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El sorgo demuestra su potencial productivo en el centro de San Luis

Un ensayo de INTA San Luis evaluó materiales destinados a grano, silaje y producción forrajera, confirmando la capacidad de adaptación del cultivo frente a condiciones climáticas variables.

El cultivo de sorgo continúa consolidándose como una alternativa estratégica para los sistemas productivos de San Luis. En este contexto, técnicos de la Estación Experimental Agropecuaria INTA San Luis realizaron un ensayo comparativo en Villa Mercedes para evaluar el comportamiento productivo de distintos materiales destinados a la obtención de grano, silaje y forraje.

La experiencia fue desarrollada durante la campaña 2025-2026 en el campo experimental de la EEA INTA San Luis y contó con la colaboración de los estudiantes avanzados de Ingeniería Agronómica de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de San Luis.

El objetivo principal fue analizar el desempeño de diferentes híbridos y materiales de sorgo adaptados a las condiciones ambientales de la región semiárida central, generando además un espacio de articulación entre el sector público y empresas proveedoras de materiales de sorgo.

Un cultivo con ventajas para los ambientes semiáridos
Según explican los investigadores a cargo del ensayo Estela Blanco y Ricardo Rivarola el sorgo posee características fisiológicas que lo convierten en una especie especialmente apta para ambientes con restricciones hídricas. Su eficiente uso del agua, la capacidad de regular la transpiración, su sistema radicular profundo y la posibilidad de entrar en estados de latencia ante períodos de sequía le permiten sostener su crecimiento aún bajo condiciones adversas.


En San Luis, donde predominan las precipitaciones variables y los eventos de altas temperaturas durante el verano, el cultivo representa una herramienta clave tanto para sistemas agrícolas como ganaderos.

"El sorgo constituye un eslabón indispensable en las cadenas forrajeras provinciales, aportando estabilidad productiva en planteos de cría, recría, engorde y producción lechera", destacan desde el grupo de Producción Agrícola de la experimental.

Evaluación de diez materiales
El ensayo incluyó diez materiales comerciales con diferentes destinos productivos: graníferos, doble propósito y de uso forrajero o silero.

La siembra se realizó el 2 de diciembre de 2025 sobre un lote con antecesor alfalfa, en condiciones de secano y sin fertilización. Los materiales fueron evaluados mediante franjas de producción y microparcelas, registrándose variables como rendimiento de grano y producción de materia seca.

Los investigadores realizaron muestreos sistemáticos y determinaron tanto la producción de granos ajustada a humedad comercial como la biomasa acumulada de los materiales destinados a alimentación animal.

Un año desafiante que puso a prueba la adaptación del cultivo
Durante el ciclo del ensayo se registraron 592 milímetros de precipitaciones. Sin embargo, la distribución de las lluvias presentó un marcado déficit hídrico durante diciembre y enero, coincidiendo con etapas sensibles para el desarrollo del cultivo.

A pesar de esta situación, el sorgo logró expresar una buena capacidad de recuperación. Las lluvias ocurridas desde febrero permitieron reactivar el crecimiento de las plantas, mientras que la ocurrencia tardía de las primeras heladas, registradas recién el 27 de abril, favoreció la acumulación de biomasa y el llenado de granos.

Además, aunque se registraron temperaturas máximas de hasta 37 y 38 °C durante el verano, estos eventos fueron de corta duración y el cultivo logró tolerarlos adecuadamente.

Rendimientos acordes al promedio provincial
Los resultados mostraron que los materiales evaluados alcanzaron rendimientos cercanos a los promedios históricos registrados en la provincia.

Para los especialistas, este comportamiento fue aceptable considerando las restricciones climáticas observadas durante buena parte del ciclo productivo, aunque es claro que el cultivo tiene potencial para expresar mayores rindes.
Los análisis estadísticos también evidenciaron una baja variabilidad entre las repeticiones de los ensayos, otorgando robustez y confiabilidad a los resultados obtenidos.

Continuar evaluando para mejorar las recomendaciones
Los técnicos concluyen que existe margen para incrementar aún más los rendimientos en la región, especialmente en campañas con una mejor distribución de las precipitaciones.

Asimismo, remarcan que los materiales estudiados demostraron una importante plasticidad productiva, adaptándose al déficit hídrico del verano y aprovechando las condiciones favorables del otoño.

"Los resultados obtenidos corresponden a una evaluación puntual en tiempo y espacio, realizada en un lote con características particulares de fertilidad debido a su antecedente de alfalfa. Sin embargo, confirman el potencial que posee el cultivo para seguir creciendo en los sistemas productivos de San Luis", señalaron los investigadores Estela Blanco y Ricardo Rivarola de INTA San Luis.

Fuente: Grupo de Producción Agrícola, EEA INTA San Luis.

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