El satélite SAC-C, a 20 años de su lanzamiento

El 21 de noviembre de 2000 la Argentina puso sus “ojos” en el espacio con la Misión SAC-C. Fue el primer satélite operativo de observación de la Tierra desarrollado y fabricado en el país por la CONAE, con empresas y organismos nacionales. Estuvo activo durante 13 años, y hasta finalizar su misión brindó información utilizada en los ámbitos productivo, ambiental, científico y educativo.


Hace dos décadas, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), hoy en el ámbito del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MinCyT), puso en órbita el Satélite de Aplicaciones Científicas SAC-C, lanzado el 21 de noviembre de 2000. Fue el primer gran proyecto satelital argentino, concebido en el Plan Espacial Nacional para proveer información sobre la superficie terrestre, mediante instrumentos ópticos, especialmente diseñados para observar vastas porciones de territorio como es el argentino.


Río de la Plata y desembocadura en el Océao Atlántico visto por SAC-C.

La Misión SAC-C demostró la capacidad científica y tecnológica de nuestro país para realizar un proyecto espacial con fuerte componente de cooperación nacional para su desarrollo y construcción, y la exitosa cooperación internacional, que permitió la integración de instrumentos de otros países como Francia, Italia, Estados Unidos y Dinamarca, realizar las pruebas previas al lanzamiento en Brasil, y concretar el lanzamiento del SAC-C desde la Base Vandenberg en California, Estados Unidos, a bordo del cohete Delta II aportado por la Administración Nacional de Aeronáutica y Espacio de Estados Unidos (NASA).

Al celebrarse este año el 20 aniversario de este hito para la industria espacial nacional, Sandra Torrusio, Gerenta de Vinculación Tecnologica de la CONAE, quien fuera Investigadora Principal de la Misión SAC-C, destacó que esta fue la primera misión satelital operativa de observación de la Tierra de la Argentina, y que superó ampliamente la vida útil prevista para los satélites, ya que el SAC-C se mantuvo activo durante 13 años. Sus datos fueron utilizados en más de 200 proyectos de investigación científica y fueron requeridos para numerosos convenios de cooperación en múltiples ámbitos, cumpliendo un rol importante en áreas socio-productivas de nuestro país, como agricultura, hidrología, estudio de costas, geología, salud y gestión de emergencias.

Además, el procesamiento y uso de las imágenes de este satélite permitió la formación de recursos humanos especializados tanto en el ámbito académico, como profesional. También llegó a las escuelas de todo el país, mediante las propuestas del programa educativo 2Mp de la CONAE, con un software diseñado para usar las imágenes SAC-C para trabajar con este recurso El Éxodo Jujeño y la Batalla de Tucumán, entre otras temáticas ofrecidas por el Programa 2Mp.

“Se trató de un desarrollo científico tecnológico llevado adelante por la CONAE con INVAP como contratista principal para la construcción de la plataforma satelital, y la colaboración de otros organismos nacionales para el desarrollo de los instrumentos, detalló Torrusio.

Con un peso de 485 kg, este satélite llegó a órbita a 705 km de altura con nueve instrumentos de observación, cuatro de los cuales fueron desarrollados en el país: una cámara multiespectral de resolución media y una cámara pancromática de alta resolución, que permitieron observar diferentes coberturas terrestres utilizando la luz del sol. También fueron desarrolladas una cámara de alta sensibilidad para tomar imágenes durante la noche, utilizadas por la Prefectura Naval Argentina y la Armada para brindar apoyo a la vigilancia en el mar; y el Sistema Recolector de Datos, para recibir información desde estaciones meteorológicas.

Rol destacado en emergencias: el caso de las inundaciones en Santa Fé

Con este satélite, la CONAE aportó información clave para la gestión de emergencias, por ejemplo, en 2003 durante la inundación que afectó a la ciudad de Santa Fe, y en 2008 en los incendios en el Delta, cuyo humo llegó a afectar a la ciudad de Buenos Aires, y también en la erupción de volcán Chaitén, ocurrida en Chile el mismo año.


Incendio en el Delta visto por SAC-C.21 de abril de 2008.


Erupción Volcán Chaitén visto por SAC-C. 10 de mayo de 2008.

“Muchos usuarios de organismos públicos, como el INTA, el INA y el Ministerio de Agricultura de la Nación, hicieron uso de los datos del satélite SAC-C para tomar decisiones en cuestiones vinculadas con inundaciones, manejo de cultivos, y en áreas como la geología y la hidrológicas, entre otras”, señaló Torrusio.

Álvaro Soldano, subgerente de Aplicaciones y Productos de Observación de la Tierra de la CONAE, destacó el rol que cumplió el SAC-C durante las inundaciones en Santa Fe en el 2003. Entonces, cuando él era responsable del área de Sensores Remotos y Sistemas de Información Geográfica del INA, trabajó con imágenes del satélite argentino.

En 2003 se registraron fuertes lluvias que aumentaron el caudal del Río Salado. La noche del 30 de abril, el agua ingresó a la ciudad de Santa Fe por la zona norte y en sólo cinco horas generó una fuerte inundación que afectó viviendas y vidas humanas. “Desde el INA veníamos haciendo el seguimiento de este fenómeno y enviando información a las autoridades de la ciudad y de la provincia con imágenes del SAC-C, viendo como los bajos submeridionales estaban incrementando el nivel de agua en superficie y zonas de cultivos se estaban encharcando”, indicó Soldano.

Fue la primera vez que la Argentina participó con un evento local en la Carta Internacional El Espacio & las Grandes Catástrofes (lnternational Charter Space & Major Disasters), a la cuál había adherido hacía apenas siete meses. Esta iniciativa agrupa a diferentes agencias espaciales del mundo, para proveer información satelital ante catástrofes como pueden ser las grandes inundaciones o los incendios, por ejemplo.

“El 8 de mayo, después de varios días donde el cielo se mantuvo cubierto por nubes, publicamos una imagen SAC-C que mostraba toda la cuenca saturada, y una imagen de alta resolución con el detalle del Río Salado, informó, y detalló que esta información fue fundamental porque hasta ese momento se pensaba que la inundación venía por el Río Paraná, cuando en realidad era el Río Salado que estaba descargando sus aguas sobre el Paraná".

Las autoridades utilizaron la información brindada por esas imágenes para tomar la decisión de volar diferentes puntos del terraplén de ocho metros de altura que rodeaba la ciudad, que había sido construido a orillas del Río Salado a raíz de inundaciones anteriores para lograr que el agua acumulada se evacuara desde la urbe.

Si bien la situación mejoró luego, durante los siguientes dos meses se siguieron registrando condiciones meteorológicas adversas, con fuertes lluvias. “Nosotros seguimos estudiando el tema con imágenes del SAC-C para alertar sobre una eventual nueva inundación, concluyó.