Presidencia de la Nación

El tejido social: crónica de una jornada en la comunidad tonokoté Pozo Mocito

Compartimos la mirada de la funcionaria sobre el día de trabajo compartido en el marco de la participación del organismo en la ceremonia del Inti Raymi, el año nuevo andino.

Por Lorena González, Jefa de Gabinete del INADI.


Es el primer día del año 5530. Es sábado y partimos temprano desde Auqajkuna hacia la comunidad Tonokoté de Pozo Mocito, a 160 kilómetros de Santiago del Estero, la capital. Walter, integrante del Concejo de la Nación Tonocoté Llutqui nos guía hasta que, casi dos horas más tarde -y mucho monte mediante- nos recibe Rosaura, la dueña de casa. Ella y un grupo de teleras nos esperan. Luego de saludar a tata inty hacia los 4 puntos cardinales, comienza la ronda de presentaciones.

Visita del INADI a la comunidad Tonokoté

Las hermanas de la comunidad, les miembros de la Universidad de Santiago del Estero, de la Universidad de Quilmes y nosotras, Luisa Paz, delegada provincial y yo, nos vamos presentando y pronunciando agradecimientos, impresiones y emociones por todes compartidas. El entorno, la naturaleza, la pacha, nos abrazan bajo un intenso sol y el mate circula mientras escuchamos la historia de cómo la comunidad resistió a las topadoras defendiendo su territorio.

Rosaura habla bajo pero su relato es un grito de guerra y libertad; nos corta la respiración, nos infla el pecho, nos llena los ojos de lágrimas. El capítulo que nos cuenta termina bien, pero la historia tiene un final abierto. La amenaza está ahí siempre latente. La codicia y la avaricia del conquistador se encarnan hoy en quienes con violencia e impunidad despojan comunidades, violentando entre otres a niñes y ancianes para apropiarse de tierras comunitarias con fines puramente extractivistas. Un silencio precede las reflexiones que se anudan en las gargantas: la bronca, las deudas pendientes, los compromisos necesarios: políticas públicas, ley de propiedad comunitaria… pero también la empatía, la solidaridad, los anhelos, la cosmovisión.... "Somos los verdaderos guardianes de estas tierras", dice Rosaura con los puños apretados.

Visita del INADI a la comunidad Tonokoté

La llegada de nuevas teleras inicia un nuevo momento. Otra ronda de presentación y agradecimientos anticipa la muestra donde las mujeres explican el proceso completo del arte ancestral de tejer en telar. El vellón de lana en las manos de Sonia se va transformando en un hilo fino y largo que María Isabel trenza con otro para formar la madeja. Ambas se mueven con velocidad y ritmo; los husos flotan en el aire; el resto contemplamos con admiración. Después de observar e intentar imitarlas sin éxito, nos movemos hacia el telar donde una coreografía de teleras prepara el hilado para lo que será un camino de mesa. Otra vez la velocidad, la sincronización, la complementariedad. Disfrutamos con solo mirar, hacemos preguntas, nos hacemos preguntas... Lo aprendido, lo heredado, lo compartido se enreda como la lana formando una nueva trama, entre ellas, entre nosotres, entre todes. Nosotres, les que ahora estamos ahí, estamos “por algo y para algo”, nos dice Virginia, la guardiana de la Tinkina Solita, autoridad máxima del pueblo Nación Tonokoté.

Visita del INADI a la comunidad Tonokoté

No es casualidad, todo se ha alineado. Nos invade esa certeza cuando un llamado nos despabila: "¡La comida está lista!" De la cocina del rancho de Rosaura emanan exquisitos aromas a carne, vegetales, condimentos varios. Virginia agradece la abundancia. No entendemos la plegaria pero nos volvemos a emocionar: la tierra nos puso en la mesa lo que vamos a comer. La sobremesa nos permite seguir intercambiando anécdotas, opiniones, ideas. Seguimos tejiendo la red de la que ahora somos parte. Nos organizamos para levantar la mesa y lavar los trastes con el cuidado de no desperdiciar aquello tan preciado y escaso en la comunidad: el agua. Muchos kilómetros camina Rosaura para conseguirla.

Al otro lado del alero, bajo el algarrobo, la mesa está lista para una charla sobre economía social y solidaria. Antes de empezar les contamos a los presentes sobre el INADI, su misión y por qué estamos aquí. Hablamos de discriminación, de racismo. Hablamos de igualdad de derechos y oportunidades. Dejamos un pedacito del Instituto allí, en la comunidad, para que el Estado esté donde más se lo necesita.

Visita del INADI a la comunidad Tonokoté

Llegan algunas personas más, productores locales, de queso, de miel. Comienza el intercambio, surgen propuestas, entusiasmo, dudas, ganas, silencio. Quedan picando reflexiones... Aquí las cosas se cocinan a fuego lento y en forma colectiva, aquí el tiempo no es dinero y no se produce en serie ni en cantidades innecesarias. El desafío queda planteado y sigue siendo tejer esa red que permita mejorar la economía doméstica de las familias de la comunidad sin alterar sus formas de producir, ni sus tiempos, atendiendo a sus necesidades no a las del mercado, y promoviendo organización comunitaria y un comercio justo.

Visita del INADI a la comunidad Tonokoté

Por hoy llegamos hasta ahí, la madeja queda en mano de la comunidad.

La mesa se llena de prendas. Pasado, presente y futuro de un arte sin tiempo.

Registramos momentos, lugares, animales, nos abrazamos, ponemos fecha al próximo encuentro, nos despedimos, nos deseamos "buenos pensamientos, buenos sentimientos y buenos haceres".

¡Chayna cachun!

Partimos con muchas tareas por delante pero satisfechos porque la política pública ha contribuido con el tejido más importante: el tejido social.

Visita del INADI a la comunidad Tonokoté

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