El Ministerio de Trabajo evaluó el perfil de los beneficiarios del Plan Jefes de Hogar

El 38% de los beneficiarios de los planes Jefas y Jefes de Hogar Desocupados, que asiste a más de dos millones de personas en el país, tiene los estudios primarios completos pero sólo dos de cada diez finalizaron sus estudios secundarios.


El 38% de los beneficiarios de los planes Jefas y Jefes de Hogar Desocupados, que asiste a más de dos millones de personas en el país, tiene los estudios primarios completos pero sólo dos de cada diez finalizaron sus estudios secundarios.

Así lo establece una encuesta desarrollada por la Dirección General de Estudios y Formulación de Políticas de Empleo del Ministerio de Trabajo que relevó entre agosto y setiembre pasados un universo de un millón de hogares, la mitad de los beneficiarios totales del Plan, en la Capital Federal y las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y Santa Fe.

En Capital, el 37,05% de los beneficiarios del Plan tiene los estudios primarios completos, porcentaje que trepa al 41,52% en la provincia de Buenos Aires y se ubica en el 26,45% en Córdoba, 36,49% en Mendoza y 18,22 % en Santa Fe.

El nivel secundario, según el relevamiento, fue completado sólo por el 13,9% de los beneficiarios del Plan, entre ellos el 15,63 de los porteños, el porcentaje más alto, y el 12,12 de los cordobeses, el más bajo de la muestra.

El estudio permitió observar que el 40% de los beneficiarios de la provincia de Buenos Aires que declaró tener completa únicamente su educación primaria influyó altamente en el total global.

La provincia de Córdoba es en cambio la que presenta la más alta concentración de beneficiarios con la primaria incompleta, ya que el 25,25% de los beneficiarios que no completaron ese nivel educativo supera en 10 puntos porcentuales al promedio global.

El porcentaje de beneficiarios con niveles de educación superior es muy bajo y relativamente homogéneo entre las jurisdicciones relevadas. El 6,78 de los que actualmente reciben el subsidio tiene una educación formal superior a la

secundaria, con el registro más alto en Mendoza con el 7,78% y el más bajo en Córdoba con el 4,05%.

El 40,2% de los beneficiarios varones terminaron la escuela primaria, mientras que entre las mujeres ese porcentaje es menor, 37%. No obstante las mujeres evidencian

una educación mejor entre los beneficiarios del Plan, ya que el 14,5% de ellas

terminó además el ciclo estudiantil secundario contra sólo el 10,8% de los varones.

Entre los beneficiarios que nunca asistieron a la educación formal, los varones concentran el 2% de los beneficiarios mientras que las mujeres sólo el 1%.

Tomando en cuenta su experiencia en el mercado del trabajo, el estudio de la Cartera laboral observa que el 76,7% tiene experiencia laboral previa, el 58,6 % son mujeres y el 41,4% son varones.

Entre los encuestados la principal ocupación de mayor duración durante su trayectoria laboral corresponde a los trabajadores de la producción industrial, con el 15,5% de las ocupaciones, los de la construcción, con 13,9 y los del servicio doméstico, con el 13,2%.

La distribución, según sexo, muestra la tendencia tradicional de esas ocupaciones, donde el 98,8% de los trabajadores de la construcción son varones y el 97,9 % de las trabajadoras del servicio doméstico son mujeres.

En cambio, los vendedores y trabajadores de comercialización de bienes y servicios representan el 12,3% del total de las ocupaciones y presentan una distribución relativamente homogénea entre varones y mujeres.

Estas cuatro ocupaciones, producción industrial, construcción, servicio doméstico y vendedores, concentran alrededor del 55% del total de las últimas actividades de los beneficiarios del Plan, mientras que el 45% restante se distribuye entre otras 41 ocupaciones relevadas.

La encuesta del Ministerio fue realizada por técnicos de la Dirección General de Estudios y Formación de Políticas de Empleo entre agosto y setiembre pasado, que relevaron un universo de un millón de hogares en lo principales conglomerados urbanos del país.

El Plan Jefas y Jefes de Hogar Desocupados, que asiste a más de dos millones de beneficiarios en todo el país, otorga un subsidio de 150 pesos mensuales a jefes de familia sin ocupación y con hijos menores de 18 años o discapacitados, a cambio de una contraprestación de carácter comunitario, productivo o de capacitación.

Según datos oficiales, hasta diciembre pasado el 60,3% de los beneficiarios del Plan asistencial cumplía alguna contraprestación de acuerdo con lo establecido en el otorgamiento del subsidio.

En los últimos días del año pasado, durante un encuentro con Consejos Consultivos en el Chaco, la ministro Graciela Camaño aseguró que su cartera está haciendo ahora “todos los esfuerzos necesarios” para que más beneficiarios del Plan puedan ingresar a trabajar a empresas privadas, volviéndolos a insertar así en el ciclo productivo.

Entre mayo y diciembre últimos, el Ministerio invirtió en los sectores más necesitados de la sociedad planes por un valor total de 2.204 millones de pesos, un aporte que no requirió de respaldos externos ya que utilizó exclusivamente aportes provenientes del trabajo argentino.