo los más importantes galardones en el Festival de Cine de Venecia y en el de La Habana. Terminó de filmar la película Sur en 1988, que intenta retratar el proceso afectivo que vivimos los argentinos tras la dictadura.




En la década del '90 se convirtió en un ícono contra las privatizaciones menemistas y fue entonces cuando sufrió un atentado; recibió seis balazos en las piernas al salir de sus oficinas. Fue diputado, senador y candidato a presidente por distintas fuerzas y en distintos momentos de nuestra historia.

Recibió infinidad de premios y reconocimientos en su carrera, entre ellos, el Premio Konex de Platino 1991 al mejor Director de Cine de la década y el Gran Premio a la Trayectoria en 2005, que le otorgó el Fondo Nacional de las Artes (FNA).

Luego de la crisis de 2001, era habitual verlo acompañar las manifestaciones populares con su cámara. Como resultado de ello presentó en 2004, el documental Memoria del saqueo en el Festival Internacional de Cine de Berlín. Allí también le otorgaron el Oso de Oro a su trayectoria. En 2005 estrenó La dignidad de los nadies.

“La primera condición de una buena película testimonial es revelarte lo no visto, hacerte oír lo no escuchado, mostrarte lo que otros no te muestran”, decía sobre el cine que reivindicaba y llenaba la pantalla.

Fue uno de los impulsores de la Ley de Cine, que dio nacimiento al Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), y promotor de la sanción de la ley de creación de la Cinemateca y Archivo de la Imagen Nacional (CINAIN). Fue además jurado en importantes festivales de cine, maestro de cineastas y escritor de numerosos artículos sobre cine, cultura y política.

En 2007 estrenó el documental Argentina latente, un ensayo documental sobre el potencial científico de nuestro país. Dos año después estrenó Tierra Sublevada y en 2008, Próxima estación.

Hace poco participó como senador del debate para legalizar la interrupción voluntaria del embarazo. Allí brindó un recordado discurso que dirigió a los y las jóvenes, en el que expresó las mismas convicciones democráticas de siempre: “Que nadie se deje llevar por la cultura de la derrota… Nadie podrá parar a la oleada de la nueva generación. Será Ley, habrá Ley, contra viento y marea”.